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Opinión | Mente sana, empresa sana
Miércoles, 11 de Mayo de 2016
Roberto Crobu

La decisión valiente no siempre es el cambio

Vivimos una era en la que el cambio es continuo y acelerado. La incertidumbre se ha convertido en el elemento constante de nuestras decisiones.

 

Abundan en las redes sociales mensajes y frases motivacionales orientadas al cambio, mezclando y tergiversando conceptos tan lejanos y disociados como el de valentía y de Cambio: como si la valentía tuviera que ver con optar por las opciones de cambio, y todo lo que no fuera cambio tuviera que asociarse a la cobardía.  

 

Quizás esto pueda entenderse dentro de la lógica de muchos ‘coaches’ que manipulan y tergiversan ciertos mensajes, bien a causa de su poca experiencia, casi nula reflexión, y exceso de superficialidad y banalidad, o bien como efecto de acciones de marketing al límite de la ética profesional, con el fin de captar clientes (sería difícil de otra manera vender un servicio de coaching a una persona que no quiera cambiar algo de su vida: desde esa perspectiva es importante animar al cambio para logar clientes).

 

El cambio no es una opción. Tampoco es una obligación para uno estar bien o ser feliz. Desde luego es aconsejable cuando no estamos conformes con una situación, pero no tiene porque ser radical: en previsión de una nueva época electoral tras la primera legislatura fallida de la democracia española, cambiar la intención de voto por ejemplo, puede ser una decisión valiente. Pero a la vez podría serlo también la decisión de no cambiar y no claudicar ante los instintos más primitivos de venganza y castigo a quienes hayan gobernado hasta el momento.

 

Es muy fácil ceder ante los impulsos  y el arrastre de las emociones más básicas del ser humano, pero quizás, razonando con mente fría, lo más valiente no sea ceder a esos impulsos, sino mantenerse firme una persona en sus principios y valores.

 

Por estas razones la valentía no está reñida al cambio necesariamente. Ser valientes no tiene necesariamente que ver con cambiar las cosas: en ocasiones puede ser justo lo opuesto.  

 

Y el liderazgo de personas y equipos en las empresas tiene mucho que ver con la “alquimia” que se esconde detrás de la búsqueda de un equilibrio entre lo que “pide el cuerpo en un momento” y lo que puede ser fruto de una meditación (lo que media entre el pensamiento y la acción) comedida acerca de lo mejor.

 

En muchas ocasiones empresarios y directivos fueron valientes en optar por el cambio. Pero en muchas otras su valentía consistió precisamente en permanecer firmes en sus propósitos: así Manuel Torres mantuvo su empresa ante las amenazas de ETA en un momento en el que la decisión más fácil podría haber sido cerrar;  José Luis Mendoza se mantuvo en su propósito de ofrecer unos estudios universitarios a unos quince mil jóvenes que hoy están eligiendo su institución, allá donde  había ruinas y bancales desahuciados, y donde lo más fácil hubiese sido renunciar a esa “descabellada idea”; y así es como Enzo Ferrari se  negó a ceder el control de su ‘reparto corse’ a Ford y rompió el pre-acuerdo de venta, en un momento de crisis en el que lo más fácil hubiese sido vender la compañía, tal como hizo su gran rival Ferruccio Lamborghini.

 

La valentía no entiende de cambios. Ser valiente no tiene que ver necesariamente con ello. Es muy importante a tener en cuenta en este momento histórico de España en el que se promueven “vientos de cambio” que más que ofrecer opciones de mayor prosperidad, se asemejan a “cánticos de sirenas” que conducen al naufragio.

 

Liderar la incertidumbre, en la empresa, como en la vida, tiene que ver con ser valientes antes que todo: y esto tiene que ver con dirigir desde el equilibrio, en lugar que tomar decisiones sobrecogidos por el miedo. Si cambias por miedo a lo que pueda pasar por mantenerte dónde estás, entonces ese cambio quizás no sea tan valiente.

 

@Robcrobu

Roberto Crobu es Psicólogo, Coach Senior Certificado por AECOP, miembro reconocido de la International Society for Coaching Psychology y Psicologo-Coach acreditado por el Colegio Oficial de Psicólogos de la Región de Murcia. Es autor de los libros “Camino Al Cambio” (2013) y “Liderar la Incertidumbre” (Dykinson, 2016).

 

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