
Los pequeños comerciantes de Marbella se han rebelado tras la reciente aprobación por parte del ayuntamiento de la ciudad de la modificación de un artículo de las normas urbanísticas que permitirá la ampliación de las naves industriales y los centros comerciales del municipio mediante la construcción de entreplantas, algo que, a su juicio, solo favorece a las grandes superficies y, muy especialmente, permitirá la ampliación del centro comercial La Cañada, propiedad del empresario murciano Tomás Olivo.
Según explica el diario Málaga Hoy, tanto la Confederación Empresarial de Comercio de Andalucía (CECA) como la Asociación de Comerciantes y Profesionales del Casco Antiguo de Marbella (Acoprocamar) han presentado alegaciones al documento, que fue debatido en el pleno de diciembre, y cuyos escritos han sido estimados parcialmente en el pasado pleno extraordinario.
Los comerciantes consideran en su escrito que esta modificación de la normativa urbanística “tiene por finalidad única y exclusivamente beneficiar a determinadas superficies comerciales, lo que supone una nueva traba competitiva al comercio tradicional”.
Además, recuerdan que el Ayuntamiento ya denegó en 2014 la licencia de obras a la empresa General de Galerías Comerciales, propietaria de La Cañada, para la ampliación de este espacio porque no se ajustaba al planeamiento vigente.
Los comerciantes se están planteando acudir a la vía judicial para revertir esta decisión.










