
La Unión de Pequeños Agricultores ha vuelto a hacer un llamamiento a los envasadores y a la gran distribución para que apuesten por miel de origen España “por sus muchas ventajas y por responsabilidad con el mundo rural”. Según afirman, la apicultura española sigue haciendo frente a una de las peores situaciones de los últimos años: a pesar de la mala cosecha de 2018 los almacenes de las cooperativas siguen llenos de miel, un stock que está inmovilizado porque los grandes envasadores prefieren importar miel del extranjero, sobre todo de China, a bajo precio.
Los precios que se abonan por kilo de miel china apenas alcanzan los dos euros por kilo, frente a la española, con un coste de producción superior a los 2,50 euros.
La UPA ha vuelto a denunciar hoy esta situación tras reunir a su sectorial apícola en Madrid. Esta organización ha pedido a la gran distribución que reflexione y cambie de actitud, apostando por la miel de origen España para sus marcas propias.
Mientras el proceso para que sea obligatorio por ley reflejar el origen de la miel en el etiquetado sigue avanzando –lo que podría alargarse aún varios meses-, UPA cree que los envasadores y la gran distribución podría reflejar ese origen “desde ya”, apostando por el producto nacional, “porque tiene más calidad, más seguridad, menos huella de carbono y además contribuye a apoyar al mundo rural y a luchar contra el despoblamiento”.
Los apicultores han mostrado su preocupación por que la campaña 2019 ya está comenzando, lo que podría aumentar los stocks y hundir aún más el precio si no se da un cambio de actitud de la industria envasadora.

