Financiación y problemas de fondo
Transcurrida ya una semana desde las elecciones griegas y francesas del pasado domingo, Grecia no ha sido capaz de formar Gobierno, lo que la aboca a unas nuevas elecciones y a una más que probable suspensión o al menos dilación de las ayudas económicas del segundo rescate, y Francia busca apoyos para flexibilizar el pacto fiscal de la cumbre europea del pasado diciembre, ante la rotunda negativa de Alemania y el también claro rechazo de Bruselas a modificar el citado pacto.
Sin embargo, los mercados han respondido con relativa tranquilidad a lo que podría haber supuesto una nueva fase de inestabilidad en la zona euro. Es verdad que a lo largo de la semana hemos visto una gran volatilidad, lo cual ya casi es habitual, pero al final el Eurostoxx logró subir un 0,27% en la semana, igual que el Dax alemán, en tanto que el CAC francés cedió solo un 1%. Nuestro Ibex 35 ha sido el mejor índice europeo, haciendo así buena nuestra apuesta de la semana pasada, al subir un 1,7%, eso sí, con muchos vaivenes. En Estados Unidos las caídas han sido mayores a las europeas, casi por primera vez en lo que va de año, con recortes del 1,7% en el Dow Jones, y del 1% en el S&P y en el Nasdaq. Y mucho peor ha sido aun la caída semanal del Nikkei, de un 4,5%.
Si analizamos un poco más lo que está pasando en los mercados, vemos algunos elementos no tan tranquilizadores. En primer lugar la ya citada volatilidad, que muestra lo frágil de la situación. En segundo lugar la espectacular subida del bono del Tesoro alemán, el bund, cuyo tipo de interés se sitúa ya en el 1,5%, mostrando así el enorme temor de los inversores a los activos que incorporen el más mínimo riesgo. En tercer lugar, la debilidad de todos los demás bonos soberanos europeos (el bono español a diez años volvió el pasado viernes a superar el 6% tras anunciarse la nueva fase de la reforma bancaria) que pone de manifiesto que los problemas de fondo de la zona euro siguen sin resolverse. En cuarto lugar, la debilidad del oro, que muestra como incluso el activo refugio por excelencia no es capaz de atraer dinero y debe digerir aun sus subidas del pasado verano. Todo un aviso para el sobrevalorado bund.
Todo esto evidencia una situación frágil, que puede romperse en cualquier momento, y la clave para que no se rompa es que sigan funcionando los circuitos básicos de financiación. Unos circuitos que desde agosto de 2007 están "asistidos" de forma intermitente por los Banco Centrales, y que en la zona euro empezaron a funcionar especialmente mal tras el primer rescate a Grecia en mayo de 2010. En la zona euro seguimos viendo un modelo muy asimétrico, de confianza creciente en una parte de la zona monetaria y desconfianza creciente en la otra. La semana pasada ese modelo ha dado un paso más al agrandarse, como ya hemos dicho, la diferencia entre el bund y los bonos periféricos. La demanda de bonos del Tesoro alemán permite mantenerse al euro, aunque esta semana haya caído por debajo de los 1,3 dólares/euro, pero esa aparente fortaleza del euro no está asentada sobre una base firme.
En las próximas semanas es clave para las Bolsas que sigan funcionando los circuitos de financiación y damos por sentado que si hubiese algún momento delicado el BCE volvería a utilizar de forma generosa todo su arsenal de instrumentos. La probabilidad de que Grecia genere turbulencias es muy grande y, a más medio plazo, también es alta la probabilidad de que Francia pueda entrar en la zona de peligro que empieza cuando los diferenciales de deuda soberana se disparan al alza. Si esos temores van a más el BCE deberá volver a actuar y en ese sentido son buenas las declaraciones de la pasada semana en las que tanto el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, como el ministro de economía alemán, Wolfgang Schauble, aceptan una posible subida de la inflación en Alemania.
Si esos problemas de financiación se lograsen superar, aunque sea con turbulencias de por medio, quedan todavía los problemas de fondo, que conectan con el crecimiento, problemas que no puede resolver el BCE. Las previsiones de la Comisión Europea hechas públicas el pasado viernes son muy inquietantes al señalar un claro estancamiento también en el 2013. En lo que a España se refiere, la Comisión piensa que la economía española va a decrecer también en el 2013 y prevé un déficit del 6,4% y del 6,3% respectivamente en el 2012 y en el 2013, cifras muy preocupantes.
En definitiva a corto plazo los problemas de financiación de algunas economías pueden hacer necesaria, de nuevo, la intervención del BCE y a medio plazo todo indica que Europa seguirá por bastante tiempo en esa ambigüedad calculada del muddling through, sin nada que suponga avanzar en la solución de fondo de la integración política y fiscal completa de la eurozona. Es decir, sin claridad de ideas, sin plan global y consensuado, y por tanto con más turbulencias.
