Los resultados de los análisis de los productos llegados a Alemania no han determinado aún el origen de la contaminación
Los agricultores españoles están indignados, perplejos y temen una crisis de consecuencias incalculables. Para los productores de la Región, que se encuentran en plena campaña de pimiento y tomate, las acusaciones del Gobierno alemán señalando a dos productoras de Almería y Málaga como responsables de la contaminación de pepinos que ha causado la muerte de seis personas y la infección de otras 800, debe tener una respuesta contundente tanto del Estado español como de las autoridades comunitarias. Estos pepinos estaban contaminados con la bacteria ‘Escherichia coli’.
Tanto España como la UE se han pronunciado advirtiendo de que no hay ninguna prueba de que estos productos pudieran contaminarse en España. Sin embargo, han comenzado a producirse cancelaciones de productos hortofrutícolas españoles, lo que puede causar unas pérdidas millonarias.
Lo cierto es que sin pruebas se está atacando la imagen de la marca España, lo que los agricultores consideran que no debe permitirse de ninguna manera. Las organizaciones de exportadores están pidiendo prudencia y sensatez, y otro tanto ha hecho la ministra española Rosa Aguilar, que ha presentado una protesta formal ante las autoridades alemanas. No obstante, el daño podría estar ya hecho.
Los mismos agricultores confían en que los resultados de la investigación de los científicos determine con celeridad en qué momento del proceso (producción, manipulado, transporte) y en qué punto de la cadena pudieron contaminarse estos pepinos con la bacteria procedente de las heces de vacas. Sólo de esta forma podrán depurarse responsabilidades y permitir que las frutas y hortalizas españolas sigan exportándose con normalidad.
Según informa la prensa de Almería, la venta de los pepinos por parte de la cooperativa agraria Frunet, firma malagueña que exportó los pepinos adquiridos de una parcela del municipio almeriense de Pechina, afirma que la partida que incluía estos pepinos fue enviada a Alemania el 12 de mayo y, días después, el palé se cayó al proceder a la descarga del camión, se reempaquetó y se llevó al mercado central de Hamburgo tal y como se le comunicó. Una primera muestra determinó que el pepino estaba bien, pero un día después se le comunicó a la firma española que estaba contaminado; mientras, el país germano defiende que el problema viene de origen.
Al mismo tiempo, los productores almerienses insisten en apuntar que pepinos de la misma finca han llegado a consumidores de Francia y un tercer país de la UE sin que haya dado ningún tipo de problema, por lo que no comprenden que se les esté acusando de esta manera.
Los resultados definitivos de los análisis realizados por distintos laboratorios tanto de España como de Alemania se conocerán en breve y podrá así concluirse el origen de la infección.
Tanto España como la UE se han pronunciado advirtiendo de que no hay ninguna prueba de que estos productos pudieran contaminarse en España. Sin embargo, han comenzado a producirse cancelaciones de productos hortofrutícolas españoles, lo que puede causar unas pérdidas millonarias.
Lo cierto es que sin pruebas se está atacando la imagen de la marca España, lo que los agricultores consideran que no debe permitirse de ninguna manera. Las organizaciones de exportadores están pidiendo prudencia y sensatez, y otro tanto ha hecho la ministra española Rosa Aguilar, que ha presentado una protesta formal ante las autoridades alemanas. No obstante, el daño podría estar ya hecho.
Los mismos agricultores confían en que los resultados de la investigación de los científicos determine con celeridad en qué momento del proceso (producción, manipulado, transporte) y en qué punto de la cadena pudieron contaminarse estos pepinos con la bacteria procedente de las heces de vacas. Sólo de esta forma podrán depurarse responsabilidades y permitir que las frutas y hortalizas españolas sigan exportándose con normalidad.
Según informa la prensa de Almería, la venta de los pepinos por parte de la cooperativa agraria Frunet, firma malagueña que exportó los pepinos adquiridos de una parcela del municipio almeriense de Pechina, afirma que la partida que incluía estos pepinos fue enviada a Alemania el 12 de mayo y, días después, el palé se cayó al proceder a la descarga del camión, se reempaquetó y se llevó al mercado central de Hamburgo tal y como se le comunicó. Una primera muestra determinó que el pepino estaba bien, pero un día después se le comunicó a la firma española que estaba contaminado; mientras, el país germano defiende que el problema viene de origen.
Al mismo tiempo, los productores almerienses insisten en apuntar que pepinos de la misma finca han llegado a consumidores de Francia y un tercer país de la UE sin que haya dado ningún tipo de problema, por lo que no comprenden que se les esté acusando de esta manera.
Los resultados definitivos de los análisis realizados por distintos laboratorios tanto de España como de Alemania se conocerán en breve y podrá así concluirse el origen de la infección.

