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Opinión |
Lunes, 06 de Junio de 2016

¿Yo tengo un Ferrari en el garaje y tú?

¿Cómo reacciona un niño en el cole cuando le dan tareas de la asignatura que menos le gusta? Y ¿cómo reacciona, cuando está trabajando en la asignatura que mejor se le da y más le gusta?

 

En el primer caso como es fácil de caer en la cuenta: poco implicado, con poco esfuerzo, aburrido e incluso en actitud apática.

 

En cambio en el segundo ejemplo, el niño está encantado, motivado, se esfuerza, aporta, suma a la tarea, se implica, se compromete, no le importa dedicar más tiempo y además es feliz y cuando es feliz rinde más, porque está, como dice Ken Robinson, “en su elemento”, está en estado de flow y ahí, en ese estado, es donde se desarrolla verdaderamente el talento interno de una persona.

 

Pues si llevamos esta metáfora al mundo de la empresa lo mismo le sucede a la plantilla de trabajadores de nuestra empresa.

 

Por ello empezaría diciendo que no hay trabajadores ‘gandules’, sino trabajadores desmotivados, trabajadores mal ubicados en la tarea y por tanto trabajadores poco comprometidos con el proyecto y la empresa.

 

¿Y eso a que se debe?

 

Pues se debe que no somos conscientes de que al igual que a los niños, cuando somos adultos, en un trabajo, somos más competentes en aquellas tareas en las que nos sentimos en nuestro ‘elemento’, en esas, en las que fluyo, en esas, que no me cuesta trabajo hacer, en esas en las que disfruto haciendo, en esas en las que pierdo la noción del tiempo y no me importa implicarme, dedicarme y comprometerme todo lo que sea necesario y más.

 

¿Por qué? Porque estoy trabajando desde mis fortalezas, en lugar desde mis debilidades.

 

¡Todos tenemos un Ferrari en el garaje y tambien un triciclo!

 

Sí, todos traemos de serie en nuestro ADN unas fortalezas (Ferrari) y también unas debilidades (triciclo) y siendo esto así aludiendo al ejemplo del niño en la escuela y extrapolándolo a la empresa, observo una y otra vez cómo directivos y responsables de empresa no son conscientes en muchas ocasiones de lo que pasa entre sus empleados y es que tienen a los trabajadores mal ubicados en su puesto de trabajo, cuando se quejan del bajo rendimiento de su gente.

 

¿Cómo es posible que rinda, esté implicada y comprometida largo tiempo una persona que tiene una clara orientación a personas y que la tienes en tareas de control de calidad? ¿O a impulsar y desarrollar, un proyecto una persona concienzuda, esmerada y perfeccionista en la tarea, que lo que se le da bien es evaluar el trabajo de otros?


Imposible que sus funciones las termine realizando bien a largo plazo, pues esa/s personas están haciendo un esfuerzo sobremanera en hacer algo que no es su fuerte, que no está disfrutando con ello, que no es su talento, lo cual a la larga le va a llevar a una pérdida de energía y por tanto de motivación y esmero en su trabajo, que pasará factura a la empresa.

 

¿Qué nos impide darnos cuenta de este asunto en nuestras empresas?

 

¿Por qué no empezamos a observar y analizar más el comportamiento de nuestros empleados en el desarrollo de la tarea y empezamos a reasignar áreas de trabajo, haciendo un estudio de roles de puesto, para que nuestros empleados, vayan al trabajo montados en su Ferrari en lugar de en su triciclo?

 

¿Cómo sería entonces, el rendimiento, el resultado en los proyectos, la motivación y el compromiso de los empleados en nuestra empresa?

 

Pues estoy segura que obtendríamos ante todo y lo más importante hoy en día, un incremento en el llamado ‘engagement’, compromiso de nuestra gente que es lo que hace que nuestra empresa crezca y evolucione, porque el talento de todos los miembros de nuestros equipos está puesto al 100% en nuestra empresa, puesto que facilitamos a nuestros empleados, estar en todo momento, en estado de flow , estar ‘en su elemento’.

 

Por tanto, a partir de mañana ¿cómo vas a permitir a tus empleados que vayan a la empresa, en Ferrari o en triciclo?

 

Yo de ti, les permitiría sacar el Ferrari del garaje.

 

 

 

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