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Opinión |
Lunes, 09 de Abril de 2012

Presupuesto: Juego de las siete y media

El Gobierno de la nación, se encontraba con el mayor reto de la historia presupuestaria, tener que reducirlo un 2,5% PIB, con el agravante de un escenario de recesión, en donde por un lado tiene que cumplir sus compromisos con Europa y dar respuesta a los mercados de capitales y por otro no pasarse porque el impacto en la ciudanía y en la economía resultaría inviable.

El escenario de partida era bastante difícil, una importante parte del gasto estaba comprometido, pues de cada 100 euros, 67 irán destinados a pensiones, desempleo, intereses de la deuda, y la financiación de las administraciones territoriales. En el resto es donde se tiene que hacer el ajuste, y todo esto en un contexto de falta de demanda de bienes, escasez de crédito y elevado endeudamiento de familias y empresas.

Tenía que reducir el déficit en 17.000 millones, pero además, hacer frente a obligaciones pendientes de años anteriores no presupuestadas por importe de 3.000 millones de euros, el aumento de las pensiones en 3.600, los gastos financieros de la deuda con un aumento de 1.400, la financiación territorial en 6.800, y los compromisos con el fondo de rescate permanente de la UE que ascienden a 3.800, entre otros.

Ante este imposible sudoku de las cuentas públicas, optó por ir recortando en gastos que no fueran sociales y no afectaran al consumo directamente y por otro retocando las figuras impositivas, de tal manera que impactaran lo menos posible al consumo y a la pequeña empresa.

Para los que no somos especialistas en juegos de cartas, este ajuste es tan difícil como las Siete y Media, en el que tan malo es no llegar como pasarse.

Cuando el Gobierno tenía calculado todo lo ajustable con los parámetros anteriores, le faltaba un pequeño recorte de 0,3% del PIB, y le quedaban cuatro cartas todavía sin usar.

Las dos primeras cartas, rebajar el sueldo a funcionarios y congelar las pensiones como se hizo en mayo de 2010. Este tema es complicado, ya que actualmente los pensionistas se han convertido en una malla de protección de muchas familias y los funcionarios llevan muchos años con salarios petrificados, se les han aumentado las horas de trabajo y además se anuncian nuevas medidas para mejorar la productividad.

La tercera carta sería las transferencias a otras administraciones. Para que estas cumplan con el escenario, que es todavía más complicado que el del Estado, se deben respetar estas partidas, y no hacer como el anterior Gobierno, trampas al solitario, desplazando el déficit a las comunidades autónomas como veremos con los datos definitivos de la liquidación del 2011.
La cuarta y última carta que le quedaba es la subida del IVA, pedida por Bruselas constantemente. Pero afecta al consumo y en estos momentos es echar gasolina al fuego.
Parece que el Gobierno baraja esta posibilidad, siempre que esta subida de dos puntos en el IVA, se realice para compensar la reducción de cinco puntos en las cotizaciones sociales, con el objetivo de impulsar el empleo.

Ya sin cartas, no ve otra salida que sacar el comodín del borrador de amnistía fiscal, que tenía el equipo anterior, para atraer cuentas bancarias opacas de Suiza y Luxemburgo. La norma sólo atañe a capitales y operaciones cuya titularidad pueda acreditarse y no se aplica al dinero en efectivo. Paralelamente esta preparando medidas extraordinarias de inspección, para los que no se acojan a esta oportunidad y se esta estudiando un plan parecido al que van a firmar Alemania y Suiza en la lucha contra el fraude fiscal.

Tengo una sensación amarga respecto a Bruselas y los mercados; se nos invita a tomar medidas de austeridad, procíclicas, que nos hunden todavía más en la recesión, y después se nos recrimina que no estemos creciendo y se dispara la prima de riesgo. Los datos que tengo es que dan de plazo a España hasta el mes de julio para acometer hasta la última reforma y evitar ser rescatada, como ya estuvo a punto de suceder en 2011, paralizándose por la convocatoria de elecciones.

El objetivo es salvar los muebles en el 2012, los ajustes deben afectar mucho más a la grasa que al hueso, para poner a la económica en posición para que en el 2013 podamos empezar a nadar.

Falta en este escenario un tema de capital importancia, hay que poner en marcha con urgencia políticas que estimulen el nervio de la economía; las administraciones pueden hacer muchas cosas que no siempre cuestan dinero. Poner todos los medios legislativos y humanos al servicio de las empresas y los ciudadanos.

El camino esta siendo duro, pero se están poniendo las bases para llegar a un buen final, manteniendo el equilibro entre austeridad y reformas estructurales para el fomento de la economía.

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