A un nivel más general, y fuera de la zona euro, la semana ha tenido otra mala noticia, el anuncio por JP Morgan de unas pérdidas en su mesa de derivados de Londres de más de 2.000 millones de dólares. La noticia indica que siguen sin erradicarse algunas malas prácticas en la banca y en los mercados financieros internacionales. Prácticas que en gran medida fueron responsables de desastre de Lehman. Siguen ahí las mesas de negociación opacas, que muchas veces no saben ni los riesgos en los que están incurriendo, y que perturban los precios de los mercados y además amenazan la estabilidad del sistema bancario. A punto de cumplirse el tercer aniversario de la quiebra de Lehman el problema sigue sin resolverse aunque algo se haya avanzado.
Entramos en la tercera semana de mayo con el futuro del S&P ya en 1.350 puntos, lejos de los 1.400 y peligrosamente cerca del nivel 1.340, cuya ruptura a la baja podría dar lugar a una nueva fase de corrección. Tenemos también vencimiento mensual de opciones el viernes. Y tenemos, como gran noticia de la semana, la salida a Bolsa de Facebook. Una salida a Bolsa que pone de nuevo encima de la mesa el debate sobre la hipervaloración de determinadas empresas tecnológicas. Lo hemos visto con Groupon que literalmente se ha desplomado desde su salida a cotizar, lo cual, unido a la siempre interesante opinión de Warren Buffet, que esta semana ha anunciado públicamente que no comprará acciones en la salida a Bolsa de la red social , nos hace ser algo prudentes con Facebook.
Esperamos una nueva semana de volatilidad. Van a ser muy importantes las subastas de bonos de los Tesoros francés, italiano y español esta semana, que indicarán si los flujos de financiación hacia esas economías van a mejor o a peor. El problema básico sigue siendo el de la financiación, y es por ahí por donde vendrán las turbulencias cuando vengan, incluso para Francia.
En este escenario de volatilidad seguimos recomendando utilizar opciones para aprovechar el rango de precios, y para cubrir los riesgos, dentro de una posición general de prudencia. Asimismo seguimos recomendando comprar ante castigos fuertes en valores o en índices, estrategia que ha dado frutos claros la semana pasada. Los ejemplos de Repsol o Telefónica o los Bancos españoles la semana pasada, con espectaculares rebotes tras caídas fuertes, muestran como comprando a ciertos precios disfrutamos ya de una protección importante y podemos aprovechar bien los vaivenes del mercado o incluso tomar posiciones a largo en valores de primera calidad y con muy buena rentabilidad por dividendo.
Otros artículos de Juan Carlos Ureta
Sin embargo, los mercados han respondido con relativa tranquilidad a lo que podría haber supuesto una nueva fase de inestabilidad en la zona euro. Es verdad que a lo largo de la semana hemos visto una gran volatilidad, lo cual ya casi es habitual, pero al final el Eurostoxx logró subir un 0,27% en la semana, igual que el Dax alemán, en tanto que el CAC francés cedió solo un 1%. Nuestro Ibex 35 ha sido el mejor índice europeo, haciendo así buena nuestra apuesta de la semana pasada, al subir un 1,7%, eso sí, con muchos vaivenes. En Estados Unidos las caídas han sido mayores a las europeas, casi por primera vez en lo que va de año, con recortes del 1,7% en el Dow Jones, y del 1% en el S&P y en el Nasdaq. Y mucho peor ha sido aun la caída semanal del Nikkei, de un 4,5%.
Si analizamos un poco más lo que está pasando en los mercados, vemos algunos elementos no tan tranquilizadores. En primer lugar la ya citada volatilidad, que muestra lo frágil de la situación. En segundo lugar la espectacular subida del bono del Tesoro alemán, el bund, cuyo tipo de interés se sitúa ya en el 1,5%, mostrando así el enorme temor de los inversores a los activos que incorporen el más mínimo riesgo. En tercer lugar, la debilidad de todos los demás bonos soberanos europeos (el bono español a diez años volvió el pasado viernes a superar el 6% tras anunciarse la nueva fase de la reforma bancaria) que pone de manifiesto que los problemas de fondo de la zona euro siguen sin resolverse. En cuarto lugar, la debilidad del oro, que muestra como incluso el activo refugio por excelencia no es capaz de atraer dinero y debe digerir aun sus subidas del pasado verano. Todo un aviso para el sobrevalorado bund.
