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Opinión | El mirador
Miércoles, 02 de Mayo de 2012
Miguel Galindo

Tantos y tan tontos

Me gustaría saber lo que gana la caterva de políticos que hemos elegido para que nos gobiernen… Perdón, he querido decir lo que cobra, porque una cosa es cobrar y otra muy distinta ganarse lo que cobran. Y no miro colores ni posiciones. Miro caras y jetas. Que aquí, igual un jefecillo regional de partido se autopone 3.500 netos del ala por la patilla – y eso por ser de izquierdas, que si no… - que a saber los que están ahora en el machito y que tan solo tienen que simular que hacen, cuando nada más que obedecen. Y en cuanto a pensar… bueno, lo de pensar ya son palabras mayores. Yo más bien creo que padecen una especie de escoliosis mental… o quizá un tipo de estreñimiento cerebral que les impide regir como es debido.

Porque si aplicaran el que debería de ser el más común de los sentidos, verían que con tres medidas maestras y principales, tan solo tres, empezaban a enderezar el rumbo de un barco que se nos está yendo a pique. Pero hay que ser valientes, y decididos, y un poco menos la voz de su amo, y un poco más espabilaos… que no se necesita grandes dosis de cacumen para sacar cuatro conclusiones ‘pelaícas’…

1).- Triplicar las sanciones contra la economía sumergida. Mientras existan refugios de falsos parados que cobran por dos veces y no pagan por ninguna mientras hacen el caldo gordo al defraudador, déjense de amnistías fiscales que no valen para nada. Los anteriores (que tanto critican ahora) hicieron dos, y fue como pasar la bandeja en misa.

2).- Bajar a la mitad la presión fiscal a las empresas. Que vean que el defraudar no compensa. Que entre el palo caro y la zanahoria barata no se necesita ser muy listo como para no arriesgar ni arriesgarse. Unida a la anterior fomentaría el empleo leal y legal, y se comenzaría a producir y a consumir, que es lo único que necesita un mercado en recesión para empezar a andar…

3).- Imponer empleo público al que cobra paga pública por desempleo. No pagar el paro, si no el servicio. No financiar la falta de trabajo privado, si no el trabajo social. No cubrir los gastos de quien no hace nada por la comunidad que le paga. Junto a las otras dos medidas, bajaría el paro un mogollón, se aligeraría el gasto improductivo, se rebajaría el fraude fiscal y el laboral, y se pondrían las bases para comenzar a levantar cabeza, que ya vá siendo hora, dicho sea de paso…

No le digo nada, si, encima, razonaran esos bien pagados pero mal acostumbrados caletres, y llegasen a darse cuenta que las medidas de ajuste están bien si se mantiene en razonable equilibrio con la inversión pública. Que en economía también se anda sobre dos piernas: la ocupación y el control del gasto. Que si se quita la segunda nos damos un batacazo como el que nos hemos dado, pero si se quita la primera el ‘hostión’ puede ser aún mayor. Que ningún extremo es bueno, y que dejarnos llevar por los contrarios, como el burro del mayoral es de asnos igual… Y es como si quisiéramos hacer desaparecer la fiebre del moribundo matándolo con duchas frías y a dieta severa.

Y si además (me parece, joer, que ya estoy delirando) pusieran a la banca y a los sistemas financieros en su sitio, en vez de ponerles el culo una y otra vez… Si comenzasen a exigirles en lugar de regalarles y dejarse robar el dinero público… Si comenzaran a darles caña en vez de servidumbre y mansedumbre… Si se les impusieran responsabilidades y se les pusiera en su puto sitio de una vez por todas… Si empezaran a arder bancos… Estoy seguro que cuanto estamos pasando comenzaría a ser algo así como un mal sueño.

Pero no… Cosas tan elementales, tan lógicas, tan razonables y tan de sentido común como éstas, no tienen ni la mollera ni los machos suficientes como para llevarlas a cabo… Y, es que, como dice un buen amigo mío: “Miguel, no te canses, hay tontos vulgares y hay tontos con título”. Pero yo le añado uno más. También hay tontos mayestáticos… Estoy seguro.

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