¿Qué nos pasa?
Cuesta trabajo entender cómo personas responsables e ilustradas niegan la realidad de que las reformas, que conllevan recortes de gasto e inversión pública, podrían cumplir con el objetivo de reducir el déficit público a límites asumibles en 2 o 3 años.
Consecuencia directa de los recortes es que seguirá creciendo el paro este año 2012, pero no hacerlos asegura mantener o elevar el déficit y, por consiguiente, la deuda y los intereses que deberemos pagar hipotecando nuestro futuro. Quizás algunos piensen que, en el límite, se dejará de pagar y, así, nos podamos ahorrar el devolver la deuda a nuestros acreedores. Y, después, ¿qué?
También podría creerse que la solución es incrementar los impuestos a los “ricos”, a los “millonarios”, y que, con estos nuevos ingresos, se podría seguir financiando el déficit del Estado. Error garrafal. Es cierto que las grandes fortunas gozan de privilegios fiscales, como los artistas, deportistas, etc. pero, véase que se está definiendo como “ricos” a los contribuyentes que declaran más de 100.000 € de renta anual, gente media, acomodada, profesionales, directivos, empresarios, etc., que son un montón de contribuyentes, pero se está dejando fuera a los políticos, gobernantes autonómicos, centrales, ex altos cargos, etc., que no cotizan por las remuneraciones en especie que reciben, y además, disfrutan de dos o más remuneraciones, de jubilaciones impropias, y de prebendas inconfesables en cuanto nos descuidamos.
Es difícil comprender posturas que merman la credibilidad del actual Gobierno por parte de oposición, mercados, BCE, Banco de España, presidentes autonómicos, etc., que, si bien, todos están cargados de razones para hacernos creer en la ineficacia de las medidas que se han tomado, no tratan de aportar y sumar en un momento crucial en el que necesitamos de todas las fuerzas que se pudieran reunir para vencer a un enemigo que, en parte, somos nosotros mismos.
Hoy no tengo ganas de fingir que este lío vaya a arreglarse sólo, tal y como piensan muchos españoles en general, y los cuatrocientos mil votantes del PP de Andalucía, en particular, que no fueron a votar en las pasadas elecciones autonómicas. Me agradaría saber si piensan hoy que ayer cometieron un error que pagaremos todos.
En otro orden de cosas, mi felicitación a nuestro consejero de Hacienda, su equipo, y los funcionarios por el esfuerzo realizado para sacar unos presupuestos que representan muchas horas de trabajo y conocimiento de detalle. Esperamos ahora la colaboración del resto de las consejerías para vigilar, y no relajar, el cumplimiento del gasto previsto, de horarios de trabajo, y de reparto de tareas y responsabilidades, una vez realizados los ajustes del Presupuesto 2012.
El problema es de todos.
Más artículos de Eugenio Pedreño en su blog del Círculo de Economía
Consecuencia directa de los recortes es que seguirá creciendo el paro este año 2012, pero no hacerlos asegura mantener o elevar el déficit y, por consiguiente, la deuda y los intereses que deberemos pagar hipotecando nuestro futuro. Quizás algunos piensen que, en el límite, se dejará de pagar y, así, nos podamos ahorrar el devolver la deuda a nuestros acreedores. Y, después, ¿qué?
También podría creerse que la solución es incrementar los impuestos a los “ricos”, a los “millonarios”, y que, con estos nuevos ingresos, se podría seguir financiando el déficit del Estado. Error garrafal. Es cierto que las grandes fortunas gozan de privilegios fiscales, como los artistas, deportistas, etc. pero, véase que se está definiendo como “ricos” a los contribuyentes que declaran más de 100.000 € de renta anual, gente media, acomodada, profesionales, directivos, empresarios, etc., que son un montón de contribuyentes, pero se está dejando fuera a los políticos, gobernantes autonómicos, centrales, ex altos cargos, etc., que no cotizan por las remuneraciones en especie que reciben, y además, disfrutan de dos o más remuneraciones, de jubilaciones impropias, y de prebendas inconfesables en cuanto nos descuidamos.
Es difícil comprender posturas que merman la credibilidad del actual Gobierno por parte de oposición, mercados, BCE, Banco de España, presidentes autonómicos, etc., que, si bien, todos están cargados de razones para hacernos creer en la ineficacia de las medidas que se han tomado, no tratan de aportar y sumar en un momento crucial en el que necesitamos de todas las fuerzas que se pudieran reunir para vencer a un enemigo que, en parte, somos nosotros mismos.
Hoy no tengo ganas de fingir que este lío vaya a arreglarse sólo, tal y como piensan muchos españoles en general, y los cuatrocientos mil votantes del PP de Andalucía, en particular, que no fueron a votar en las pasadas elecciones autonómicas. Me agradaría saber si piensan hoy que ayer cometieron un error que pagaremos todos.
En otro orden de cosas, mi felicitación a nuestro consejero de Hacienda, su equipo, y los funcionarios por el esfuerzo realizado para sacar unos presupuestos que representan muchas horas de trabajo y conocimiento de detalle. Esperamos ahora la colaboración del resto de las consejerías para vigilar, y no relajar, el cumplimiento del gasto previsto, de horarios de trabajo, y de reparto de tareas y responsabilidades, una vez realizados los ajustes del Presupuesto 2012.
El problema es de todos.
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