Diferencias importantes y mejora de la zona euro en el primer trimestre
La última semana de marzo ha recogido en cinco sesiones muchos de los temas que han dominado la evolución de la economía y de las Bolsas en el muy intenso primer trimestre del año.
En primer lugar, la adicción de los inversores a las inyecciones monetarias de los Bancos Centrales se ponía nuevamente de manifiesto el lunes, cuando un discurso claramente suave (dovish) de Bernanke diciendo que la economía norteamericana no esta tan fuerte como indican los datos de empleo creó expectativas de una tercera ronda de expansión monetaria (quantitative easing) e impulsó al alza de forma inmediata a las Bolsas. Un buen IFO alemán ayudo también a ese buen tono de las Bolsas al iniciarse la semana.
En segundo lugar, a partir del martes empezaron a notarse de nuevo los temores de recesión económica, fundados en la debilidad de los datos que van apareciendo. La sombra de una desaceleración global ha sido otra de las notas recurrentes en los tres primeros meses y en los últimos días diversos datos han confirmado un tono económico débil a nivel global, enfriando a las Bolsas, sobre todo el jueves.
En tercer lugar, la incertidumbre sobre la zona euro es otro de los temas dominantes en el primer trimestre y esta semana ha tenido su foco en España, al subir la prima de riesgo y aparecer nuevos temores sobre la reforma bancaria y la consolidación fiscal en curso en nuestro país.
Todo esto, como decíamos, ha ido enfriando, los ánimos durante la semana, pero, como viene siendo ya la norma desde el principio del año, a unas Bolsas les ha tocado más castigo que a otras. Las tres Bolsas americanas han subido casi el 1% cerrando un trimestre espectacular, el mejor en muchos años. Pero en la zona euro el tono ha sido peor cayendo el Eurostoxx un 1,9% en la semana y nuestro Ibex un 3,3%. De nuevo las Bolsas "euro" peor que las americanas y de nuevo el Ibex peor que las demás.
Si miramos al trimestre en su conjunto, las Bolsas han salvado muy bien un trimestre lleno de malos augurios. El S&P acumula una subida del 12% en el año, el Dax y el Nasdaq suben un 18% y el Nikkei supera el 19%. Pero también hay excepciones en ese buen comportamiento. El Shanghai Composite ha pagado claramente en marzo las dudas sobre la economía china, cayendo un 6,8% en el mes, y aunque en el año todavía acumula un 2,9% de subida anual, no cabe duda de que se trata de un comportamiento pobre después de las enormes pérdidas que padeció el pasado año. Peor es el caso de nuestro Ibex que pierde un 6,5% en el año, pese a que la subida del pasado viernes le permitió salvar in extremis el nivel de los 8.000 puntos.
Hay por tanto importantes diferencias entre las Bolsas al terminar el primer trimestre, lo cual no parece lógico en un mundo tan interdependiente. Dicho de otra forma, si China crece menos seguro que a EE UU le afecta. Y si las economías española o italiana entrasen en una fase de dificultad sin duda Alemania no quedará indemne.
Al entrar en el segundo trimestre no podemos dejar de hacerlo con cautela, sobre todo en aquellas Bolsas o valores que acumulan ya ganancias importantes hasta marzo. La gran novedad del primer trimestre ha sido que la zona euro ha conseguido alejar el peligro de un colapso de sus Bancos y una ruptura violenta de la unión monetaria. El macro préstamo del BCE a tres años, el default controlado de Grecia y el acuerdo el pasado viernes sobre el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad dotado con 700.000 millones de euros son sin duda una mejora estructural sobre la situación que derribó a las Bolsas el pasado verano. Hoy el riesgo de implosión en la zona euro es objetivamente menor.
