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Opinión |
Domingo, 08 de Abril de 2012

Austeridad, reformas y algo más

La austeridad ha llegado y no tiene intención de abandonarnos en mucho tiempo. Está con nosotros en todas nuestras actividades, tanto en el sector público, como en el sector privado. Ahora nos damos cuenta lo bien que gestionamos los recursos con austeridad. Raro es el día en el que un supuesto gestor de la cosa pública no se vanaglorie del ahorro que obtienen sus administrados tras realizar ligeros ajustes en la gestión pública, como centralizar y unificar compras, apagar instalaciones sin uso, ajustar horarios de los Centros al uso efectivo o vender edificios vacios. Nada se dice de lo mal que se hacía anteriormente, cuando se dilapidaban recursos sin control y sin rendir cuentas, pero con mucha alegría. Bendita austeridad.

En el sector privado ya tenemos grabada a fuego -tiempo ha- la austeridad en todas las actuaciones de cada uno de nuestros profesionales que aún permanecen en las distintas empresas. Pero nuestro objetivo no es mirarnos en el espejo -o en el ombligo- y difundir nuestra magnífica gestión, sino subsistir a pesar de las duras condiciones del mercado, reducir grasa -aunque a veces también tengamos que reducir músculo- y ganar en competitividad para alcanzar lejanos océanos azules. Para ello necesitamos que la austeridad también sobrevuele en todas y cada una de las decisiones de las AAPP relacionadas con gasto e inversión. Omnipresente austeridad.

Las reformas también nos han visitado y de qué manera. Han tardado mucho, muchísimo -las esperábamos desde mayo 2008-, y de ahí nuestra situación actual. Pero han llegado con fuerza y apuntando con modificaciones legales en el sector privado -como se esperaba- pero también con reajustes de personal en el sector público, lo que es un motivo más para la esperanza de recuperación económica. Eso a pesar de ilustres pensantes y gestores públicos, que no se cortan cuando proclaman sin pudor que las AAPP ya han realizado todos los ajustes necesarios de personal y que no pueden realizar nuevos ajustes. Bienvenidas reformas, aunque tardías.

Pero desde nuestra Asociación reivindicamos algo más: la inversión productiva -no confundir con gasto-, realizada a partir de estudios previos y rigurosos de rentabilidad, de forma que pueda multiplicar el importe de la inversión y dinamizar la economía.

Austeridad, reformas e inversión productiva.

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