Siempre profesional
Siempre y cuando esté bien alquilada. Puede parecer una redundancia innecesaria pero entiendo que no es. Al fin y al cabo el propietario de una vivienda hizo en su momento con su adquisición, quizá, la inversión más importante de su vida. Eso implica que en un momento determinado, cuando quiere sacar ese inmueble al mercado, lo deba hacer con la precaución necesaria y requerida, y que esté en relación con aquella inversión inicial e importante. Esa precaución necesaria y requerida se encuentra resumida en una palabra: profesionalidad.
Y no es fácil encontrarla, pero es un reto y una obligación contar con profesionales que te ayuden a gestionar tu inmueble, tu vivienda, tu activo. Profesionalidad significa tratar cada inmueble, por parte del gestor de patrimonio, como si fuera suyo, exactamente igual; profesionalidad significa valorar junto con el propietario cual es el inquilino que más conviene para la vivienda, atendiendo a aquella precaución necesaria y requerida, y no comprometerse con el primero que acuda interesado en la vivienda; profesionalidad significa actuar de verdadero intermediario entre el propietario y el inquilino, solucionando los problemas de ambos con la diligencia que requiere el estar hablando de la vivienda de una familia; profesionalidad significa permitir que el propietario se libere de determinadas cuestiones farragosas y que muchas veces desconoce como es la interlocución con las distintas administraciones o la gestión de los suministros que requiere una vivienda para ser habitada.
Profesionalidad significa tener una demostrada acción-reacción ante las incidencias que se dan en una vivienda, sean del tipo que sean, y tanto para el propietario como para el inquilino; profesionalidad es facilitar al propietario la solución de las incidencias con aquellas opciones, distintas y alternativas, pero que responden a ciertos criterios de precio y calidad sin que suponga un esfuerzo económico extra; profesionalidad es ofrecer un equipo experto y de carne y hueso, nada de máquinas y centralitas con voces de acero, que te asesoran y te solucionan cuestiones y problemas con la actitud que la situación requiere.
Profesionalidad significa contar con una gama de oficios y profesiones accesorias que dan un valor añadido al alquiler, reparando y solucionando situaciones que surgen de manera imprevista; profesionalidad es cuidar y gestionar las segundas residencias de los propietarios como si fueran sus primeras residencias, con las revisiones y gestiones pertinentes para que estén a su disposición en cualquier momento.
En definitiva, profesionalidad es conseguir que el propietario vea en su inmueble vacío una oportunidad si lo dispone para el alquiler, alejado de sustos que retraigan esa decisión, Y profesionalidad es conseguir que el inquilino no vea en su vivienda alquilada una amenaza ni un problema, que tenga un interlocutor permanente a su disposición y que disfrute de ese alquiler.
Profesionalidad es todo eso. Solamente eso, nada menos que eso.





















