Los acreedores de la empresa y sus antiguos trabajadores aún buscan a los responsables del proyecto, que están desparecidos
Iunika se presentó en Murcia como un nuevo Microsoft o Apple, capaz de revolucionar el mundo de las tecnologías con ordenadores llamados ‘ecológicos’ y de bajo coste, con sistemas operativos propios. Todo ello desarrollado en la Región, aunque produciendo en Asia. Pero era en Murcia donde se iban a hacer inversiones millonarias, contratar un selecto grupo de personal altamente cualificado y, en definitiva, hacer de esta Región un segundo Sillicon Valley.
Hoy, apenas dos años después, se ha demostrado que aquella iniciativa era un bluff, con deudas por doquier; los responsables del proyecto, desparecidos y los antiguos trabajadores reclamando el pago de salarios. Finalmente los juzgados han declarado en insolvencia a las empresas Iunika Murcia Innovations y Corporación Empresarial Iunika, ambas sociedades limitadas.
Su llegada a Murcia en 2010 fue ‘a lo grande’. En su presentación comprometieron al entonces consejero de Empresa, Salvador Marín, que estuvo acompañado de quien era presidente ejecutivo de iUnika, Ángel Blázquez. Primero firmaron un convenio de colaboración con el Centro de Transferencia Tecnológica de la UMU y luego se instalaron en el Parque Tecnológico de Fuente Álamo.
Anunciaron una inversión inicial de dos millones de euros en una primera fase, ampliables a nueve millones de euros, además de la contratación de técnicos formados en la UMU y en la UPCT, todos ellos relacionados con el desarrollo de hardware y software.
Supuestamente, cuando llegaron a Murcia ya llevaban dos años de experiencia creando soluciones y dispositivos versátiles. Incluso supuestamente habían firmado un contrato con MIPS Technologies, una de las principales empresas en arquitectura de procesadores presente en los productos más populares del sector de la electrónica de consumo.
Su fuerte, según decían eran los microchips de creación propia y unos ordenadores de software libre como sistema operativo implementado en ordenadores de muy bajo coste, en torno a los 130 euros. Este precio se lograba gracias a trabajar en la producción en China mientras su ingeniería era española, con laboratorios en Madrid y en Fuente Álamo.
El tiempo ha demostrado, en solo dos años, que Iunika ha echado su persiana y que ni los acreedores ni los trabajadores que contrataron encuentran a sus responsables.
Hoy, apenas dos años después, se ha demostrado que aquella iniciativa era un bluff, con deudas por doquier; los responsables del proyecto, desparecidos y los antiguos trabajadores reclamando el pago de salarios. Finalmente los juzgados han declarado en insolvencia a las empresas Iunika Murcia Innovations y Corporación Empresarial Iunika, ambas sociedades limitadas.
Su llegada a Murcia en 2010 fue ‘a lo grande’. En su presentación comprometieron al entonces consejero de Empresa, Salvador Marín, que estuvo acompañado de quien era presidente ejecutivo de iUnika, Ángel Blázquez. Primero firmaron un convenio de colaboración con el Centro de Transferencia Tecnológica de la UMU y luego se instalaron en el Parque Tecnológico de Fuente Álamo.
Anunciaron una inversión inicial de dos millones de euros en una primera fase, ampliables a nueve millones de euros, además de la contratación de técnicos formados en la UMU y en la UPCT, todos ellos relacionados con el desarrollo de hardware y software.
Supuestamente, cuando llegaron a Murcia ya llevaban dos años de experiencia creando soluciones y dispositivos versátiles. Incluso supuestamente habían firmado un contrato con MIPS Technologies, una de las principales empresas en arquitectura de procesadores presente en los productos más populares del sector de la electrónica de consumo.
Su fuerte, según decían eran los microchips de creación propia y unos ordenadores de software libre como sistema operativo implementado en ordenadores de muy bajo coste, en torno a los 130 euros. Este precio se lograba gracias a trabajar en la producción en China mientras su ingeniería era española, con laboratorios en Madrid y en Fuente Álamo.
El tiempo ha demostrado, en solo dos años, que Iunika ha echado su persiana y que ni los acreedores ni los trabajadores que contrataron encuentran a sus responsables.


