Beteta: ¿… Y para estos madrugan los panaderos?
Dice Beteta que para algunos (funcionarios o en la empresa privada) se acabó el cafelito y leer el periódico. Ojalá
¡Si sólo fuera el cafelito!
Para los que conocen (perdón, sufren) la Administración de Justicia no se trata del café, sino de los mercados de los jueves (o los miércoles en Cartagena) y la compra en Mercadona (o en Eroski) cualquier día.
Tampoco se trata del café para algunos de la consejería de Obras Públicas, o de Presidencia y Medio Ambiente (¡hasta dos ‘pu…’ años en resolver un expediente! Y hay pruebas), o de Educación (diez años liberados sindicales y no han conocido siquiera sus colegios. También hay pruebas).
Y no se trata únicamente de docentes que le echan a la cosa –presencial, por supuesto- de
veinte horas. Ja, y una ‘eme’. ¿Quieren nombres? Hay docenas y docenas, centenares, que ni siquiera eso. Ni preparan clases: ya lo hicieron el primer año; ni preparan exámenes: las editoriales los dan preparados… y ¿de corregirlos?, para qué hablar. Se trata de comprobar el resultado de la hoja de cálculo y la valoración es cero, medio punto o uno. Si el examen es de eso que desde hace tiempo llamaron ‘Conocimiento del medio’, por ejemplo, si hay cantidad de texto la respuesta está bien, aunque no se entienda otra ‘eme’ de la letra… ¡Leches!, los críos ya ni siquiera practican ortografía. Y no digamos de gramática. ¡Y qué decir de sintaxis! (¿qué e’ lo que e'? ¿les suena?) Al fin y al cabo, como burros nacieron algunos y como burros se morirán, aunque acumulen licenciaturas (ahora grados) y másteres.
Si alguien lo duda, sólo tendrá que echar un vistazo a PISA. ¡Ah, perdón! Me refiero a la evaluación de alumnos, no a la preciosa ciudad de la toscana italiana. Posiblemente muchos sufridores de la LOGSE no conocerán ni una ni otra.
Posiblemente tampoco conozcan la diferencia ese burro no ya de Justicia ni de Obras Públicas, ni de Educación, si no el funcionario de Sanidad que del “cafelito” y de leer el periódico ha pasado, incluso, a ser cada tarde fiel seguidor de las clases de tenis de la niña.
¡Válgame el cielo! Horario de chollo por la tarde, en comisión de servicio, mínimas cartillas en un consultorio ‘perdido’ porque no se le adscribe nadie que no conozca que es ‘Billy el rápido’ firmando bajas (hay pruebas), cuatro tardes a la semana (veinte horas semanales)… De estas 20, por cierto, muchas escaqueado siguiendo a la nena cómo juega al tenis (hay pruebas también)… ¡para qué seguir!
¿Se quedó corto el secretario de Estado de Administraciones Públicas?
No hay duda de que hay funcionarios ejemplares (yo fui empleado público), pero hay otros –muchos, lamentablemente- como el médico éste del que seguiré escribiendo algún día por los que no merece que madruguen los panaderos ni que los demás paguemos sus sueldos.
¡Si sólo fuera el cafelito!
Para los que conocen (perdón, sufren) la Administración de Justicia no se trata del café, sino de los mercados de los jueves (o los miércoles en Cartagena) y la compra en Mercadona (o en Eroski) cualquier día.
Tampoco se trata del café para algunos de la consejería de Obras Públicas, o de Presidencia y Medio Ambiente (¡hasta dos ‘pu…’ años en resolver un expediente! Y hay pruebas), o de Educación (diez años liberados sindicales y no han conocido siquiera sus colegios. También hay pruebas).
Y no se trata únicamente de docentes que le echan a la cosa –presencial, por supuesto- de
veinte horas. Ja, y una ‘eme’. ¿Quieren nombres? Hay docenas y docenas, centenares, que ni siquiera eso. Ni preparan clases: ya lo hicieron el primer año; ni preparan exámenes: las editoriales los dan preparados… y ¿de corregirlos?, para qué hablar. Se trata de comprobar el resultado de la hoja de cálculo y la valoración es cero, medio punto o uno. Si el examen es de eso que desde hace tiempo llamaron ‘Conocimiento del medio’, por ejemplo, si hay cantidad de texto la respuesta está bien, aunque no se entienda otra ‘eme’ de la letra… ¡Leches!, los críos ya ni siquiera practican ortografía. Y no digamos de gramática. ¡Y qué decir de sintaxis! (¿qué e’ lo que e'? ¿les suena?) Al fin y al cabo, como burros nacieron algunos y como burros se morirán, aunque acumulen licenciaturas (ahora grados) y másteres.
Si alguien lo duda, sólo tendrá que echar un vistazo a PISA. ¡Ah, perdón! Me refiero a la evaluación de alumnos, no a la preciosa ciudad de la toscana italiana. Posiblemente muchos sufridores de la LOGSE no conocerán ni una ni otra.
Posiblemente tampoco conozcan la diferencia ese burro no ya de Justicia ni de Obras Públicas, ni de Educación, si no el funcionario de Sanidad que del “cafelito” y de leer el periódico ha pasado, incluso, a ser cada tarde fiel seguidor de las clases de tenis de la niña.
¡Válgame el cielo! Horario de chollo por la tarde, en comisión de servicio, mínimas cartillas en un consultorio ‘perdido’ porque no se le adscribe nadie que no conozca que es ‘Billy el rápido’ firmando bajas (hay pruebas), cuatro tardes a la semana (veinte horas semanales)… De estas 20, por cierto, muchas escaqueado siguiendo a la nena cómo juega al tenis (hay pruebas también)… ¡para qué seguir!
¿Se quedó corto el secretario de Estado de Administraciones Públicas?
No hay duda de que hay funcionarios ejemplares (yo fui empleado público), pero hay otros –muchos, lamentablemente- como el médico éste del que seguiré escribiendo algún día por los que no merece que madruguen los panaderos ni que los demás paguemos sus sueldos.





