Pero no se han acabado los problemas. Bill Gross habla en su ultimo comentario de la Gran Escapada, comparando a los inversores y a los mercados financieros actuales con aquella vieja película de Steve McQueen, en la que unos prisioneros de guerra desean a toda costa fugarse para volver a su viejo estilo de vida. De la misma forma, dice Gross, los inversores quieren volver a los viejos buenos tiempos y piden ayuda a los Bancos Centrales para que así sea. Probablemente, sin embargo, los Bancos Centrales no están en disposición de expandir más su balance y, aunque lo hiciesen, los efectos de las nuevas inyecciones, como las de cualquier medicina de la que se abusa, posiblemente vayan a ser cada vez menores. Toca por tanto hacer los ajustes y las reformas pendientes, es decir, mentalizarse de que los viejos tiempos no volverán.
Esta primera semana de abril tenemos datos importantes. Sobre todo los ISM de manufacturas y servicios de EEUU, zona euro y China. El domingo ya se ha publicado en China su PMI de manufacturas en marzo, que ha sorprendido al alza, al situarse por encima de 53, máximo de once meses. Además tendremos el informe de empleo de la economía norteamericana de marzo, las actas de la última reunión de la FED y las reuniones del BCE y del Banco de Inglaterra el jueves. Veremos también la reacción del mercado a los Presupuestos del Gobierno español, que a nuestro juicio debería ser positiva. Lo cual tiene importancia ya que como antes decíamos España esta ahora bajo el foco de los inversores.
Seguimos sin ver catalizadores claros para nuevas alzas en las Bolsas que más han subido (Dax, S&P, Nikkei) tras un primer trimestre tan espectacular, en el que las subidas han sido con poco volumen e impulsadas por las inyecciones de los Bancos Centrales (LTRO). En nuestra opinión en el inicio de este segundo trimestre deberíamos ver una cierta alineación entre los índices que más han subido y los que peor se han comportado (léase Ibex y Shanghai Composite), dentro de una banda relativamente estrecha de oscilación. Es decir Bolsas en rango y acortamiento de diferencias, en unas Bolsas que disfrutan del soporte que les dan los Bancos Centrales pero que no tienen argumentos para subir mucho más.
La situación del oro, la extraña fortaleza del euro, y la persistencia de los tipos del bund y del T bond en niveles del 2% o por debajo, nos reafirman en esta opinión de unas Bolsas en rangos estrechos al iniciarse abril.
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En primer lugar, la adicción de los inversores a las inyecciones monetarias de los Bancos Centrales se ponía nuevamente de manifiesto el lunes, cuando un discurso claramente suave (dovish) de Bernanke diciendo que la economía norteamericana no esta tan fuerte como indican los datos de empleo creó expectativas de una tercera ronda de expansión monetaria (quantitative easing) e impulsó al alza de forma inmediata a las Bolsas. Un buen IFO alemán ayudo también a ese buen tono de las Bolsas al iniciarse la semana.
En segundo lugar, a partir del martes empezaron a notarse de nuevo los temores de recesión económica, fundados en la debilidad de los datos que van apareciendo. La sombra de una desaceleración global ha sido otra de las notas recurrentes en los tres primeros meses y en los últimos días diversos datos han confirmado un tono económico débil a nivel global, enfriando a las Bolsas, sobre todo el jueves.
En tercer lugar, la incertidumbre sobre la zona euro es otro de los temas dominantes en el primer trimestre y esta semana ha tenido su foco en España, al subir la prima de riesgo y aparecer nuevos temores sobre la reforma bancaria y la consolidación fiscal en curso en nuestro país.
Todo esto, como decíamos, ha ido enfriando, los ánimos durante la semana, pero, como viene siendo ya la norma desde el principio del año, a unas Bolsas les ha tocado más castigo que a otras. Las tres Bolsas americanas han subido casi el 1% cerrando un trimestre espectacular, el mejor en muchos años. Pero en la zona euro el tono ha sido peor cayendo el Eurostoxx un 1,9% en la semana y nuestro Ibex un 3,3%. De nuevo las Bolsas "euro" peor que las americanas y de nuevo el Ibex peor que las demás.
