La Fed ante la promesa fiscal de Trump
La magia de Trump se ha desplegado nuevamente la última semana sobre las Bolsas americanas, cuyos cuatro índices, el S&P, el Dow, el Nasdaq y el Russell, cerraron en nuevos máximos históricos el pasado viernes, tras ganancias semanales del entorno del 1%. Esta vez el detonante fue la promesa por parte del Presidente, en una reunión con ejecutivos de líneas aéreas, de que en dos o tres semanas anunciará una reforma fiscal que calificó como "fenomenal". A esa declaración, que propició el mismo jueves fuertes alzas en las Bolsas, se unió, el viernes, el buen dato de las importaciones chinas en enero, con una subida del 16,7% que disparó al alza a las empresas mineras y de materias primas.
El resultado final, en términos bursátiles, es que las Bolsas americanas acumulan ya avances muy notables en lo que va de año (+3,5% el S&P +2% el Dow y +6,5% el Nasdaq) e igualmente las Bolsas emergentes, cuyo índice MSCI Emerging Markets sube en dólares el 7,9%. Sin embargo, no sucede lo mismo en todas las Bolsas. El Nikkei, incluso tras la fuerte subida de esta última semana, se queda en un 1,3%, y el Eurostoxx pierde desde el uno de enero el 0,6%, aunque el Dax alemán sí que ha subido un 1,6% en el año. Un cuadro bursátil que en cierto modo se parece bastante al del 2016, con las Bolsas europeas rezagadas y las americanas y emergentes, estas últimas impulsadas por las materias primas, liderando las alzas.
Precisamente el impacto tan positivo que ha tenido sobre las materias primas la "reflación americana" propuesta por Trump es una de las mayores inquietudes que suscita la llamada "Trumponomics", por su impacto sobre la inflación y sobre los tipos de interés. Los indicadores recientes de inflación apuntan al alza, tanto en EE.UU. como en la zona euro, y eso puede incidir de forma directa sobre el proceso de normalización de los tipos de interés que ha iniciado la Fed.
La comparecencia de Janet Yellen esta próxima semana ante el Congreso y el Senado adquiere, por tanto, especial relevancia tras la promesa fiscal hecha por Trump el pasado jueves. En un escenario de récords históricos sucesivos en las Bolsas americanas, con las materias primas subiendo y con el anuncio de una rebaja fiscal "fenomenal", utilizando la expresión del propio Trump, la Fed va a tener difícil no acelerar la subida de tipos, lo que conduce a pensar que ya en la reunión del 14/15 de marzo podría producirse una de las tres subidas anunciadas. Un escenario que los mercados americanos no parecen contemplar, a la vista de los récords sucesivos y a la vista de que el tipo del bono del Tesoro americano a diez años (T Bond) se mantiene sin tensiones en niveles del 2,4%.
Mohamed El-Erian, antiguo gestor de Pimco, ha planteado en un artículo reciente que los mercados han pasado por tres fases tras la victoria electoral de Trump. Una primera de euforia, que duró hasta mediados de diciembre, otra segunda de consolidación, desde mediados de diciembre hasta el 20 de enero, día de la toma de posesión de Trump como nuevo presidente, y otra tercera, desde ese día hasta hoy, de dudas e inquietud. Dice El-Erian que los inversores celebraron inicialmente las medidas de reflación de la economía, pero ahora dudan de si las medidas de Trump van a llevar a una reflación beneficiosa o por el contrario a una estanflación dañina. Es decir, si vamos a tener una economía creciendo y con inflación controlada o por el contrario, una economía estancada en la que la inflación se dispara.
Pues bien, de momento, y aun siendo verdad que ha habido decisiones que no han gustado, como la de los inmigrantes, en general las Bolsas americanas siguen viviendo un romance con el nuevo Presidente, quien de alguna manera parece estar encantado de que así sea y parece querer alimentar aún más las subidas. El índice de volatilidad del S&P (Vix) cerró el pasado viernes por debajo de 12, mostrando así que los inversores no están viendo riesgos en el horizonte. Es justamente lo contrario de lo que pasaba hace un año, cuando los temores de deflación llevaban al petróleo por debajo de los 30 dólares barril y cuando el S&P caía y se acercaba a los 1.800 puntos, mientras ahora sube y supera ya los 2.300 puntos.
Entonces, hace un año, la Fed tuvo que salir a escena en marzo anunciando que, de las cuatro subidas de tipos anunciadas para el 2016, tan solo haría una o dos. Las Bolsas recibieron muy bien la noticia y, con el único paréntesis de los días que siguieron al Brexit, subieron el resto del año, ayudadas también por los restantes Bancos Centrales, que siguieron a la Fed. Ahora podría suceder justo lo contrario, es decir, que sea la Fed la que ponga fin al rally de Trump, endureciendo y acelerando su proceso de "normalización" monetaria, algo que sería sin duda seguido por los restantes grandes Bancos Centrales.
De ahí la importancia de la comparecencia de Yellen el próximo martes. Otras noticias de interés serán las ventas minoristas de enero en EE.UU., y la presentación de resultados por retailers como Wal-Mart o Target, que nos darán un indicador del pulso del consumo en EE.UU. Además, conoceremos el PIB preliminar de Japón del cuarto trimestre y el definitivo de la zona euro del 2016, la encuesta ZEW alemana y las encuestas de la Fed de Filadelfia y la de Nueva York. Hay que contar con que, adicionalmente, el nuevo presidente americano siga brindando sorpresas a los mercados, unos mercados en general predispuestos a recibirlas con gran júbilo.
La falta de incorporación al rally alcista de las Bolsas europeas y las dificultades a las que se va a enfrentar la Fed derivadas del programa fiscal de Trump nos llevan a mantener una posición de prudencia. Es también preocupante que las reservas de divisas chinas hayan caído ya por debajo de los tres trillones de dólares, por primera vez en seis años, lejos de los más de cuatro que alcanzaron en su pico de hace tres años.
Por ello seguimos apostando por empresas defensivas de alta calidad como base de la cartera, ya que compartimos la duda, antes comentada, de si realmente estamos a las puertas de una reflación beneficiosa o más bien de una estanflación mucho menos ilusionante.





















