Hay que ser consciente del coste de los intereses y de cuánto vamos a pagar cada mes
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Pagar a plazos con una tarjeta de crédito es una forma sencilla y rápida de aligerar la carga económica de tus compras. En este artículo, vamos a explicarte las distintas modalidades que tienes a tu alcance, para que puedas escoger la más apropiada según cada circunstancia.
Existen varias maneras de aplazar el pago con una tarjeta de crédito
Lo primero que necesitas comprender es que hay diversas formas de aplazar el pago de tus compras con tus tarjetas de crédito.
A menudo, los bancos únicamente se refieren al pago aplazado cuando el tiempo de amortización del crédito utilizado supera el mes en el que se realizó la compra en concreto. Sin embargo, pagarlo todo a fin de mes también es, en cierta manera, una forma de pago aplazado.
Por supuesto, a tu entidad bancaria lo que más le interesa es que aplaces la liquidación de tus compras lo máximo posible, porque de esa manera cobrarán intereses. De hecho, es frecuente que, tras realizar una compra por un importe relativamente elevado, nuestro banco nos remita un SMS o algún tipo de aviso similar, invitándonos a aplazar el pago.
Compra con tarjeta de crédito, pagando a fin de mes
Tal y como mencionábamos hace un momento, la primera modalidad es la de liquidación de las compras a fin de mes o en la fecha estipulada por el contrato de tu tarjeta de crédito. En algunas tarjetas, la liquidación tiene lugar el último día o el primer día de cada mes. No obstante, algunas tarjetas pueden establecer plazos de liquidación distintos.
Sea como fuere, todas aquellas transacciones que realices durante el periodo estandarizado son, efectivamente, aplazadas hasta el momento de la liquidación. De esa forma, puedes llegar a lograr hasta 30 días (o incluso más) de aplazamiento de tus compras, sin tener que pagar ni un solo céntimo en concepto de intereses.
Pago a plazos con la tarjeta por un importe mínimo
En este caso, ya estamos hablando de aplazamientos que sí generan una deuda de intereses, que deberemos ir pagando en el momento de liquidación mensual. A este tipo de aplazamiento también se lo conoce como fraccionamiento de las compras.
La primera modalidad es aquella de acuerdo con la cual escogemos un importe concreto, el cual nos será cobrado de nuestra propia cuente corriente.
Es la forma más segura de fraccionar los pagos con las tarjetas de crédito, dado que en todo momento sabemos cuánto dinero se nos va a cargar en la cuenta.
En cualquier caso, recuerda que todos los contratos de las tarjetas de crédito establecen un porcentaje y cantidad mínima que deben ser amortizados cada mes, o lo que es lo mismo, no puedes escoger no amortizar cantidad alguna, ni tampoco amortizar una cantidad demasiado reducida.
Pago a plazos con la tarjeta por un porcentaje mínimo
La segunda manera más habitual de pagar a plazos con una tarjeta de crédito es estipulando un porcentaje del total del crédito dispuesto hasta ese momento.
En lugar de que se nos pase una misma cantidad mes tras mes, el banco nos irá cobrando un porcentaje de la deuda de la tarjeta. El problema de esta modalidad es que, de esa forma, nunca se termina de pagar la deuda, dado que siempre se nos cobrará un porcentaje del importe que esté pendiente, no del importe original de nuestra compra.
Como ya imaginarás, ésta es la modalidad preferida por los bancos, dado que tiende a alargar la liquidación de la deuda por mucho más tiempo del necesario y, por tanto, se generan más intereses en nuestra contra.
Liquidación anticipada de parte del saldo utilizado
Curiosamente, hay poca gente que es consciente de que no es necesario esperar hasta fin de mes para amortizar parte o la totalidad de la deuda de la tarjeta de crédito.
En el momento en el que lo desees, puedes solicitar la amortización del importe que tú quieras.
Se trata de una manera bastante eficaz de reducir los intereses que se vayan a pagar ese mes por el aplazamiento previo de la liquidación de la deuda.
La forma más cómoda de hacerlo es a través de los servicios de banca a distancia o banca online que las entidades bancarias ponen a disposición de sus clientes.
Es más, puede ser una opción muy interesante para aquellas personas que tienen dificultades para gestionar sus recursos y, cuando llega el fin de mes, nunca cuentan con suficiente dinero como para amortizar un importe mayor del previsto. No obstante, en estos casos, quizá lo mejor sería prescindir definitivamente del uso de la tarjeta de crédito y optar por las modalidades de débito.
Controla el importe que te van a cobrar cada mes con la tarjeta de crédito
Una de las peores cosas que pueden llegar a ocurrirte con el pago a plazos de una tarjeta de crédito es el hecho de que se te liquide un importe mayor del que dispones en tu cuenta.
En ese caso, el saldo de tu cuenta corriente quedará en negativo o como se suele decir “en números rojos”.
A esta situación, se la conoce técnicamente como tener la cuenta en descubierto y, habitualmente genera una serie de comisiones muy elevadas que, con seguridad, excederán a los intereses que habrías tenido que pagar si hubieses aplazado el pago de tu compra con la tarjeta.
Estas comisiones son, entre otras la propia comisión de descubierto –que suele tratarse de un porcentaje de la deuda, con un importe mínimo- y la de notificación del descubierto, la cual es siempre un importe fijo que puede alcanzar o superar los 50 euros.
La suma de ambas comisiones puede resultar en una cantidad desorbitada, sobre todo en los casos en los que el importe negativo en la cuenta es de apenas unos pocos euros.
Esta situación puede ocurrir en dos ocasiones:
Cuando nos olvidamos de solicitar el aplazamiento de nuestras compras y carecemos de saldo suficiente para pagarlas a fin de mes.
Cuando hemos solicitado el pago fraccionado pero el importe que se nos cobra sigue siendo superior al saldo del que disponemos en la cuenta corriente.
En definitiva, existen muchas maneras de pagar a plazos con la tarjeta de crédito. La clave consiste en ser consciente de las repercusiones en términos de intereses; así como del importe que vamos a pagar cada mes.

