En el conjunto de España, el IPRI cerró en el 1,8%
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La tasa anual del IPRI disminuye en 15 comunidades autónomas, entre ellas la Región de Murcia, donde ha pasado del 2,5 en noviembre al 0,5 en diciembre, y se mantiene en Extremdura y Castilla y León, informa el INE.
La tasa anual de 2017 se quedó en ese 0,5 por ciento en la Región de Murcia debido al repunte de la energía, con el 2,8 por ciento, de bienes de equipo, con el 3 por ciento, y bienes de consumo duradero, con el 0,9 por ciento, a pesar de la fuerte disminución de los bienes de consumo no duradero (-1,8%).
Las mayores bajadas se observan en Canarias, Andalucía y País Vasco, cuyas tasas descienden 6,1, 2,6 y 2,3 puntos, respectivamente.
Los precios de los productos industriales en España registraron en 2017 un alza del 1,8%, lo que supone una moderación de casi un punto y medio respecto al cierre de 2016, debido al menor encarecimiento del petróleo y, en menor medida, el abaratamiento de la electricidad.
De acuerdo con este índice 2017 cierra con el segundo incremento anual, tras marcar en 2016 un alza del 2,9% con la que puso fin a dos años de descensos.
Los precios industriales subieron un 4,4% de media en 2017, el primer aumento desde 2013, tras los descensos registrados en 2016 (3,1%), 2015 (2,1%) y 2014 (1,3%).
El sector con mayor influencia en la moderación de la inflación industrial fue la energía, cuyos precios subieron el 1,2% interanual, más de cinco puntos menos que el mes anterior.
Aunque en menor medida, también afectó el menor encarecimiento de los bienes de consumo no duradero, con un alza del 1,2% (tres décimas menos) por un descenso de los precios de la fabricación de aceites y grasas vegetales y animales, que subieron a cierre de 2016.
Una vez descontado el efecto de la energía, los precios industriales aumentaron el 1,9%, una décima por encima del índice general, una situación que no se daba desde noviembre de 2016.
En tasa mensual, los precios industriales subieron el 0,2% durante diciembre, debido al aumento de los bienes intermedios por la producción de metales preciosos y otro no férreos, así como por la energía, por el petróleo y, en menor medida, el gas, y pese al descenso de la electricidad.
Asimismo, influyeron los bienes de consumo no duradero, por el encarecimiento de la fabricación de bebidas y el procesado y conservación de carne y elaboración de productos cárnicos.

