Más vale prevenir… también en comunicación
Todas las organizaciones tienen reputación. La tienen aquellas compañías que invierten miles de euros cada año en desarrollar iniciativas de marketing y comunicación, y también aquellas que optan por el “silencio” como estrategia. De forma diferente y con mayor o menor alcance, no hay duda, pero el caso es que la tienen. Su imagen social se crea en el mismo momento en que interactúan con su entorno. Es algo inevitable.
Utilizando esta idea como punto de partida, podríamos escribir mucho sobre lo importante que es para empresas e instituciones dirigir su propia comunicación. Las ventajas que puede aportar ser proactivo y protagonista para contar lo que haces y lo que eres, contribuyendo de forma decisiva a configurar cómo te ven los demás.
En este caso, vamos a poner el foco en la importancia de la reputación como herramienta de prevención ante situaciones de crisis. Todas las empresas e instituciones pueden verse, en algún momento de su vida, ante una crisis de comunicación e imagen y a todo lo que lleva asociado. Y cuando llega y el problema estalla, el punto de partida es clave.
Cómo nos ven determina, en gran medida, la primera reacción que va a tener la opinión pública ante el problema que ha generado la crisis. Y, por extensión, en la predisposición con la que se van a recibir nuestras posibles explicaciones y las acciones que vayamos a poner en marcha para aplicar una solución.
Es cierto que hay infinidad de posibles situaciones y causas en una crisis. Que son todas juntas las que van a determinar el resultado final de la misma y que, por tanto, resulta complicado generalizar, pero lo que está claro es que, entre las variables a tener en cuenta, hay que incluir siempre la reputación.
Nuestra trayectoria, nuestra apuesta por hacer las cosas de forma correcta y adecuada, nuestra contribución en el área de influencia desde todos los puntos de vista (ambientales, económicos y desarrollo) o nuestro equipo humano son aspectos que pueden ser nuestro mejor aval en un momento dado ante la opinión pública, pero siempre con una condición: que se lo hayamos contado.






















