Molina de Segura: presupuestos participativos modelados
Saludamos desde nuestro espacio las nuevas iniciativas en torno a la participación ciudadana que están aflorando en diversos Ayuntamientos de nuestra Región. Alhama de Murcia, Jumilla, Cieza, Caravaca y Lorca, pasan a ser escenario de codecisión y corresponsabilidad en lo que respecta a la toma de decisiones y encomienda de actuaciones en materia de gasto público por parte de sus ciudadanos. Se inicia un nuevo tiempo en donde la experiencia participativa se irá adaptando, ampliando y mejorando en función del compromiso político que los impulsa –por cierto de variada adscripción ideológica-, de la implicación social que se consiga y de la valoración de los resultados en términos de ganancia democrática.
Mención aparte merece la puesta en marcha de los primeros Presupuestos Participativos a nivel de Comunidad Autónoma que se dan en España y que ha llevado a cabo el gobierno regional, de la mano del inquieto y discreto Manuel Pleguezuelo, Director General de Participación Ciudadana de la CARM. En otro momento le dedicaremos capítulo aparte a este inmenso esfuerzo participativo, observado por el resto de CC.AA. como gran campoo de pruebas para el aprendizaje y la adaptación a sus circunstancias.
Y volviendo a retomar la senda, como saben, desde esta misma sección hemos realizado un amplio recorrido por la génesis y situación de la participación ciudadana en el mundo, si bien nos hemos detenido especialmente en los movimientos generados en nuestro entorno europeo y occidental y particularmente en los surgidos en nuestro país, del que emerge por sus características y horizontalidad la participación ciudadana en la ciudad de Molina de Segura y su consecuencia más notable y popular: los presupuestos participativos.
Este recorrido, plagado de realidades y sugerencias ha estado guiado en todo momento por el ánimo que impulsa la esencia del Observatorio Internacional de la Democracia Participativa (OIDP), organismo al que me honro en pertenecer, que no es otro que el de trasladar experiencias, constatar hándicaps, facilitar conocimiento para realizar las adaptaciones que procedan a cada realidad y plantear sugerencias como elementos complementarios de procesos que precisan mejor solvencia ó mayor implicación ciudadana. Para ello nos hemos apoyado y documentado con los criterios, trabajos y experiencias generadas por autoridades internacionales como Tomás Rodríguez Villasante, Ernesto Ganuza, Yves Cabannes, Giovanni Alegretti, José Molina Molina, Mª Dolores Hernández, Jordi Borja, Gianpaolo Baiocci, Oswaldo Ortiz, Bachir Kanouté, Dupleix Kuenzob y otros.
En nuestro recorrido, hemos dado cuenta de las fricciones entre el movimiento participativo y los políticos. “Aunque una experiencia participativa sea impulsada por un Ayuntamiento, esto no quiere decir que todos los miembros de ese gobierno tengan la misma sintonía respecto a la participación. En épocas pasadas ha ocurrido lo contrario muy a menudo. Aquí, si muchos de los impulsores de los procesos defienden el hecho de que la ciudadanía decida, porque mejora la convivencia, la gestión o el sistema político, muchos otros lo entienden como una competencia a su trabajo y dudan de las bondades que se pueden esperar de los procesos participativos. El segundo elemento de fricción serán los participantes. Las nuevas experiencias se dirigen por lo general a toda la ciudadanía, lo que provoca más de una crisis sobre el derecho a decidir. Muchas asociaciones en las ciudades, que suelen participar ya de forma regular en órganos de gestión municipal, no suelen ver con buenos ojos esa llamada general a un ciudadano que vinculan con el individualismo (si no están asociados es que son egoístas) y la falta de conocimiento para tratar cosas públicas. Es también una competencia y para muchos de sus representantes una forma de ningunear las asociaciones. Y el tercer elemento tiene que ver con los técnicos y su papel en un proceso en el que serán los ciudadanos quienes decidan. Para muchos la participación será una carga extra de trabajo, porque aparte de sus tareas tendrá que atender otras nuevas, que son poco habituales (como hablar directamente con los participantes o evaluar sus propuestas), y en muchos casos las vivirán como una degradación de su figura de experto”...
