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Opinión |
Lunes, 13 de Febrero de 2012

Sobrecompra a golpe de liquidez

Decíamos en nuestro anterior comentario que comprar tras las fuertes subidas de enero y primeros días de febrero tenía riesgo, y ese riesgo es el que se ha empezado a ver en la sesión del viernes, que cerró la semana con un tono muy diferente al visto hasta ahora.
 
Es precisamente la sesión del viernes la responsable de que los índices no hayan podido romper al alza los importantes niveles alcanzados, ruptura que, como señalábamos la semana pasada, es clave a corto plazo para poder pensar en una continuidad de las subidas. La realidad es que esos niveles no se han roto, aunque hubo un intento de hacerlo el jueves, tras el anuncio por el Banco de Inglaterra de su nueva inyección monetaria de 50.000 millones de libras, y tras la ampliación por el BCE de los colaterales para acudir al nuevo préstamo a tres años previsto para fines de febrero.
 
Pese a estas ayudas de los Bancos Centrales el S&P parece no poder de momento con el 1.350, que es la zona de los máximos del pasado abril y de principios de julio, antes de la gran caída de agosto. De igual forma el Eurostoxx no puede con el 2.500 ni el Dax con el 6.750 ni nuestro Ibex con el 9.000. Así, en la semana el Dow ha caído un 0,5%, el S&P un 0,2%, el Eurostoxx un 1,4%, el Dax un 1%, y el Ibex un 0,7%. En Asia hubo mejor tono y el Nikkei subió un 1,3% en la semana, quedándose casi a las puertas del 9.000.
 
El movimiento del jueves nos indica que las Bolsas se están moviendo a golpe de liquidez y que a golpe de liquidez han llegado a una situación técnica de sobrecompra. Si miramos los valores en particular, curiosamente los Bancos y los cíclicos, sobre todo automóvil, han sido los que más han subido, y sin embargo las eléctricas, telecos o petroleras tienen un comportamiento mucho más discreto. Tal vez sea así porque la liquidez fluye para la banca, fluye para Grecia (lo cual al final ayuda a la banca), fluye para los Tesoros (lo que también ayuda a la banca), pero lamentablemente no acaba de llegar, pese a los buenos deseos de Draghi, a la llamada economía real.
 
La pregunta relevante es si es posible arreglar el problema sólo con liquidez. Es obvio que no, aunque la liquidez, como la austeridad fiscal, sea un componente del cóctel. Hacen falta otros dos componentes, que son los ajustes y las reformas profundas. Siendo esto así, la pregunta es si es posible realizar el conjunto de devaluaciones internas necesarias en varias economías de la zona euro, entre ellas la española, la italiana y la francesa, sin pasar por ajustes muy serios de liquidez que implican procesos traumáticos. Es una contradicción, otra paradoja en todo este complejo proceso europeo que dista de ser limpio y claro.
 
Para tratar de cuadrar el círculo se está aplicando una ingente cantidad de ingeniería financiera. Pero, una vez más, la realidad es simple, aunque busquemos el camino más complicado para llegar a ella. Y esa realidad es que, además de los planes de austeridad, hacen falta una devaluación del euro y a la vez unos procesos de devaluación interna simultáneos en varios países de la zona euro para salir del problema de la deuda excesiva. El camino ya lo está mostrando con éxito Irlanda, si bien sus notables esfuerzos se ven frustrados en gran parte por la fortaleza del euro y por las erróneas políticas aplicadas en el conjunto de la zona, más dirigidas a mantener viejos modelos que a transformar de verdad la economía.
 
La ingeniería financiera no va a arreglar los problemas de fondo, sea cual sea la cantidad de "bazookas", "cortafuegos", apalancamientos diversos sobre los Fondos Europeos (EFSF, ESM u otros), rescates a economías insolventes, quitas que no se llaman quitas, o inyecciones de liquidez que no atacan el problema de fondo del capital, que se pongan encima de la mesa. Es necesario un plan global para afrontar la necesaria reordenación (o, si se quiere hablar claro, reestructuración) de la deuda pública y privada de la eurozona y la transformación en profundidad de su modelo económico e institucional.
 
Tras el cierre del viernes, la pregunta es si se ha iniciado una corrección de fondo o si estamos ante un pequeño retroceso puntual debido al penúltimo vaivén de la negociación sobre el segundo rescate griego. De alguna manera al iniciarse la segunda semana completa de febrero nos encontramos ante el mismo dilema que hace siete días, ya que siguen ahí las posibilidades de ruptura al alza, pero a la vez hay signos de cansancio y señales inquietantes.
 
Ante ese dilema muchos inversores dirigen sus miradas a Grecia y a la solución o no de su segundo rescate. Aunque a corto plazo es verdad que la solución positiva o negativa al segundo rescate griego puede precipitar a las Bolsas en una dirección o en otra, a nuestro juicio ese segundo rescate, si se produce, va a ser igual de inútil que el primero, y por ello su impacto en los mercados, si existe, será pasajero. Si no hay rescate, habrá turbulencias, pero puede ser una ocasión de oro para fijar políticas más acertadas en la zona euro.
 
Al final, la devaluación interna y el empobrecimiento nacional necesarios para que Grecia continúe en el euro son tan difíciles que tal vez sea mejor dejar a Grecia salir del euro que prestar más dinero a fondo perdido. Dentro o fuera del euro, Grecia necesita un plan de negocio viable para que el dinero prestado sea útil y recuperable y hay que ver si eso es mejor hacerlo dentro o fuera, porque, más allá de planes de rescate y de austeridad fiscal, se requiere implicación ciudadana.
 
Este mismo esquema de plan global con implicación ciudadana en la adopción de fuertes sacrificios, es aplicable, aunque con menor intensidad por ahora, a otras economías de la eurozona, que deben realizar fuertes devaluaciones internas para seguir siendo competitivas dentro del euro. Entre ellas la española. No es un tema fácil y tal vez sea esa dificultad lo que los mercados están empezando a descontar con las caídas del viernes pasado.
 
Además del tema de Grecia, hay otros datos relevantes. Se publican los PIB del cuarto trimestre tanto de la zona euro como de Alemania y Francia, y en cuanto a resultados empresariales conoceremos entre otros los de BNP, Societe Generale, Danone, Nestle, AXA o Aegon.
 
Tras el giro a la baja del pasado viernes y con posibles datos débiles de crecimiento en la zona euro, mantenemos una posición de prudencia, incluso aunque se consiga un acuerdo in extremis para Grecia. Más aún cuando las subidas desde enero están siendo protagonizadas, tanto en el Eurostoxx como en el Dow, solo por una parte de los valores, sobre todo de automóviles, acero y banca, sin que haya una participación general en las subidas del conjunto del mercado, al menos con la misma intensidad.
 

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