Tremendo fracaso, ¿y ahora qué?
Felices nos las prometíamos el 20-D. Más de cuatro meses después se vuelven a convocar elecciones en lo que es uno de los mayores fracasos de la aún joven democracia española.
¿Merece la clase política nuestra confianza? Yo, francamente, tengo mis serias dudas.
El sábado pasado participé como un vecino más en las elecciones a alcalde pedáneo en Los Valientes (Molina de Segura). Aquello, la elección directa del pedáneo, es una de las muestras más palpables de la democracia. La prerrogativa de los ayuntamientos de convocar estas elecciones, apenas es utilizada por los ayuntamientos españoles y el de Molina la ejerce, lo que constituye un gesto que le honra.
¡Qué paradoja! Los vecinos con sus cuitas y enfrentamientos ejercen de electores y son elegibles; en tanto sus señorías en el Congreso velan solo por sus santas posaderas. ¿Serán consciente de cuánto estamos perdiendo en esta España? ¿De cuánto hemos perdido y aún nos queda por perder? En definitiva, casi un año en la basura cuando parecía que se veía la luz.






















