El material sirve para sustratos aptos para cultivos y contrucción de carreteras
¿Y si pudiéramos convertir los sedimentos contaminados de un río en sustratos aptos para el cultivo de plantas? ¿Y si este material sirviera, además, para la construcción de carreteras? La respuesta a ambas preguntas es sí, y es lo que ha demostrado, a través del proyecto ‘Cleansed’, un consorcio europeo en el que han participado, entre otros, el Consejo Nacional de Investigación de Italia (CNR), y el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC).
Y es que el proyecto ‘Cleansed’, que concluyó el pasado mes marzo, se ha llevado a cabo dentro de un espacio natural y productivo (en la cuenca del río Arno, en Italia) con el objetivo de demostrar, evaluar y difundir un innovador enfoque integrado y multisectorial para una gestión inteligente y sostenible de los sedimentos contaminados obtenidos a partir del dragado de ciertos ríos.
En concreto, ‘Cleansed’ demuestra cómo estos sedimentos pueden ser tratados y utilizados de una manera ecológica y económicamente ventajosa dentro de dos estrategias de producción diferentes. Por un lado, se trata de convertir estos sedimentos, gracias a sus características físico-químicas, en un sustrato alternativo (para plantas ornamentales) capaz frenar la pérdida de suelo y biomasa generada por la actividad de los viveros y, por otro, como material de relleno para la reconstrucción de carreteras.
Respuesta a una necesidad ambiental
El proyecto nace de la necesidad de dar con una respuesta eficaz ante el problema ambiental y económico que suponen estos residuos. Sólo en Europa se dragan al año unos 130 millones de metros cúbicos de sedimentos de ríos contaminados, que deben ser eliminados de una manera específica y costosa (hasta 7.000 euros / tonelada). Así, la aplicación de la metodología ‘Cleansed’, basada en unos procesos de descontaminación específicos y adecuados como el ‘landfarming’ (aplicación controlada de residuos sobre el suelo a partir de microorganismos naturales como levaduras o bacterias) y la ‘fitorremediación’ (descontaminación y depuración del entorno usando plantas vasculares, algas u hongos) persigue a medio-largo plazo, la reducción, en un 76%, del gasto anual promedio de la UE para el tratamiento y eliminación de sedimentos contaminados, convirtiéndolos a su vez en una materia prima comercializable o, en el peor de los casos, en un producto fácilmente desechable.
Además de este reto, el proyecto, que ha sido cofinanciado por la Unión Europea en su Programa LIFE+, también espera conseguir, en el ámbito de la UE, la prevención anual de 35 millones de metros cúbicos de materias que se extraen de canteras o cuencas europeas, la conservación sostenible de aproximadamente 5,2 millones de metros de suelos agrícolas, la construcción de hasta 600.000 kilómetros de carreteras con tecnologías y materiales seguros, así como la gestión sostenible de las cuencas fluviales.
Además del grupo de investigación del ISECNR, responsable de coordinar el Consorcio ‘Cleansed’, en el proyecto también han participado la empresa italiana Navicelli, proporcionando los sedimentos dragados, así como las instalaciones para su almacenamiento y tratamiento; el departamento de Plantas, Suelo y Ciencias del Ambiente de la Universidad de Florencia (UNIFI); el Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Pisa (DICI); y el CEBAS-CSIC, responsable de realizar los análisis químicos, físicos, y microbiológicos de los sedimentos.
Junto al CEBAS-CSIC, el socio español de ‘Cleansed’, también ha colaborado, en la gestión y difusión del proyecto, la consultora tecnológica Think Tank InnoTech, alojada en el Parque Científico de Murcia.







