Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión |
Jueves, 15 de Junio de 2017

Frescos de más

El ya ex alcalde de Cartagena José López Martínez es un ciudadano inquietante y algo torvo que en cualquier Ayuntamiento que se tome a sí mismo en serio no hubiese llegado al bastón de mando. Eso queda fuera de toda duda. Muchos cartageneros votaron al señor López sabiendo quién era, cómo se producía y su modo perturbado de hacer política. Luego hay una buena porción de ciudadanos que participan, demostradamente, de este tipo de

[Img #49643]

perturbaciones, una enfermedad social pandémica en el país en la que ahora mismo no nos podemos entretener. Pero, con todo y con esto, hasta que no condenen a López en sentencia firme por los cuatro delitos por los que un juez lo está investigando, este garantizado demagogo es inocente. Y la sospecha pública no debe caer sobre él. López es inocente. Todo lo presunto que se quiera, pero inocente.


No debemos dar ni un paso atrás en esto. Contra la opinión del propio interesado López, si hiciera falta. Eres inocente, López, permíteme. Precisamente es en estos tiempos oscuros en que se ha desatado la caza de brujas en el país cuando los cuatro gatos que nos resistimos a ella debemos partirnos la cara por la presunción de inocencia de aquellos que la niegan a todos los que no son como ellos. A los enemigos políticos, a los que no les son simpáticos, a los vecinos con los que simplemente han discutido, como en los originales juicios por brujería de hace cuatro o cinco siglos, que motivaron crímenes en masa en Inglaterra, Francia o Alemania (no en España, que lo de la brujería generalizada nos llega ahora, como siempre con retraso).


Garanticemos la presunción de inocencia de los mismos que quieren extirparla de la vida política, civil y "telediaria" siempre que los imputados no sean de su bando. Debemos afirmarla y defenderla por cualquier medio, por último o contundente que sea. Nos jugamos la vigencia del Estado de Derecho y la libertad. Al otro lado del Estado de Derecho europeo está Venezuela, y no existe ningún camino intermedio.


López Martínez es inocente. Ahora hay que repetir siempre la obviedad, porque la gente no la tiene pero que nada clara. López Martínez tiene los mismos derechos que cualquiera mientras un juez no escriba una sentencia que agote el proceso penal y ésta resulte condenatoria por alguno de los cuatro delitos, o los cuatro, sobre los que hay indicios en torno a la compra exprés por el Ayuntamiento de un inmueble propiedad de uno de su partido.


Sí, incluso quienes extirpan del adversario político cualquier presunción de inocencia deben tener presunción de inocencia. Lo mismo debe valer para todos. Incluso para aquellos que identifican investigado con culpable, o investigado con sentenciado y ejecutado. Son todos esos que se dice que vinieron a traer "aire fresco a la vieja política". Una proporción asustante del país. Gente que no haya perdido completamente la cabeza vamos quedando pocos ya.


Otra cosa diferente es que todos esos que han negado la presunción de inocencia y el derecho a la vida para cualquiera que huela a PP no se apliquen lo mismo que dicen defender, al menos una pequeña bocanada de ese "aire fresco" que decían que traían. No voy a ser tan cruel de exigirles que también llamen "corrupto" a López Martínez, como hacen con los enemigos políticos a los que pretenden nada menos que "echar de las instituciones" o incluso del país (Pablo Iglesias Turrión dixit, esta semana). López no es corrupto, es inocente mientras no se demuestre lo contrario, pero se tiene que ir del Ayuntamiento por estética y porque los partidos que lo apoyan han establecido esas reglas del juego. No puede seguir como concejal de Urbanismo (¡de Urbanismo!) quien se encuentra investigado precisamente por cuatro delitos relativos a un inmueble privado que ha pasado a público. Lo razonable para tomarnos en serio el papel de las instituciones sería que los políticos siguieran en sus puestos hasta que no hubiese una sentencia condenatoria en firme. Pero que eso ocurriera, claro, con los políticos de todos los partidos, no sólo de los que nos gustan.


Lo que señala definitivamente que esto de señalar la corrupción no es más que un infame paripé con objetivos innombrables, es que los mismos partidos que se hacen las mariliendres cuando el investigado es del PP, balbucean explicaciones de lo más confuso cuando lo mismo le cae al amiguete. Dice Podemos que apoyará el próximo gobierno del Ayuntamiento en el que estará como concejal de urbanismo López Martínez pero que quiere que éste dimita. Sorprendente. Apoyan que siga y que dimita a la vez. ¿Qué debe hacer antes? Pero lo verdaderamente impresionante es lo vertido por la próxima alcaldesa Castejón, del PSOE: pide "tiempo para decidir" sobre López y afirma que será "coherente". Si fuera coherente no necesitaría tiempo para decidir lo que ya decide su partido sobre los que no son de su cuerda. Ni pondría a López en su Gobierno, como lo va a poner. Y de concejal de Urbanismo, en premio por supuestamente haber comprado en tiempo récord con dinero público un gran inmueble de un colega que iba en sus listas...


Ah, el "aire fresco". Y tan fresco. Como decía mi difunto padre cuando en un bar le traían gambas que pasaban por recién pescadas y resultaba que era congeladas: "están frescas, sí, pero de más". 

Publicidad

X
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.