Podría ser hoy
La vida transcurre a pesar de los planes que elaboramos, que unas veces se hacen realidad y otros se quedan en un limbo donde duermen a la espera de circunstancias diversas que no siempre podemos ponderar. Asumamos que lo que viene conviene desde el oficio permanente en pos de las causas nobles.
La voluntad de la naturaleza de las cosas va por encima de muchas condiciones, que nos trasladan de aquí para allá con reformas confluyentes. Los equilibrios nos aportarán mucho. Seamos en la conciencia colectiva. Pongamos y seamos modelos de comportamiento.
Conformemos el medio ambiente de modo que sea habitable en lo físico y en lo psíquico, con el fin de que la parte espiritual no quede descuidada. Los cimientos no deben faltar en la obra existencial. Efectuemos con esmero.
Contemplemos de esta guisa. Podríamos decir, en esa actitud, que es la humedad del alba, o que es el momento, o que es todo o nada, o la semana en la que estamos, la que vivimos, la que se fue, la que nunca llegó, la que aparecerá en cualquier instante...
Para justificar esta filosofía podríamos referir el amor que nos profesamos, el que expandimos hacia una cima de colores, el que nos hace experimentar un cielo en la tierra...
Seríamos capaces de indicar tantas cosas que seguro que, si analizáramos con exhaustividad, nos quedaríamos conscientemente en la parte de atrás de una escena para vivir la intimidad con dosis dobles. ¡Es tan bonito estar en el planeta!
Intentemos que la historia (el cuento de cada cual) sea sana, única en los aspectos fundamentales, que hemos de entregar a la originalidad más hermosa. Nos debemos rodear de óptimas vibraciones, con las que incrementar los tesoros del corazón.
Hagamos caso a la intuición que nos embarca en las misiones posibles, que nos han de implicar en las imposibles paralelamente, que, cuando menos, afrontaremos. El miedo nunca es rentable. Pongamos todos los anhelos en el paraje donde corresponda.
Sabemos que nos pensamos de verdad, con rastros de presencias sugerentes que se plasmarán en cientos de besos, en abrazos igualmente, que trasladaremos de las ensoñaciones a la realidad. Hoy podría ser. Si creemos lo haremos. Y, por supuesto, también mañana.





















