Una huelga tan inoportuna como ineficaz
Cuando hay que salvar al enfermo es necesario aplicar la medicina adecuada, pero con la dosis y frecuencia precisas; de lo contrario la cura puede ser peor que la enfermedad. España está atravesando momentos verdaderamente delicados que requieren medidas extremas y sacrificios por parte de todos; una situación que, desde luego, no se debe a este Gobierno que aún no ha cumplido los célebres 100 días, sino que ha sido heredada. Estamos abocados a una recesión que puede suponer una reducción del PIB superior al 1,8% este año y un crecimiento nulo el próximo. Con las secuelas de un gran incremento del paro –se espera que este año se cierre con 600.000 parados más- y, por si todo esto fuese poco -solo por salvar unos derechos más que dudosos de algunos-, los sindicatos convocan una huelga general tan inoportuna como ineficaz.
Inoportuna porque se convoca apenas transcurridas 24 horas de ser aprobada la tramitación de la reforma laboral por el Parlamento, e ineficaz porque en cualquier país democrático las decisiones parlamentarias pueden más que los gritos y el desorden –las más de las veces violento- en las calles. La reforma laboral será aprobada definitivamente en el lugar que corresponde: el Parlamento. Querer cambiarla con huelgas y alborotos aparte de ser incongruente, supone un elevado costo que perjudicará nuestra muy débil situación económica.
La huelga convocada para el día 29 tendrá lugar un día antes de que el Gobierno presente las cuentas públicas para este año, las cuales es presumible que contemplen ajustes verdaderamente importantes, a la par que se hace entrar en razón a la sinrazón del enorme gasto público de las autonomías; algunas de las cuales se enfrentan a situaciones de déficit verdaderamente insoportables y tendrán reducir sus gastos muy drásticamente. Tales reducciones, que suponen más de 15.500 millones de €, contemplan medidas de lo más variado, desde el copago en sanidad y educación, hasta la venta de inmuebles, reducción asesores e interinos, subasta de vehículos públicos, privatización de televisiones autonómicas y gestión de hospitales, etc. etc.
Si tomamos en consideración los aspectos económicos con mayor influencia sobre la coyuntura y su evolución previsible, el panorama que enfrentamos los españoles es verdaderamente preocupante; posiblemente el año 2012 sea el más duro desde que se desató la crisis, nos enfrentamos a: trabajar más quie-nes tengan trabajo, renunciar a la seguridad en el trabajo, pagar algo por los servicios sanitarios, la educación universitaria y otros servicios hasta ahora subvencionados, mayor costo del transporte público y de la energía eléctrica.
Para completar el desolador panorama el ministro de Economía advierte que la inversión pública se recortará en el 40%.
El índice de producción industrial (IPI) cae de forma generalizada en todos los sectores, solo el sector de bienes de consumo no duradero experimenta un crecimiento anual de 1.2%
Las ventas del comercio minorista siguen sin levantar cabeza y cumplen diecinueve meses consecutivos
Ante este panorama no es de extrañar que la caiga cada día más, como lo pone de manifiesto el Indicador de Confianza del Consumidor, elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas. El valor de febrero se sitúa diez puntos menos que el de enero, confirmando dos meses consecutivos de fuertes caídas.
![[Img #6141]](upload/img/periodico/img_6141.jpg)
Inoportuna porque se convoca apenas transcurridas 24 horas de ser aprobada la tramitación de la reforma laboral por el Parlamento, e ineficaz porque en cualquier país democrático las decisiones parlamentarias pueden más que los gritos y el desorden –las más de las veces violento- en las calles. La reforma laboral será aprobada definitivamente en el lugar que corresponde: el Parlamento. Querer cambiarla con huelgas y alborotos aparte de ser incongruente, supone un elevado costo que perjudicará nuestra muy débil situación económica.
La huelga convocada para el día 29 tendrá lugar un día antes de que el Gobierno presente las cuentas públicas para este año, las cuales es presumible que contemplen ajustes verdaderamente importantes, a la par que se hace entrar en razón a la sinrazón del enorme gasto público de las autonomías; algunas de las cuales se enfrentan a situaciones de déficit verdaderamente insoportables y tendrán reducir sus gastos muy drásticamente. Tales reducciones, que suponen más de 15.500 millones de €, contemplan medidas de lo más variado, desde el copago en sanidad y educación, hasta la venta de inmuebles, reducción asesores e interinos, subasta de vehículos públicos, privatización de televisiones autonómicas y gestión de hospitales, etc. etc.
Si tomamos en consideración los aspectos económicos con mayor influencia sobre la coyuntura y su evolución previsible, el panorama que enfrentamos los españoles es verdaderamente preocupante; posiblemente el año 2012 sea el más duro desde que se desató la crisis, nos enfrentamos a: trabajar más quie-nes tengan trabajo, renunciar a la seguridad en el trabajo, pagar algo por los servicios sanitarios, la educación universitaria y otros servicios hasta ahora subvencionados, mayor costo del transporte público y de la energía eléctrica.
Para completar el desolador panorama el ministro de Economía advierte que la inversión pública se recortará en el 40%.
El índice de producción industrial (IPI) cae de forma generalizada en todos los sectores, solo el sector de bienes de consumo no duradero experimenta un crecimiento anual de 1.2%
Las ventas del comercio minorista siguen sin levantar cabeza y cumplen diecinueve meses consecutivos
Ante este panorama no es de extrañar que la caiga cada día más, como lo pone de manifiesto el Indicador de Confianza del Consumidor, elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas. El valor de febrero se sitúa diez puntos menos que el de enero, confirmando dos meses consecutivos de fuertes caídas.
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