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Opinión |
Martes, 15 de Mayo de 2012

Bancos y Cajas: la reforma de nunca acabar

La presión de los mercados, FMI y Bruselas más la nacionalización de Bankia han forzado al Gobierno a una nueva reforma financiera, la cuarta en dos años. Se obliga a bancos y Cajas a hacer más provisiones sobre los créditos del ladrillo y a crear unas inmobiliarias malas donde soltar los inmuebles embargados. Además, se les va a  desnudar, para que los mercados confíen en nuestra banca y en España. Algo que nos va a costar 15.000 millones en ayudas públicas, a sumar a los 34.000 millones ya empleados. Y además, habrá ayudas para las inmobiliarias malas. Un tremendo esfuerzo, en plenos recortes, para corregir una gestión nefasta de las Cajas, que van a pasar de 45 a 5 en beneficio de la banca. Al final, otra reforma que complicará  aún más que este año haya crédito.

España sigue en el punto de mira de los mercados, con la deuda en máximos, por temor a que la recesión impida rebajar el déficit y pagar la deuda, pero también por las dudas sobre la banca: temen que la recesión empeore sus balances y tengan más pérdidas por el ladrillo y la morosidad de las confesadas. El FMI echó más leña al fuego con un informe que hablaba de morosidad oculta y Standard &Poors lo empeoró rebajando el rating a los 11 principales bancos y Cajas españoles. Y para colmar el vaso, el auditor no quiso aprobar las cuentas de Bankia, forzando su nacionalización.
 
Puede seguir leyendo este artículo en el blog de Javier Gilsanz, Economía a lo claro..
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Ilustración: Enrique Ortega

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