Si miramos al trimestre en su conjunto, las Bolsas han salvado muy bien un trimestre lleno de malos augurios. El S&P acumula una subida del 12% en el año, el Dax y el Nasdaq suben un 18% y el Nikkei supera el 19%. Pero también hay excepciones en ese buen comportamiento. El Shanghai Composite ha pagado claramente en marzo las dudas sobre la economía china, cayendo un 6,8% en el mes, y aunque en el año todavía acumula un 2,9% de subida anual, no cabe duda de que se trata de un comportamiento pobre después de las enormes pérdidas que padeció el pasado año. Peor es el caso de nuestro Ibex que pierde un 6,5% en el año, pese a que la subida del pasado viernes le permitió salvar in extremis el nivel de los 8.000 puntos.
Hay por tanto importantes diferencias entre las Bolsas al terminar el primer trimestre, lo cual no parece lógico en un mundo tan interdependiente. Dicho de otra forma, si China crece menos seguro que a EE UU le afecta. Y si las economías española o italiana entrasen en una fase de dificultad sin duda Alemania no quedará indemne.
Al entrar en el segundo trimestre no podemos dejar de hacerlo con cautela, sobre todo en aquellas Bolsas o valores que acumulan ya ganancias importantes hasta marzo. La gran novedad del primer trimestre ha sido que la zona euro ha conseguido alejar el peligro de un colapso de sus Bancos y una ruptura violenta de la unión monetaria. El macro préstamo del BCE a tres años, el default controlado de Grecia y el acuerdo el pasado viernes sobre el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad dotado con 700.000 millones de euros son sin duda una mejora estructural sobre la situación que derribó a las Bolsas el pasado verano. Hoy el riesgo de implosión en la zona euro es objetivamente menor.
Pero no se han acabado los problemas. Bill Gross habla en su ultimo comentario de la Gran Escapada, comparando a los inversores y a los mercados financieros actuales con aquella vieja película de Steve McQueen, en la que unos prisioneros de guerra desean a toda costa fugarse para volver a su viejo estilo de vida. De la misma forma, dice Gross, los inversores quieren volver a los viejos buenos tiempos y piden ayuda a los Bancos Centrales para que así sea. Probablemente, sin embargo, los Bancos Centrales no están en disposición de expandir más su balance y, aunque lo hiciesen, los efectos de las nuevas inyecciones, como las de cualquier medicina de la que se abusa, posiblemente vayan a ser cada vez menores. Toca por tanto hacer los ajustes y las reformas pendientes, es decir, mentalizarse de que los viejos tiempos no volverán.
Esta primera semana de abril tenemos datos importantes. Sobre todo los ISM de manufacturas y servicios de EEUU, zona euro y China. El domingo ya se ha publicado en China su PMI de manufacturas en marzo, que ha sorprendido al alza, al situarse por encima de 53, máximo de once meses. Además tendremos el informe de empleo de la economía norteamericana de marzo, las actas de la última reunión de la FED y las reuniones del BCE y del Banco de Inglaterra el jueves. Veremos también la reacción del mercado a los Presupuestos del Gobierno español, que a nuestro juicio debería ser positiva. Lo cual tiene importancia ya que como antes decíamos España esta ahora bajo el foco de los inversores.
Seguimos sin ver catalizadores claros para nuevas alzas en las Bolsas que más han subido (Dax, S&P, Nikkei) tras un primer trimestre tan espectacular, en el que las subidas han sido con poco volumen e impulsadas por las inyecciones de los Bancos Centrales (LTRO). En nuestra opinión en el inicio de este segundo trimestre deberíamos ver una cierta alineación entre los índices que más han subido y los que peor se han comportado (léase Ibex y Shanghai Composite), dentro de una banda relativamente estrecha de oscilación. Es decir Bolsas en rango y acortamiento de diferencias, en unas Bolsas que disfrutan del soporte que les dan los Bancos Centrales pero que no tienen argumentos para subir mucho más.
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