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Opinión | Emprendedor global
Martes, 12 de Febrero de 2019
Pablo Cantero y Paco Méndez

La Inversión Extranjera Directa en 2017

Ya sea la apertura de una nueva tienda de Zara en China o la adquisición de Land Rover por parte del gigante Indio Tata Motors, la inversión extranjera directa permite medir el flujo de capital extranjero invertido directamente en activos productivos locales a largo plazo.

 

La inversión extranjera directa (IED) trae capital y empleos a los países en desarrollo, mientras que simultáneamente crea oportunidades para empresas e inversores en los puntos de origen.


De acuerdo con el recientemente publicado World Investment Report 2018 de Naciones Unidas, los flujos mundiales de inversión extranjera directa cayeron un 23% en 2017 situándose en 1,43 billones de dólares, pese al crecimiento registrado del PIB global y del comercio mundial en ese mismo año. Esta drástica reducción se hizo notable principalmente en las economías desarrolladas y en las economías en transición, mientras que en las denominadas economías en desarrollo el crecimiento fue nulo.


Son los países en desarrollo los que más necesitan y dependen de las inversiones extranjeras directas para la mejora de sus capacidades productivas, industrias, comunicaciones e infraestructuras.


A grosso modo, podríamos distinguir el flujo de capital de acuerdo a los tipos de economías:


                                                        Entradas de capital                 Salidas de capital


       Economías desarrolladas              712.400.000 $                        1.009.200.000 $
       Economías en desarrollo               670.700.000 $                         380.000.000 $

 

Tal y como muestran los datos, la mayor parte del capital procede de los países más desarrollados y fluye de manera muy equitativa tanto hacia economías desarrolladas como en desarrollo.

 

[Img #61673]A la vista de los datos expuestos en la tabla adjunta, no sorprende que los principales destinatarios de capital sean las dos mayores economías del mundo. Por otro lado, sí es llamativo el hecho de que países considerados paraísos fiscales y muy pequeños tanto en extensión como en población, estén por delante de economías desarrolladas como Canadá o Japón que además se encuentran muy lejos de los 15 principales receptores de inversión.


Según el citado informe, el descenso registrado se debió en parte a una disminución del 22% en el valor de las fusiones y adquisiciones transfronterizas netas, pero incluso descontando los grandes acuerdos excepcionales y las reestructuraciones de los balances empresariales que inflaron las cifras de la inversión extranjera directa en 2016, la contracción de 2017 siguió siendo significativa. El valor de las inversiones anunciadas en nuevas instalaciones *indicador de las tendencias futuras- también cayó en un 14%, situándose en 720.000 millones de dólares.


La siguiente gráfica recoge la disminución de la inversión directa por regiones en el periodo 2016-2017 en miles de millones de dólares:

 

[Img #61674]
 
Máximo descenso de la IED en África en los últimos diez años
Los flujos de inversión extranjera directa hacia África cayeron hasta 42.000 millones de dólares en 2017, lo que representa un desplome del 21% con respecto a 2016. La debilidad de los precios del petróleo y los efectos perjudiciales persistentes de la caída de los precios de los productos básicos hicieron que se contrajeran los flujos, especialmente en las grandes economías exportadoras de productos básicos.


En África Septentrional, disminuyeron un 4%, hasta situarse en 13.000 millones de dólares siendo Egipto el principal receptor. En Marruecos, aumentó un 23%, alcanzando 2.700 millones de dólares debido en parte al auge de la industria automotriz.


En África Central disminuyeron en un 22%, situándose en 5.700 millones de dólares. La IED en África Occidental se redujo en un 11%, hasta 11.300 millones de dólares, debido principalmente a que la IED en Nigeria cayó en un 21%, hasta situarse en 3.500 millones de dólares. África Oriental, la región de África con un crecimiento más rápido, recibió 7.600 millones de dólares de IED en 2017, lo que representa una disminución del 3% con respecto a 2016. Etiopía absorbió casi la mitad de esa suma, con 3.600 millones de dólares (-10%), y actualmente es el segundo receptor de IED más importante de África. La IED en Kenia ascendió a 672 millones de dólares, aumentando un 71%, debido a la fuerte demanda interna y a las inversiones en los sectores de la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC). En África Austral, la IED cayó un 66%, quedando en 3.800 millones de dólares. La IED en Sudáfrica se redujo en un 41%, con una suma de 1.300 millones de dólares, debido al bajo rendimiento del sector de los productos básicos y a la incertidumbre política. En cambio, la IED en Zambia aumentó, impulsada por las inversiones en el cobre. Lo que parece perfilarse como una recuperación de los precios de los productos básicos, así como el progreso de la cooperación interregional mediante la firma del acuerdo para crear una zona de libre comercio continental africana, podrían alentar un aumento de los flujos de IED en 2018, siempre que el entorno político mundial siga siendo favorable.


La IED se mantiene estable en Asia
Los flujos de IED hacia los países en desarrollo de Asia en 2017 se mantuvieron en el nivel de 2016 (476.000 millones de dólares). La fuerte inversión en el sector de la alta tecnología en China y los aumentos en la mayoría de los países de la ASEAN fueron suficientes para contrarrestar la disminución en otras grandes economías receptoras de la región, como Hong Kong (China), Singapur, la India y la Arabia Saudita, en ese orden. La región recuperó su posición como el mayor receptor de IED, y su participación en las entradas mundiales de IED aumentó del 25% en 2016 al 33% en 2017.


La IED en Asia Oriental se mantuvo estable en 265.000 millones de dólares, con una disminución de las entradas en Hong Kong (China) y un máximo histórico en China. En Asia Sudoriental, la IED en los países de la ASEAN aumentó un 11% hasta alcanzar 134.000 millones de dólares, impulsada por el aumento de los flujos hacia la mayoría de los países miembros y un fuerte repunte en Indonesia. Las entradas de Asia Meridional se contrajeron en un 4%, situándose en 52.000 millones de dólares, a causa de una disminución de la IED en la India. La IED en Asia Occidental continuó su tendencia a la baja (26.000 millones de dólares), pues los flujos hacia la región han disminuido casi ininterrumpidamente desde 2008.


Las salidas de IED de los países en desarrollo de Asia disminuyeron en un 9% en 2017, situándose en 350.000 millones de dólares, debido a un retroceso de las salidas de China por primera vez desde 2003. A pesar de la contracción, la región siguió siendo una importante fuente de IED en todo el mundo y aún representa casi la cuarta parte de las salidas de IED a nivel mundial.


Fuente: Naciones Unidas, World Investment Report 2018

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