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Opinión |
Viernes, 06 de Octubre de 2017

Auténtico

Uno le da a veces demasiadas vueltas tanto a lo bueno como a lo malo. Bueno, puede que a esto último más. Como consejo, la experiencia, aderezada de pasión, nos debe mover a la mejora. Por eso estamos convencidos de que hasta lo pésimo tiene el suficiente valor añadido para transformarnos positivamente. Ésa ha de ser la óptica anhelable. Avancemos.

 

Con la edad aprendemos que las cosas, de un margen y de otro de la vida, son como son. No podemos, ni debemos, evitarlas. Ante todo hemos de desarrollar nuestra historia personal sin complejos, sin miedos, mirando hacia delante. No busquemos la perfección, que no se alcanza ni por casualidad, en la que, por otro lado, no debemos creer. La historia es, ha de ser, sencilla. Tomemos aire pausadamente.

 

Lo deseable es que miremos el comienzo de cada jornada como lo que es, único, y, paralelamente, genuino, con sus cosechas abundantes o escasas, con sus resultados dispares, con lo que nos ofrezca. “Lo que viene conviene”, indica el Evangelio, a lo que hemos de sumar un quehacer de transformación.

 

Cada hora es excepcional, aunque la contemplemos como una rutina. Quizá la fortuna nos venga, o nos deba venir, de la regla de la doble motivación, de la múltiple comprobación a través de personas que, con su bondad y su generosidad, desde su estimación incluso, nos demuestran que estamos vivos y con posibilidades y capacidades para la dicha. La actitud supone mucho.

 

Respiremos

Tener a alguien al lado que nos diga que somos, que estamos, que podemos, que nos definimos, que nos alegramos, que nos disponemos, que nos aclaramos, que aprendemos, que nos comprendemos… constata que el día es auténtico. Paremos un poco para vislumbrarlo. Precisamos tiempo y sosiego. Respiremos hondamente.

 

Decía Ferdinand de Saussure, a su modo, que somos en relación a los demás. En consecuencia, si tienes, si tenemos, a alguien que nos resalte que el día es real gritemos bien alto con ella, o con él, que lo es. No callemos. Es nuestra verdad, que nos caracterizará más felices, sobre todo porque no hay bienestar más elevado que amar y ser amado. Seguro.

 

Les insisto. El día es auténtico. Pregunten en el entorno si lo es. Ya me dirán. No consientan que se pierda. Otro igual no volverá.

 

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