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Opinión |
Miércoles, 22 de Febrero de 2017

Hay financiación

Una crítica que recurrentemente se vierte sobre nuestras entidades financieras es la falta de compromiso e implicación en el desarrollo, crecimiento y expansión de nuestras empresas y el escaso apoyo que brindan a los emprendedores que quieren poner en marcha un negocio.


Si bien es verdad que esto se ha producido durante algún tiempo, habiendo tenido que sufrir una ausencia total de financiación disponible, a pesar de los esfuerzos realizados por el BCE, que ha venido y viene ofreciendo unas [Img #47843]enormes cantidades de dinero, con el objetivo de dinamizar la economía, debido a la problemática interna a la que se han enfrentado esas entidades, y que en parte parecen haber resuelto, la negativa inmediata a cualquier clase de financiación era una tónica generalizada, por clara que fuera la viabilidad del proyecto presentado e inmediato su retorno.


El negocio de cualquier entidad financiera es recoger dinero y prestarlo, aplicando un diferencial entre ambas operaciones y cobrando algunas comisiones por los distintos servicios que en esta actividad presta a sus clientes, ya sean depositantes o prestatarios. Siendo este su “core business”, era fácil prever que la sequía de financiación no podía durar mucho, y que más pronto que tarde las entidades financieras volverían a abrir el grifo y reemprender su actividad crediticia, que es para lo que han sido creadas.


Para animar aún más este favorable escenario, se ha producido la entrada de unos nuevos actores en el mercado crediticio, que han comenzado a operar con cierta intensidad y mucha agilidad, dando lugar al nacimiento de una nueva clase de entidad, que ingeniosamente ha sido bautizada como “fintech”.


Esto no quiere decir que estas entidades mantengan abiertas las cajas, esperando concederle la ansiada y necesaria financiación al primero que entre por la puerta y se le ocurra pedirla espontáneamente, sin acreditar mínimamente  la solvencia y viabilidad del proyecto que desarrolla o pretende desarrollar. Ahora bien, lo que si nos viene confirmado la experiencia, es que atravesamos una situación más propicia a la concesión de financiación, siempre que trabajemos con rigor y objetividad en el plan de negocio a ejecutar y sobre todo lo documentemos adecuadamente, aportando información suficiente en forma de proyecciones a futuro, realizadas con criterio y exhaustividad, que identifiquen, claramente, las fuentes de ingresos y el origen de los gastos asociados, así como sus necesidades operativas de fondos.


Además deberemos entregar, de manera ordenada, todos los documentos que estas entidades acostumbran a pedirnos para este tipo de operaciones y, será más que conveniente, acompañarla de otra adicional, que demuestre, sin el más mínimo atisbo de dudas, que hemos trabajado en la preparación de nuestro proyecto y que hemos contemplado todos los escenarios posibles, ofreciendo así una elevada garantía de éxito, que nos haga merecedores de la confianza que estas entidades necesitan para otorgarnos los fondos requeridos.


Todo esto no es fácil, pero tampoco imposible, lo único que tenemos que hacer es seguir el guión establecido y contar con profesionales acostumbrados a diseñar y ejecutar este tipo de operaciones, a fin de elevar al máximo las probabilidades de éxito y aprovechar la oportunidad que representa, el hecho de que las entidades financieras hayan colgado el cartel de “hay financiación”.

 

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