Descontando lo inevitable
En línea con nuestra postura de cautela en el anterior comentario, las Bolsas han cerrado una semana con ligeras caídas en general, caídas que han sido mucho más fuertes en el Ibex, muy impactado por los renovados temores sobre la deuda periférica. La excepción a esas caídas ha sido el Shanghai Composite, que ha logrado subir ligeramente y mantenerse por encima del 3.000.
Los principales argumentos de las Bolsas esta semana han sido, por un lado, los nuevos temores sobre la deuda periférica europea, con el bono griego superando los mil puntos básicos de diferencial con el alemán, y, por otro, los primeros resultados empresariales que se han conocido.
En el lado de la deuda periférica europea, han bastado unas declaraciones del Ministro de Economía alemán Wolfgang Schauble el pasado jueves, poniendo en duda la capacidad de Grecia para devolver su deuda sin reestructurar, para destapar la caja de los truenos. Las declaraciones de Schauble no hacen sino reflejar una obviedad, y al final lo que hay que entender es que el modelo de rescate, como modelo puramente de financiación y de provisión de liquidez, está agotado. Incluso esta misma semana Mohamed El Erian, gestor de Pimco, señalaba que ya en la asistencia financiera a Portugal se va a seguir otro modelo diferente al griego y al irlandés, y se va a empezar a abordar la reestructuración de la deuda, en lugar de quedarse simplemente en la provisión de liquidez a corto.
Tal y como hemos repetido en numerosas ocasiones en estos comentarios, nuestra convicción es que se terminará haciendo una reestructuración de la deuda periférica y que es mejor que esa reestructuración sea ordenada y dirigida en lugar de ser caótica. La traslación de lo que pasó en la banca con la quiebra de Lehman por haber dejado que los problemas se pudriesen en lugar de afrontarlos, debería servir de lección para el problema de la deuda europea. Sólo una mezcla decidida de reestructuración y de políticas "pro growth" puede preparar la salida los problemas de la deuda excesiva acumulada por las economías periféricas y sus sistemas bancarios.
En este sentido, los mercados empiezan a descontar lo que cada vez parece más inevitable, es decir, el escenario de reestructuración, y lo bueno, como decía El Erian en el citado artículo, es que la banca europea se está capitalizando (Intesa y Commerzbank son los casos más recientes) de forma que su capacidad de afrontar reestructuración es mejor. España debería tomar buena nota y acelerar la reordenación y capitalización de las Cajas, cuanto antes.
En el plano de los resultados empresariales, Alcoa, Google y JP Morgan han decepcionado, pese a que JP Morgan subió un 67% su beneficio, pero sin que la calidad del mismo haya sido la adecuada y sin que las perspectivas de su CEO James Dimon para los próximos meses sean buenas. Al final la sensación es que las fuertes subidas de beneficios del primer trimestre del pasado año pasarán factura este año y las subidas de resultados no serán para las empresas del S&P muy superiores al 10%.
En este contexto los inversores han ido a los activos refugio, es decir, al oro y, sobre todo, al bund y al T bond. El oro ha vuelto a máximos y los tipos del bund y del T Bond han bajado esta semana, quedándose en el entorno del 3,4%. Las materias primas en general también han recortado ligeramente, y el dólar, aunque ha amenazado niveles clave en algún momento de la semana, al final se ha mantenido frente al euro.
Esta semana tenemos beneficios de Empresas importantes como Citigroup, Intel, IBM, Goldman Sachs, Yahoo, Philips o Nokia, entre otras.
En nuestra opinión la tensión sobre la deuda periférica cederá algo, no porque el problema esté resuelto, que no lo está, sino porque como la solución no está aun madura hay que seguir ganando tiempo hasta que los consensos políticos a escala europea sobre la necesaria reestructuración sean mayores. En cuanto a los resultados, pensamos que serán en general buenos. Esto nos mueve a la idea de una semana semifestiva en la que podríamos ver ligeras ganancias, en unas Bolsas que se están preparando poco a poco para convivir con lo inevitable.
No vemos fuerza para romper el 1.335 en el futuro del S&P o el 3.000 en el futuro del Eurostoxx pero sí pensamos que puede haber un acercamiento hacia esos niveles. En cuanto al Ibex seríamos algo más cautelosos, dado que sin duda el problema de la deuda periférica afecta a España de forma muy directa, pero también apostaríamos por ligeras ganancias.
