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Opinión |
Jueves, 22 de Febrero de 2018

Sesenta años no son nada

Hola..., saludos cordiales, que diría mi amigo Manolo Segura.

Hoy mi compañero/amo está de viaje. Cosas de su trabajo. Y quiero aprovechar para contarles que ha cumplido sesenta años.

 

Paco, como le llaman algunos, nació en el 58. Un año de excelente cosecha de Rioja y de excelentes presidentes de gobierno y autonómicos a los que ha conocido.

 

Sesenta años, ¡la leche en bote!

 

Es cierto que los sesenta para un hombre como Francisco -así le llamamos en la intimidad- son casi nada. Sesenta años, un hígado trasplantado, un infarto en pleno puente de la Inmaculada, varias relaciones sentimentales -todas felices mientras duraron-, dos hijos, doce guitarras, una flauta travesera, tres pianos de esos electrónicos... un poema de vida.

 

¡Sesenta años! Cuarenta en esta profesión periodística entre la radio y la televisión. Amigos... los justos, compañeros... lo más.

 

Sesenta años viviendo y trabajando: Mallorca, Ávila, Almería, Madrid, Segovia, La Rioja, Canarias... Murcia

 

Cuarenta años en los que ha dirigido equipos excepcionales y ha sido mandado. En muchos casos sus jefes han sido excelentes. En otros no tanto más por desconocimiento que por maldad, quiere suponer.


Cuarenta años en una profesión que se deja querer, pero que no  quiere a nadie. Absolutamente infiel.

 

Francisco -que, insisto, así le llamamos en la intimidad- pese a lo que ha pasado, no reniega de su profesión. Está todo el día pegado a la tele y a la radio y a cualquier fallo corresponde con el móvil para tratar de arreglar el desaguisado sonoro o visual.

 

No tiene arreglo... y mira que le han aconsejado que se relaje y disfrute.

 

Sesenta años recién cumplidos y, según le oigo, con pocas ganas de seguir, que se le está haciendo larga esta situación. Por eso se fuma entre tres y cuatro paquetes de cigarros todos los días, pese a que los médicos le han advertido que la próxima no lo cuenta.

Pero así es mi compañero/amo. Un sesentón al que le gusta sentarse al piano o coger la guitarra en momentos de bajón o para entretenerme cuando me pongo revoltoso.


Un sesentón al que le ha dado ahora por dejarse la melena en plan Paco Correa, vestir sus dedos con anillos barateros y vestir de treintañero ¡Qué vergüenza!


Y a él le decido hoy la columna y a todos los sesentones que se sienten jóvenes (felicidades Ángel Montiel, y otros que no nombro).

 

¡Guau y ‘besos casa’ de parte de Trotski (acabo de enterarme que guau en chino significa ‘suerte’, mira por donde).


@famacasa

 

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