La manifestación ha tenido menos afluencia que las celebradas los pasados 19 y 29 de febrero
Miles de personas, unas 30.000 según los convocantes, los sindicatos CC OO y UGT, se han manifestado hoy por el centro de Murcia al grito de "Contra la reforma, huelga general", para mostrar su rechazo a esta reforma, que consideran "inútil, injusta e ineficaz".
La protesta, sobre la que la Policía Nacional no ha ofrecido cifras, ha partido de la plaza de la Fuensanta de Murcia alrededor de las 11.30 horas, como ya ocurriera el pasado 19 de febrero, y ha finalizado frente a la Delegación del Gobierno en Murcia, cerca de las 13 horas, donde se ha leído un manifiesto.
En esta convocatoria, los sindicatos han congregado a menos manifestantes que las celebradas los pasados 19 y 29 de febrero.
La manifestación, preludio de la huelga general del próximo 29 de marzo, ha estado encabezada por una pancarta de grandes dimensiones, en la que se podía leer "No a la reforma laboral. Injusta, ineficaz e inútil", tras la que marchaban los secretarios generales de UGT, Antonio Jiménez, y de CC OO, Daniel Bueno.
A ritmo de batukada, los manifestantes, entre los que se encontraban dirigentes socialistas como Rafaél González Tovar, Begoña García Retegui o el coordinador de IU, José Antonio Pujante, han recorrido la Gran Vía de Murcia coreando consignas como "Ni un paso atrás, contra la reforma, huelga general", "Aquí están los que tienen dignidad", "Esta reforma la vamos a parar" o "Rajoy escucha, el pueblo está en la lucha".
Antonio Jiménez, quien ha señalado que se trata de la tercera manifestación contra la reforma laboral, ha afirmado que esta protesta es, nuevamente, "una forma de decirle al Gobierno de la Nación que los trabajadores rechazan esta reforma, que sólo fomentará el paro y, sumado a los recortes, supone el desmantelamiento de los servicios públicos".
Por su parte, Daniel Bueno ha indicado que la huelga general del próximo 29 de marzo responde a la negativa del Gobierno de España a negociar una medida que es "el mayor ataque contra los derechos sociales y laborales de la historia del país".
"Estamos convencidos de que la movilización tendrá el máximo respaldo, y obligará al Gobierno central a negociar y rectificar la destrucción de derechos que supone la reforma laboral", ha dicho el dirigente de CC OO.
La marcha ha transcurrido tranquila y, como ya ocurriera en la anterior, frente al Banco de España, un grupo del sindicato CGT se ha manifestado igualmente contra la reforma y a favor de una huelga general, pero dejando claro que no lo hace conjuntamente con CC OO y UGT, a los que acusa de ser "los sindicatos del poder".
La manifestación ha pasado junto a la Glorieta de España, donde la Asociación de Víctimas del Terrorismo había convocado una concentración para recordar los atentados del 11M en 2004 en Madrid, y a la que ha asistido el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, a quien los asistentes a la protesta han apelado al grito de "Valcárcel no seas pelota y toma nota".
En declaraciones a Efe, Valcárcel ha señalado que, "sin querer culpar a nadie", esta mañana el portero automático de su vivienda había sido rociado con spray, coincidiendo con el paso de la manifestación.
Esta manifestación convocada por CC OO y UGT se ha llevado a cabo simultáneamente en 60 ciudades españolas en rechazo a la reforma laboral y contra el "ataque" del Gobierno a los servicios públicos.
De otro lado, en Madrid, Los secretarios generales de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, y de UGT, Cándido Méndez, han advertido de que la reforma laboral va a provocar una regresión social de manera permanente y para toda la vida.
En rueda de prensa antes de comenzar la manifestación en capital de España contra la reforma laboral, Méndez ha indicado que por ello los sindicatos tienen la obligación de advertir a los ciudadanos de lo que va a suponer esta reforma.
El secretario general de UGT ha criticado que algunos simplifiquen mucho la realidad y se limiten a decir que la huelga y las manifestaciones son una confrontación entre los sindicatos y el Gobierno, "cuando los sindicatos son el dedo democrático y constitucional que señala los gravísimos problemas que supone la reforma laboral".
Además, ha denunciado que el Gobierno haya hecho un "aprovechamiento inmoral" de la crisis para acabar con todo y ha advertido de que no lo van a permitir los sindicatos.
Méndez ha asegurado que las sesenta manifestaciones de hoy, en las principales ciudades españolas, son la expresión de un rechazo y una protesta "muy rotunda" contra la reforma laboral.
Ha insistido en que los ajustes del Ejecutivo llevan a un camino "desconocido y muy peligroso".
Toxo, por su parte, ha subrayado que el Gobierno está atizando el conflicto social y ha mostrado su confianza en que le quede un punto de cordura y atienda el rechazo mayoritario de la sociedad.
Ha dicho al Gobierno que no confíe en que el miedo va a atenazar a la gente "porque la huelga no será de un tono menor".
En su opinión, el crédito y la legitimidad se logran y se pierden, "y hay procesos que aceleran la pérdida de credibilidad entre la sociedad".
Toxo ha resaltado que el Gobierno ha decidido usar a los parados como un "chantaje" sobre el resto de la sociedad, lo que, a su juicio, les ha convertido en una especie de "rehenes".
Preguntado por el posible éxito de la huelga, ha afirmado que éste se conseguiría si el Ejecutivo se sienta a negociar.
