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OPERACIÓN TARENTELO

La trama del atún rojo ilegal se salda con 80 detenciones

Redacción Martes, 16 de Octubre de 2018 Tiempo de lectura:

Obtuvieron un beneficio de 25 millones en un año

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Un grupo criminal, ya desarticulado por el Seprona de la Guardia Civil, logró al menos 25 millones de euros de beneficio en un año con la comercialización ilegal de atún rojo, capturado de forma ilícita en aguas de Malta e Italia.


Así lo han puesto de manifiesto responsables del Seprona, de Europol y de la secretaría general de Pesca en una rueda de prensa para dar cuenta de los detalles de la operación Tarentelo contra la comercialización ilegal de atún rojo y denominada así porque así se llama una parte del vientre de este pez.

 

Según publica El País, el inicio de esta operación se remonta a 2016 y ha contado con numerosas intervenciones telefónicas. Las indagaciones se centraron en un principio en pequeñas empresas. Sin embargo, fuentes de la investigación detallan que en esas intervenciones acabó apareciendo supuestamente implicada en el entramado una de las principales empresas europeas de atún rojo: Ricardo Fuentes e Hijos, de Cartagena.

 

Fuentes de la investigación explican que en el transcurso de los registros se localizó en una nave de esta compañía un camión con 50.000 kilos de atún procedente de Italia de origen presuntamente ilegal. Este grupo empresarial, además de contar con granjas de atún en España, también tiene implantación en Malta. "Es una de las principales empresas del sector de Europa", apuntan las mismas fuentes.


El teniente coronel jefe de Operaciones del Seprona, Jesús Gálvez, ha explicado que la operación Tarentelo comenzó en el primer semestre de 2017 tras las informaciones de la Secretaría de Pesca y del sector de que se podría estar pescando ilegalmente atún en el Mediterráneo.


Tras diversas pesquisas se descubrió una red asentada en la Comunidad Valenciana, y la Fiscalía de Medio Ambiente junto con el Juzgado número 3 de Picassent abrieron diligencias para descubrir la trama, en una operación que culminó con 79 detenidos (todos españoles) y casi 50 registros de empresas distribuidoras y domicilios.


La operación se ha llevado a cabo en doce provincias: Barcelona, Castellón, Valencia, Alicante, Murcia, Almería, Málaga, Cádiz, Sevilla, Huelva, Toledo y Madrid.


Durante la explotación de la misma se han intervenido 80.000 kilogramos de atún rojo, cerca de medio millón de euros en efectivo, vehículos de alta gama y joyas valoradas en más de 600.000 euros y documentación que se está analizando y que corresponde a la actividad del grupo en los últimos tres años.

 

Algo más que un delito económico

Fiebres, alteraciones gastrointestinales y taquicardias, a veces de tal gravedad que requieren ingreso hospitalario. Es lo que puede ocurrir cuando se ha roto la cadena de frío, la trazabilidad, en la conservación del atún rojo pescado y comercializado ilegalmente.


No es la primera vez que los agentes del Seprona de la Guardia Civil tienen constancia de casos de intoxicación por consumo de atún conservado en malas condiciones higiénico-sanitarias, pero la Operación Tarantelo contra la pesca ilegal de este pescado volvió a encender las alarmas.


Hasta el punto, según han relatado a Efe fuentes de la investigación, de que se adelantó la "explotación" de la operación tras comprobar que una persona había estado hospitalizada por grave intoxicación.


Al adelantar la fase de "explotación", la Guardia Civil quiso evitar que se produjeran más casos de intoxicación y "obligar" a las empresas comercializadoras a desprenderse del atún que no estaba perfectamente conservado.


"No buscábamos un delito contra la seguridad alimentaria, pero salió", subraya un agente antes de explicar que fue la intoxicación de un hombre que tuvo que ser hospitalizado el origen de esa segunda parte de la investigación que trascendía el delito de pesca ilegal.


El hombre, que estuvo ingresado en un hospital de Asturias, había consumido atún rojo comprado en Sevilla. También su mujer, pero ella no resultó afectada. Afortunadamente, añaden las fuentes, no comió su hijo, ya que las consecuencias son más graves en consumidores de edad avanzada y en niños.


Para que el atún llegue a puerto en perfecto estado debe ser congelado en el propio barco como mínimo a 18 grados bajo cero, aunque consumidores tan exigentes como el cliente japonés sólo lo acepta si se ha conservado a 60 grados bajo cero.


Si la congelación se realiza a temperatura superior a los 18 grados -generalmente a 9 grados bajo cero-, el atún ya solo puede destinarse a conserva y no a la venta de fresco-congelado.


Pero en el caso de las capturas ilegales, esto no se cumple. Por el contrario, incumplir la normativa conlleva un doble beneficio: el obtenido por el ahorro de la congelación y el conseguido por venderlo a precio muy superior como fresco cuando solo sirve para conserva.


Cuando el atún rojo es pescado de forma ilícita, las condiciones de conservación dejan mucho que desear.


Así, mientras las capturas legales (nunca mayores al cupo establecido) que se transportan en la bodega del barco cumplen toda la normativa, las ilegales se esconden, incluso atadas en la parte inferior de la embarcación y bajo el agua.


Y eso en el mejor de los casos, porque el atún ilegal procedente de Italia puede pasar 4, 5 e incluso 7 días en camiones, transportado hasta España por carretera, sin eviscerar, con poco hielo... Es decir, en pésimas condiciones.


¿Qué ocurre en estos casos? Las fuentes consultadas lo explican. Las proteínas del atún se degradan poco a poco, lo que da lugar a la concentración de histaminas, que son las que provocan las intoxicaciones.


Hay margen de tolerancia de histaminas en el pescado y en el caso del atún un índice de entre 100 y 200 miligramos por kilo estaría dentro de lo permitido. Pero las muestras del atún investigado en la Tarantelo llegaron a dar resultados tan alarmantes como de 8.000 miligramos por kilo.


Hasta siete muestras dieron tasas elevadas de histamina.


No es posible saber la cifra de afectados, pero ya en septiembre del año pasado, la Guardia Civil investigó a 7 personas por un delito contra la salud pública después de que 105 personas resultaran intoxicadas por histamina tras consumir atún.

 

 

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