También hemos subrayado que no es la complacencia la actitud que debe residir en el ánimo de quienes afrontan procesos de presupuestos participativos. La necesidad de conseguir mayor implicación social es un hándicap que afrontamos en todas las ediciones de los PsPs, destinando cada vez mayores recursos al desarrollo del mismo, al tiempo que la conciencia participativa nos habla de las asignaturas pendientes del proceso que, antes que después, conseguirán materializarse como elementos del itinerario de objetivos a corto plazo que son. Señalemos algunos de ellos:
- Los presupuestos participativos desde una perspectiva de género como uno de los ejes básicos de la transversalidad.
- Presupuestos participativos para jóvenes, incluido el diseño ad hoc por los propios jóvenes y la decisión del destino de los mismos a actuaciones determinadas por jóvenes.
- La incorporación de Consejos Sectoriales (Salud, Educación, Mayores, Empresarios, Profesionales, Deportes, etc.) como elementos estructurados con capacidad de demanda, análisis y toma de decisiones.
- La polarización entre lo presencial y lo virtual, incorporando a través de nuevos programas desarrollados por las TIC,s a una población potencialmente mayor que la que acude personalmente a las Asambleas y Reuniones de Zona.
Precisamente, en este sentido, la utilización de internet y de aplicaciones de software adaptadas al proceso participativo puede contribuir a contrapesar lo que Yves Cabannes en su amplísima producción destaca como uno de los escollos a valorar, refiriéndose concretamente a la posibilidad de instrumentalización del proceso participativo que pueden realizar ciertas personas o movimientos sociales o políticos, actuando como auténticos lobbys de presión sobre las instituciones…
Pero en este campo como en otros que cultiva el hombre, se corre el riesgo de adaptar los procesos, no a los fines, sino a las ideologías preconcebidas y a los prejuicios partidistas. Hace escasamente tres meses, habiendo detectado los primeros síntomas, escribía desde esta misma ventana: “Curiosamente, se está debatiendo en estos mismos momentos en la única ciudad con un Presupuesto Participativo consolidado en la Región de Murcia –Molina de Segura-, el hecho en sí de efectuar a posteriori ciertos movimientos “correctores” de la voluntad de los ciudadanos expresada en la priorización de las necesidades aprobadas en las decenas de Asambleas y Reuniones, sustentados en la filosofía de que como se trata de dinero público, tiene que alcanzar a todas las zonas de la ciudad por igual. Ni que decir tiene que la incorporación de este planteamiento a los presupuestos participativos –que por cierto no se contempla en el Autorreglamento por el que se deben regir los PP de 2016-, sería el principio del fin de los presupuestos participativos como elemento de participación ciudadana libre y democracia directa sin tutelaje”.
El primer y preocupante paso que indica la redirección de los PsPs de Molina de Segura tuvo lugar a comienzos de este mes de octubre: en la jornada de evaluación de los Presupuestos Participativos 2016 de Molina de Segura: sólo un 40% de los participantes descontados miembros del consistorio, de formaciones políticas o dinamizadores del proceso eran de procedencia “participativa”, es decir formaron parte del diseño de los propios PsPs 2016 o anteriores y de las distintas fases (Asambleas, priorización, votación), con lo que se ha podido introducir un defecto metodológico de importancia, ya que más del 60% de los evaluadores eran ajenos por no haber participado anteriormente en el Presupuesto Participativo ni tienen experiencia en la estructuración y puesta en marcha del proceso.
Esta circunstancia tiene especial importancia –sobre todo si se quieren presentar las correcciones del proceso como “demandas internas” de los participantes en los PsPs. Casualmente en una entrevista radiofónica, esta misma semana, el Concejal de Podemos, responsable de la Participación Ciudadana, manifestaba esa “demanda interna” como elemento a atender para justificar correcciones políticas a los presupuestos participativos de Molina de Segura.
Permítaseme, pues, que me haga una pregunta: ¿Estamos ante un intento de modelar políticamente el proceso intentando reconducirlo hacia posiciones populistas aparentando de forma torticera satisfacer una demanda interna emanada del propio proceso?
En ese caso, en Molina de Segura, sería la primera vez que se antepone una concepción política a la voluntad ciudadana manifestada de manera libre y responsable, sustanciada en la participación e implicación de las Asociaciones de Vecinos integradas en la Federación Interbarrios, verdadero “músculo” del proceso desde sus orígenes.
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@MAngelrtorres





