En este sentido, ha destacado que el fin de los sindicatos no es convocar huelgas, de las que ha dicho que son meros instrumentos que la constitución pone en sus manos para defender a los trabajadores y que fortalecen la democracia.
La protesta, sobre la que la Policía Nacional no ha ofrecido cifras, ha partido de la plaza de la Fuensanta de Murcia alrededor de las 11.30 horas, como ya ocurriera el pasado 19 de febrero, y ha finalizado frente a la Delegación del Gobierno en Murcia, cerca de las 13 horas, donde se ha leído un manifiesto.
En esta convocatoria, los sindicatos han congregado a menos manifestantes que las celebradas los pasados 19 y 29 de febrero.
La manifestación, preludio de la huelga general del próximo 29 de marzo, ha estado encabezada por una pancarta de grandes dimensiones, en la que se podía leer "No a la reforma laboral. Injusta, ineficaz e inútil", tras la que marchaban los secretarios generales de UGT, Antonio Jiménez, y de CC OO, Daniel Bueno.
A ritmo de batukada, los manifestantes, entre los que se encontraban dirigentes socialistas como Rafaél González Tovar, Begoña García Retegui o el coordinador de IU, José Antonio Pujante, han recorrido la Gran Vía de Murcia coreando consignas como "Ni un paso atrás, contra la reforma, huelga general", "Aquí están los que tienen dignidad", "Esta reforma la vamos a parar" o "Rajoy escucha, el pueblo está en la lucha".
Antonio Jiménez, quien ha señalado que se trata de la tercera manifestación contra la reforma laboral, ha afirmado que esta protesta es, nuevamente, "una forma de decirle al Gobierno de la Nación que los trabajadores rechazan esta reforma, que sólo fomentará el paro y, sumado a los recortes, supone el desmantelamiento de los servicios públicos".
Por su parte, Daniel Bueno ha indicado que la huelga general del próximo 29 de marzo responde a la negativa del Gobierno de España a negociar una medida que es "el mayor ataque contra los derechos sociales y laborales de la historia del país".
"Estamos convencidos de que la movilización tendrá el máximo respaldo, y obligará al Gobierno central a negociar y rectificar la destrucción de derechos que supone la reforma laboral", ha dicho el dirigente de CC OO.
La marcha ha transcurrido tranquila y, como ya ocurriera en la anterior, frente al Banco de España, un grupo del sindicato CGT se ha manifestado igualmente contra la reforma y a favor de una huelga general, pero dejando claro que no lo hace conjuntamente con CC OO y UGT, a los que acusa de ser "los sindicatos del poder".
La manifestación ha pasado junto a la Glorieta de España, donde la Asociación de Víctimas del Terrorismo había convocado una concentración para recordar los atentados del 11M en 2004 en Madrid, y a la que ha asistido el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, a quien los asistentes a la protesta han apelado al grito de "Valcárcel no seas pelota y toma nota".
En declaraciones a Efe, Valcárcel ha señalado que, "sin querer culpar a nadie", esta mañana el portero automático de su vivienda había sido rociado con spray, coincidiendo con el paso de la manifestación.
Esta manifestación convocada por CC OO y UGT se ha llevado a cabo simultáneamente en 60 ciudades españolas en rechazo a la reforma laboral y contra el "ataque" del Gobierno a los servicios públicos.
De otro lado, en Madrid, Los secretarios generales de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, y de UGT, Cándido Méndez, han advertido de que la reforma laboral va a provocar una regresión social de manera permanente y para toda la vida.
En rueda de prensa antes de comenzar la manifestación en capital de España contra la reforma laboral, Méndez ha indicado que por ello los sindicatos tienen la obligación de advertir a los ciudadanos de lo que va a suponer esta reforma.
El secretario general de UGT ha criticado que algunos simplifiquen mucho la realidad y se limiten a decir que la huelga y las manifestaciones son una confrontación entre los sindicatos y el Gobierno, "cuando los sindicatos son el dedo democrático y constitucional que señala los gravísimos problemas que supone la reforma laboral".
Además, ha denunciado que el Gobierno haya hecho un "aprovechamiento inmoral" de la crisis para acabar con todo y ha advertido de que no lo van a permitir los sindicatos.
Méndez ha asegurado que las sesenta manifestaciones de hoy, en las principales ciudades españolas, son la expresión de un rechazo y una protesta "muy rotunda" contra la reforma laboral.
Ha insistido en que los ajustes del Ejecutivo llevan a un camino "desconocido y muy peligroso".
Toxo, por su parte, ha subrayado que el Gobierno está atizando el conflicto social y ha mostrado su confianza en que le quede un punto de cordura y atienda el rechazo mayoritario de la sociedad.
Ha dicho al Gobierno que no confíe en que el miedo va a atenazar a la gente "porque la huelga no será de un tono menor".
En su opinión, el crédito y la legitimidad se logran y se pierden, "y hay procesos que aceleran la pérdida de credibilidad entre la sociedad".
Toxo ha resaltado que el Gobierno ha decidido usar a los parados como un "chantaje" sobre el resto de la sociedad, lo que, a su juicio, les ha convertido en una especie de "rehenes".
Preguntado por el posible éxito de la huelga, ha afirmado que éste se conseguiría si el Ejecutivo se sienta a negociar.
En este sentido, ha destacado que el fin de los sindicatos no es convocar huelgas, de las que ha dicho que son meros instrumentos que la constitución pone en sus manos para defender a los trabajadores y que fortalecen la democracia.

