
Emprender un negocio siempre es una tarea que conlleva una serie de dificultades. Sin embargo, debido a las diferentes políticas fiscales y económicas de los diversos países que se encuentran alrededor del mundo, hay zonas que son más propicias que otras a la hora de iniciar una actividad empresarial. Son conocidas las dificultades que existen en países como España a la hora de realizar determinados trámites burocráticos que hay que llevar a cabo al inicio de un ejercicio profesional.
Sin embargo, la realidad es que no en todos los países es así. Es el caso que vamos a analizar. Abrir una sucursal en Luxemburgo se ha convertido en una opción cada vez más demandada. Las razones que encontramos para que Luxemburgo se haya posicionado como uno de los lugares referencias para el emprendimiento son muchos. En la política fiscal encontramos una de las principales razones para entender esta fuga de empresas hacia este pequeño país de Europa Central.
Autónomo antes que sociedad
Las formas de emprendimiento son múltiples. Y en cada país pueden ser más favorables determinadas fórmulas. Sin embargo, la realidad es que Luxemburgo es un lugar en el que inicio de una actividad en régimen de autónomo va a ser mucho más sencillo que si queremos formalizar en otro tipo de regímenes. Lo único que tendremos que hacer será inscribirnos como persona física en el ‘Registre de Commerce et des Societés’, además de afiliarse a la Seguridad Social del país en cuestión a través del “Centre Commun de la Seécurité Sociale” Es decir, un trámite muy similar al que podríamos encontrar en España.
Sin embargo, el país permite la constitución de empresas por muchas otras vías. En los casos en los que prefieras crear una sociedad por diferentes motivos, tienes la opción de crear una Sociedad Limitada (ECS), Sociedad de Responsabilidad Limitada (SARL) o Sociedad de Responsabilidad Limitada Simplificada (SARL-S). Uno de los beneficios de esta última es que se permite constituir una sociedad con un capital de 1€. Pero, a cambio, el emprendedor estará obligado a reservar el 5% de sus beneficios anuales hasta llegar a un ahorro total de 12.000 €, que es el mínimo que se permite para constituir una SARL.
Una oportunidad única para empresas sin capital
El principal desafío al que se tienen que enfrentar los emprendedores es al hecho de tener la obligación de disponer de horros para poder constituir la empresa. En países como España, la mayoría de las empresas confían en las rondas de financiación para poder conseguir esta liquidez. Sin embargo, aún así no siempre es posible reunir el dinero suficiente como para constituir una organización.
Como hemos podido comprobar a través de la SARL-S, en Luxemburgo es posible crear una empresa aún sin disponer de más dinero que un único euro. Aunque, eso sí, con el compromiso de que un 5% de los beneficios tiene que ahorrarse hasta poder disponer el efectivo de los 12.000 €. Sin duda, el motivo principal que ha probado la migración de cada vez más empresas hacia esta región de Europa.





