La patronal teme que la nueva normativa sea la puntilla para el sector y calcula que el coste de la medida puede alcanzar los 465 millones
La nueva normativa ‘verde’ que prepara el Gobierno para el comercio puede ser la puntilla definitiva para el sector, que en los últimos años ha visto cómo se cerraban 40.000 establecimientos y sus ventas caían por encima del 10%. La comisión de Medio Ambiente del Congreso votará el lunes el proyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados, que supone una reforma del sistema de reciclado de envases que obligaría a los comerciantes a instalar en sus tiendas un sistema de devolución, retorno y depósito de envases (SDDR). Su coste podría alcanzar para las tiendas los 465 millones de euros, según calcula la Confederación Española de Comercio.
El nuevo sistema contempla que los envasadores y los importadores realicen un depósito por cada envase de un solo uso. Los comerciantes pagarían el precio del producto más este depósito, al igual que los consumidores, quienes al final sólo lograrían el retorno de ese dinero al proceder a su devolución, informa Expansión.com.
Según la patronal de los comerciantes, 80.000 establecimientos en España no tienen espacio material para incluir los aparatos necesarios. Tendrían, por tanto, que realizar todo el proceso de forma manual, con el coste en tiempo de trabajo y de transporte.
La consultora Sismega ha realizado un estudio en el que analiza los costes que tendría este nuevo proyecto. El sistema afectaría sólo al 9% de los envases, sólo a aquellos que empleen acero, aluminio y vidrio. El informe realizado considera que la implantación de esta nueva maquinaria acarrearía, como mucho, 71.000 toneladas adicionales a las cantidades que se reciclan en la actualidad.
Por el contrario, la inversión necesaria para imponer todo el sistema sería de 465 millones, de los que 357 millones se destinan a maquinaria. A estas cantidades habría que añadir 108 millones para construir 79 plantas de “conteo” de los envases. . A esta inversión inicial se sumaría, a su vez, el coste neto anual de gestión del sistema, que podría superar los 570 millones de euros.
La patronal del comercio indica que hay constancia de que en los países donde se ha implantado este sistema, se ha producido un desplazamiento de los consumidores hacia los comercios que disponen de máquinas, dada la mayor rapidez y facilidad para la devolución de los envases. Esto significa que los 80.000 comercios españoles que no podrían instalar las máquinas, se verían enfrentados a una desviación del flujo de consumidores del pequeño comercio a otros formatos comerciales, lo que mermaría en gran medida el negocio y su supervivencia.
El nuevo sistema contempla que los envasadores y los importadores realicen un depósito por cada envase de un solo uso. Los comerciantes pagarían el precio del producto más este depósito, al igual que los consumidores, quienes al final sólo lograrían el retorno de ese dinero al proceder a su devolución, informa Expansión.com.
Según la patronal de los comerciantes, 80.000 establecimientos en España no tienen espacio material para incluir los aparatos necesarios. Tendrían, por tanto, que realizar todo el proceso de forma manual, con el coste en tiempo de trabajo y de transporte.
La consultora Sismega ha realizado un estudio en el que analiza los costes que tendría este nuevo proyecto. El sistema afectaría sólo al 9% de los envases, sólo a aquellos que empleen acero, aluminio y vidrio. El informe realizado considera que la implantación de esta nueva maquinaria acarrearía, como mucho, 71.000 toneladas adicionales a las cantidades que se reciclan en la actualidad.
Por el contrario, la inversión necesaria para imponer todo el sistema sería de 465 millones, de los que 357 millones se destinan a maquinaria. A estas cantidades habría que añadir 108 millones para construir 79 plantas de “conteo” de los envases. . A esta inversión inicial se sumaría, a su vez, el coste neto anual de gestión del sistema, que podría superar los 570 millones de euros.
La patronal del comercio indica que hay constancia de que en los países donde se ha implantado este sistema, se ha producido un desplazamiento de los consumidores hacia los comercios que disponen de máquinas, dada la mayor rapidez y facilidad para la devolución de los envases. Esto significa que los 80.000 comercios españoles que no podrían instalar las máquinas, se verían enfrentados a una desviación del flujo de consumidores del pequeño comercio a otros formatos comerciales, lo que mermaría en gran medida el negocio y su supervivencia.