Todo esto evidencia una situación frágil, que puede romperse en cualquier momento, y la clave para que no se rompa es que sigan funcionando los circuitos básicos de financiación. Unos circuitos que desde agosto de 2007 están "asistidos" de forma intermitente por los Banco Centrales, y que en la zona euro empezaron a funcionar especialmente mal tras el primer rescate a Grecia en mayo de 2010. En la zona euro seguimos viendo un modelo muy asimétrico, de confianza creciente en una parte de la zona monetaria y desconfianza creciente en la otra. La semana pasada ese modelo ha dado un paso más al agrandarse, como ya hemos dicho, la diferencia entre el bund y los bonos periféricos. La demanda de bonos del Tesoro alemán permite mantenerse al euro, aunque esta semana haya caído por debajo de los 1,3 dólares/euro, pero esa aparente fortaleza del euro no está asentada sobre una base firme.
En las próximas semanas es clave para las Bolsas que sigan funcionando los circuitos de financiación y damos por sentado que si hubiese algún momento delicado el BCE volvería a utilizar de forma generosa todo su arsenal de instrumentos. La probabilidad de que Grecia genere turbulencias es muy grande y, a más medio plazo, también es alta la probabilidad de que Francia pueda entrar en la zona de peligro que empieza cuando los diferenciales de deuda soberana se disparan al alza. Si esos temores van a más el BCE deberá volver a actuar y en ese sentido son buenas las declaraciones de la pasada semana en las que tanto el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, como el ministro de economía alemán, Wolfgang Schauble, aceptan una posible subida de la inflación en Alemania.
Si esos problemas de financiación se lograsen superar, aunque sea con turbulencias de por medio, quedan todavía los problemas de fondo, que conectan con el crecimiento, problemas que no puede resolver el BCE. Las previsiones de la Comisión Europea hechas públicas el pasado viernes son muy inquietantes al señalar un claro estancamiento también en el 2013. En lo que a España se refiere, la Comisión piensa que la economía española va a decrecer también en el 2013 y prevé un déficit del 6,4% y del 6,3% respectivamente en el 2012 y en el 2013, cifras muy preocupantes.
En definitiva a corto plazo los problemas de financiación de algunas economías pueden hacer necesaria, de nuevo, la intervención del BCE y a medio plazo todo indica que Europa seguirá por bastante tiempo en esa ambigüedad calculada del muddling through, sin nada que suponga avanzar en la solución de fondo de la integración política y fiscal completa de la eurozona. Es decir, sin claridad de ideas, sin plan global y consensuado, y por tanto con más turbulencias.
A un nivel más general, y fuera de la zona euro, la semana ha tenido otra mala noticia, el anuncio por JP Morgan de unas pérdidas en su mesa de derivados de Londres de más de 2.000 millones de dólares. La noticia indica que siguen sin erradicarse algunas malas prácticas en la banca y en los mercados financieros internacionales. Prácticas que en gran medida fueron responsables de desastre de Lehman. Siguen ahí las mesas de negociación opacas, que muchas veces no saben ni los riesgos en los que están incurriendo, y que perturban los precios de los mercados y además amenazan la estabilidad del sistema bancario. A punto de cumplirse el tercer aniversario de la quiebra de Lehman el problema sigue sin resolverse aunque algo se haya avanzado.
Entramos en la tercera semana de mayo con el futuro del S&P ya en 1.350 puntos, lejos de los 1.400 y peligrosamente cerca del nivel 1.340, cuya ruptura a la baja podría dar lugar a una nueva fase de corrección. Tenemos también vencimiento mensual de opciones el viernes. Y tenemos, como gran noticia de la semana, la salida a Bolsa de Facebook. Una salida a Bolsa que pone de nuevo encima de la mesa el debate sobre la hipervaloración de determinadas empresas tecnológicas. Lo hemos visto con Groupon que literalmente se ha desplomado desde su salida a cotizar, lo cual, unido a la siempre interesante opinión de Warren Buffet, que esta semana ha anunciado públicamente que no comprará acciones en la salida a Bolsa de la red social , nos hace ser algo prudentes con Facebook.
Esperamos una nueva semana de volatilidad. Van a ser muy importantes las subastas de bonos de los Tesoros francés, italiano y español esta semana, que indicarán si los flujos de financiación hacia esas economías van a mejor o a peor. El problema básico sigue siendo el de la financiación, y es por ahí por donde vendrán las turbulencias cuando vengan, incluso para Francia.
En este escenario de volatilidad seguimos recomendando utilizar opciones para aprovechar el rango de precios, y para cubrir los riesgos, dentro de una posición general de prudencia. Asimismo seguimos recomendando comprar ante castigos fuertes en valores o en índices, estrategia que ha dado frutos claros la semana pasada. Los ejemplos de Repsol o Telefónica o los Bancos españoles la semana pasada, con espectaculares rebotes tras caídas fuertes, muestran como comprando a ciertos precios disfrutamos ya de una protección importante y podemos aprovechar bien los vaivenes del mercado o incluso tomar posiciones a largo en valores de primera calidad y con muy buena rentabilidad por dividendo.
Otros artículos de Juan Carlos Ureta





















