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El Real Murcia es uno de los seis equipos del fútbol español que sigue invicto desde que comenzó la competición liguera. Los granas ocupan la quinta posición en la clasificación del grupo IV de Segunda B con un balance global de tres victorias y cuatro empates en las primeras siete jornadas de Liga. Un inicio ilusionante en el plano deportivo que contrasta con la convulsa situación económica que vive el club. Los equipos de la categoría de bronce buscan continuamente ingresos para sobrevivir. Los generosos beneficios por derechos de televisión o la elevada aportación económica de patrocinadores, como las múltiples casas de apuestas presentes en el fútbol actual, son aspectos inimaginables en Segunda B. Una situación que se complica aún más en el caso particular del Real Murcia debido a sus múltiples impagos que ponen en peligro la continuidad de un club histórico.
Víctor Gálvez, presidente del Real Murcia, asumió su cargo el pasado mes de abril dibujando un horizonte ilusionante para el conjunto grana. El oriolano aseguró que traería a los mejores jugadores del mundo para conformar un proyecto deportivo para representar a España y a Europa en Primera División. Unas promesas iniciales que se reflejaron en la confección de una plantilla competitiva a la que se destinó más de dos millones de euros, convirtiéndose en una de las tres más caras de la categoría de bronce del fútbol español. Un comienzo ilusionante que se tornó en una pesadilla conocida de primera mano por los aficionados. Tan solo dos meses más tarde, el propio Gálvez pidió 50.000 euros a la Federación de Peñas para hacer frente a las denuncias de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), las cuales impedían inscribir a la plantilla en Segunda B.
Una situación económica insostenible
El presidente del Real Murcia ha confeccionado durante el verano una plantilla a golpe de talonario con fichajes y salarios por encima de la media en Segunda B. Una inversión que en estos momentos le ha puesto contra las cuerdas. A pesar de que Gálvez aseguró al principio de la presente campaña que pagaría el día 10 de cada mes, los futbolistas aún no han cobrado la nómina correspondiente al mes de agosto, ni tampoco la del mes de septiembre. Unos impagos que han generado una atmósfera de incertidumbre entre el vestuario grana. Por su parte, la posición del oriolano es bastante firme, al menos así lo ha expresado su portavoz Toni Hernández en una intervención en Onda Regional: "Jugadores y empleados cobrarán con el dinero que genere el propio Real Murcia. Y eso sólo se consigue con abonos, taquillas y acuerdos publicitarios".
Una situación insostenible que ha generado que la mayoría de los futbolistas que aterrizaron en el Real Murcia en el mercado de fichajes veraniego hayan solicitado consejo a la AFE. Unos jugadores que cuentan con contratos por encima de la media en la categoría de bronce y que están dispuestos a romper su vinculación actual con el conjunto grana, ya que se sienten engañados por Víctor Gálvez. Una situación desesperada que también se traslada a los empleados del club, los cuales acumulan hasta cinco meses sin cobrar. De hecho, dos empleadas del club ya han solicitado la extinción de sus respectivos contratos ante los impagos acumulados en los últimos meses. Unas medidas que se pueden multiplicar en los próximos días, ya que estas personas viven una situación crítica después de tanto tiempo sin cobrar.
Ultimátum de acreedores y la Federación Murciana de Fútbol
Víctor Gálvez cuenta con múltiples frentes abiertos, más allá de los impagos a los futbolistas y empleados del club. El presidente del Real Murcia también ha recibido un ultimátum por parte de los acreedores. Sin ir más lejos, la empresa Royal Verd, encargada desde mediados de la campaña pasada del cuidado del césped de la Nueva Condomina y del Complejo deportivo de Cobatillas, ha sido la última en lanzar un ultimátum al presidente del conjunto grana. La empresa catalana, la cual lleva prestando los servicios mínimos durante las últimas semanas, ha exigido que se solvente la deuda contraída por el club en las próximas horas o dejará de prestar sus servicios en ambas instalaciones de forma inmediata. Una historia interminable que ya ha tenido varios capítulos similares en los últimos tiempos, concretamente con el despido en el pasado mes de julio de la empresa encargada de la seguridad del estadio del club, a la cual no se le terminó de pagar una deuda de 100.000 euros.
Un horizonte oscuro en el que tampoco cuenta con el apoyo de la Federación Murciana de Fútbol. El Real Murcia tiene contraída una deuda de 50.000 euros con este organismo por la tramitación de fichas, tanto de la pasada como de la actual temporada. A pesar de ello, José Miguel Monje Carrillo, presidente de la entidad, mostró su solidaridad e inscribió a los dos equipos de categoría prebenjamín del Real Murcia para la temporada 2018/2019. Una muestra de apoyo que se ha quedado sin argumentos debido a los últimos acontecimientos en el club. Por este motivo, la Federación Murciana le exige a Víctor Gálvez el pago de esa cantidad de dinero pendiente para desbloquear sus derechos federativos.

