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Opinión | Mente sana, empresa sana
Lunes, 03 de Octubre de 2016
Roberto Crobu

Liderar = ser el primero (en tirar del carro)

Cuando me propuse escribir mi segundo libro ‘Liderar la Incertidumbre’, tuve que realizar una búsqueda de deportistas con historias particulares, curiosas, resilientes, de superación, y que encarnasen el valor de la excelencia para luego hilar todo y trasladarlo al mundo del Management. Establecí contactos con deportistas de fama y éxito mundial, obteniendo de unos una gran implicación y colaboración y, de otros, menos disponibilidad.

 

No conocía en aquel entonces a Miguel Madrid, y desconocía el hecho de que podría encontrar todo lo que buscaba en una única persona mucho más cercana y accesible, en San Javier precisamente. Pero también es [Img #45348]cierto que Miguel todavía estaba pendiente de lograr unos retos que solo hoy inician a ser de dominio público los detalles.

 

-    “Hace 10 años estaba en una cama de hospital debido a un accidente vial de bastante gravedad”.


Los médicos al parecer le vaticinaban importantes secuelas y, desde luego, una realidad: el truncarse de su carrera de futbolista que si bien no era prometedora hacia lo más alto de la élite, las personas cercanas afirman que podría  proporcionarle logros altamente satisfactorios.

 

En esa misma cama de hospital  su novia le dejó, al parecer,  saliendo de ese hospital para estar con otra persona. Afirma que se sentía muy solo, con mucha ansiedad y, como agravante, acababa de asumir las riendas de una empresa que se encontraba en la puerta de una crisis económica que la dejaría al borde de la quiebra, con una deuda de seis millones de euros. Afirma que una de las cosas más dolorosas con toda su juventud y falta de experiencia,  fue analizar las situación, despedir a personas, y sentir el peso moral del deber dinero a terceros.

 

-    “Afortunadamente había ahorrado algo, un dinero  que pude prestar a la empresa para aliviar la deuda”, (si bien ni llegaba al 1%, según afirma Miguel hablando a un grupo de personas en situación de desempleo que escuchan con atención como se puede remontar desde lo más abajo).

 

-    “Cuando estás en lo más bajo, algo sucede que te hace remontar para salir más fuerte”.


Esto es lo que le sucedió a Miguel. Diez años después este joven empresario logró hacer cumbre en el Everest, correr y finalizar su cuarto Ironman y acumular una veintena de llegadas a carreras ultratrail de más de 120 km, que se corren con importantes desniveles y falta de oxígeno por la altitud.  

 

Antes de llegar a la cima del Everest escaló los Pirineos, el Mont Blanc, el Aconcagua y el Kilimanjaro entre otros.  


-    “Inicié a disfrutar de la montaña varios años después de iniciar: recuerdo lo mal que lo pasé en el Mont Blanc y lo que me quejaba, para observar luego que en el Everest la gente se ponía detrás de mí para  dejarse llevar”. 


Y el cambio que se deduce al dialogar con Miguel es debido al cambio de enfoque con que afrontó los retos y la fortaleza mental que le otorgó el fiarse de sí mismo y confiar en sus medios.

 

-    “La montaña es mi psicólogo personal: cuando voy allí, después vuelvo fortalecido, más seguro y confiado, y esto me sirve para afrontar la vida en general: lo más importante para afrontar cualquier reto es sentirte seguro y confiar”.


En efecto Miguel usa la montaña como medio de desarrollo personal, de autoconocimiento y descubrimiento, si bien es a la vez capaz de mantenerse desapegado de sus propios deseos y ambiciones, hecho que se refleja en mi libro como una clave de la excelencia. Hay que conocer uno sus propios límites para saber cuando estás tirando del carro o es el mismo carro de la ambición y las expectativas que tira de ti. Hay que tener muy clara la zona de control y saber qué es lo que depende de lo que tú puedes controlar y lo que no. Al respecto Miguel afirma:

 

-    “Por mucho que quieras subir a la cima, es la montaña que decide si subirás o no: tú solo puedes hacer lo que está en tus manos para estar al 100% de preparación por si se da la ocasión”.

 

Diez años después su empresa está saneada, generando cierto crecimiento y con una plantilla que hace piña, inspirada por sus logros.

 

-    “He superado tres crisis, dos económicas, y me propuse que si podía superar la crisis de una deuda de seis millones de euros, también podría llegar a la cima del Everest.

 

Si bien de estas afirmaciones se desprende gran determinación, lo que más se percibe del dialogar con Miguel es la gran humildad de una persona que logra ser cercana y empática, sin sentirse en deuda con nadie y menos sentirse con derecho o necesidad de reconocimiento ajeno, demostrando que los grandes resultados que se pueden lograr en la vida cuando se aprende a reconocer y superar los miedos que cada uno tiene. Y cierto es que su camino le puso en frente de más de uno: su expedición hacia el Everest inició presagiando lo peor:

 

-    “El día que iba a viajar para la expedición hacia el Everest, mi padre había sido diagnosticado con cáncer, y mi hermano me dijo que iba a dejar la empresa”.  

 

La enfermedad de un familiar, más aún si es cáncer, puede ser motivo suficiente para abortar cualquier reto, más aún si implica  la ausencia  durante un periodo largo de tiempo y la duda de si a la vuelta se volverá a encontrar a la persona querida. Y el dejar a su empresa sin el jefe y sin el otro socio durante unos ochenta días que duraría la expedición, también cualquiera se lo pensaría siendo el administrador de la misma.

 

Tirar adelante frente a este panorama no es decisión fácil, sobre todo cuando otros pueden interpretar que tienes otras prioridades, más allá de su salud o del cuidar del medio económico que da de comer a tu familia y a otras tantas más.  


Pero ésta solo es  una forma de ver las cosas: la determinación de Miguel en ese momento delata más detalles de los que podemos inducir el secreto de la excelencia.


1) La fe y la confianza el devenir positivo de las cosas;


2) La ausencia de miedo como consecuencia de tener esa fe y esperanza;  


3) La motivación que otorga hacer de una meta personal la fuente de inspiración para otros que necesitan esa misma  motivación.    


Con respecto a este tercer punto, ¿Qué hubiese pasado si Miguel decidiera no viajar para estar con su padre?, ¿Cómo se hubiese sentido él?, ¿Con qué ánimo hubiese cuidado de él?, ¿Cómo se hubiese sentido su padre al ver que su enfermedad truncaría el sueño de su hijo?


Miguel se sobrepuso a esa situación pidiendo a su padre que aguantara hasta volver de la cumbre del Everest, y a su hermano que pospusiera su marcha hasta la vuelta. La enfermedad de su padre se convirtió para Miguel en un estímulo más de superación, sirviéndole de inspiración para superar las dificultades del ascenso y regresando en forma de energía terapéutica a su padre como fuente de esperanza y bienestar, conforme recibía noticias acerca de la progresión de su hijo por la montaña.


Cuatro meses después de la cumbre, su padre está curado, y Miguel vuelve al frente de la empresa como administrador único y líder inspirador, modelo de persistencia y superación para los demás, confirmando que un líder no es necesariamente el primero que mejor lo hace o el primero que más consigue, sino el primero que tira del carro para hacer posible que  los demás consigan sus propias metas.  

 

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