Los principales argumentos de las Bolsas esta semana han sido, por un lado, los nuevos temores sobre la deuda periférica europea, con el bono griego superando los mil puntos básicos de diferencial con el alemán, y, por otro, los primeros resultados empresariales que se han conocido.
En el lado de la deuda periférica europea, han bastado unas declaraciones del Ministro de Economía alemán Wolfgang Schauble el pasado jueves, poniendo en duda la capacidad de Grecia para devolver su deuda sin reestructurar, para destapar la caja de los truenos. Las declaraciones de Schauble no hacen sino reflejar una obviedad, y al final lo que hay que entender es que el modelo de rescate, como modelo puramente de financiación y de provisión de liquidez, está agotado. Incluso esta misma semana Mohamed El Erian, gestor de Pimco, señalaba que ya en la asistencia financiera a Portugal se va a seguir otro modelo diferente al griego y al irlandés, y se va a empezar a abordar la reestructuración de la deuda, en lugar de quedarse simplemente en la provisión de liquidez a corto.
Tal y como hemos repetido en numerosas ocasiones en estos comentarios, nuestra convicción es que se terminará haciendo una reestructuración de la deuda periférica y que es mejor que esa reestructuración sea ordenada y dirigida en lugar de ser caótica. La traslación de lo que pasó en la banca con la quiebra de Lehman por haber dejado que los problemas se pudriesen en lugar de afrontarlos, debería servir de lección para el problema de la deuda europea. Sólo una mezcla decidida de reestructuración y de políticas "pro growth" puede preparar la salida los problemas de la deuda excesiva acumulada por las economías periféricas y sus sistemas bancarios.
En este sentido, los mercados empiezan a descontar lo que cada vez parece más inevitable, es decir, el escenario de reestructuración, y lo bueno, como decía El Erian en el citado artículo, es que la banca europea se está capitalizando (Intesa y Commerzbank son los casos más recientes) de forma que su capacidad de afrontar reestructuración es mejor. España debería tomar buena nota y acelerar la reordenación y capitalización de las Cajas, cuanto antes.
En el plano de los resultados empresariales, Alcoa, Google y JP Morgan han decepcionado, pese a que JP Morgan subió un 67% su beneficio, pero sin que la calidad del mismo haya sido la adecuada y sin que las perspectivas de su CEO James Dimon para los próximos meses sean buenas. Al final la sensación es que las fuertes subidas de beneficios del primer trimestre del pasado año pasarán factura este año y las subidas de resultados no serán para las empresas del S&P muy superiores al 10%.
En este contexto los inversores han ido a los activos refugio, es decir, al oro y, sobre todo, al bund y al T bond. El oro ha vuelto a máximos y los tipos del bund y del T Bond han bajado esta semana, quedándose en el entorno del 3,4%. Las materias primas en general también han recortado ligeramente, y el dólar, aunque ha amenazado niveles clave en algún momento de la semana, al final se ha mantenido frente al euro.
Esta semana tenemos beneficios de Empresas importantes como Citigroup, Intel, IBM, Goldman Sachs, Yahoo, Philips o Nokia, entre otras.
En nuestra opinión la tensión sobre la deuda periférica cederá algo, no porque el problema esté resuelto, que no lo está, sino porque como la solución no está aun madura hay que seguir ganando tiempo hasta que los consensos políticos a escala europea sobre la necesaria reestructuración sean mayores. En cuanto a los resultados, pensamos que serán en general buenos. Esto nos mueve a la idea de una semana semifestiva en la que podríamos ver ligeras ganancias, en unas Bolsas que se están preparando poco a poco para convivir con lo inevitable.
No vemos fuerza para romper el 1.335 en el futuro del S&P o el 3.000 en el futuro del Eurostoxx pero sí pensamos que puede haber un acercamiento hacia esos niveles. En cuanto al Ibex seríamos algo más cautelosos, dado que sin duda el problema de la deuda periférica afecta a España de forma muy directa, pero también apostaríamos por ligeras ganancias.





















