El Acuerdo de Libre Comercio a UE-Mercosur: un mercado de 780 millones de personas
La Unión Europea y cuatro países latinoamericanos cerraron un acuerdo el pasado mes de junio con el que se pretende formar un bloque comercial de 780 millones de personas, lo que representa una cuarta parte de la economía mundial.
El pacto, que culmina 20 años de negociaciones a menudo polémicas, representa una victoria para los líderes de la UE que han estado defendiendo el libre comercio contra una ola de antiglobalización. También es una victoria para los presidentes conservadores de Brasil y Argentina, que han estado luchando por abrir dos de las economías más cerradas de América Latina.
Tras meses de discretas conversaciones, finalmente el acuerdo incluye también a Paraguay y Uruguay.
Según palabras de Jean-Claude Juncker el pasado junio, “en medio de las tensiones comerciales internacionales actuales, Europa envía una fuerte señal a sus socios del Mercosur de que defendemos el comercio basado en las normas".
La UE logró que sus nuevos socios aceptaran reducir los aranceles y garantizar un mayor acceso al proteccionista mercado sudamericano. Este nuevo escenario comercial elimina unos 4.000 millones de euros en aranceles para las empresas de la UE y fusiona dos regiones cuya economía en conjunto representa un total de 19 billones de euros. Sin embargo, la UE y los estados miembros aún deben aprobar el pacto antes de su plena implementación y existen serias dudas sobre la protección de las normas europeas sobre medio ambiente y seguridad alimentaria.
En la parte europea, el acuerdo generaría oportunidades para las potencias exportadoras europeas, desde los fabricantes alemanes hasta agricultores griegos.
En el caso de Brasil y Argentina, las economías número uno y tres de América Latina, el acuerdo es un logro importante para el presidente brasileño Jair Bolsonaro y su homólogo argentino, Mauricio Macri. Ambos se habían comprometido a impulsar el crecimiento mediante la apertura de sus países al comercio exterior, pero han tenido que luchar con economías débiles y bajos índices de aprobación. Los dos países son ricos en minería y agricultura, desde soja y hierro hasta carne y productos lácteos.
Se prevé que el acuerdo beneficie a los potentes sectores agrícolas, fortaleciendo el apoyo rural para los líderes brasileños y argentinos. Esto podría ser ventajoso para Macri, que se enfrenta a una difícil campaña de reelección antes de las elecciones presidenciales de octubre en Argentina.
Este acuerdo se ve como un éxito en la Unión Europea, pues llega en un momento delicado en medio de grandes desafíos: la creciente presión de aranceles por parte del presidente Trump, el Brexit, las políticas comerciales de China, las hostilidades rusas y los movimientos anti europeístas.
Ante esto, Bruselas ha respondido redoblando los esfuerzos para expandir los vínculos comerciales, cerrando o promoviendo acuerdos con Canadá, Japón, México, Singapur y Vietnam.
Las amplias diferencias entre la UE y el Mercosur, especialmente sobre productos agrícolas políticamente sensibles, como la ternera, paralizaron las negociaciones previas durante unas 40 rondas de conversaciones desde 1999. Los dos bloques reanudaron las conversaciones en octubre de 2016 después de un paréntesis de cuatro años y profundizaron en sus esfuerzos en los últimos dos años. Los avances fueron posibles, en parte, porque los gobiernos pro-globalización ya habían arrebatado el poder a los gobiernos de izquierda en Brasil y Argentina.
Aun así, cuando las negociaciones ya estaban en una fase final, algunos líderes de la UE mostraron reticencias a ciertos detalles del acuerdo.
El 17 de junio, cuatro líderes de la UE encabezados por el presidente francés Emmanuel Macron (a los que se suman los principales productores de carne de la UE: Bélgica, Irlanda y Polonia) advirtieron en una carta al Sr. Juncker que las cuotas de importación otorgadas corren el riesgo de desestabilizar las industrias agrícolas y ganaderas de Europa y coloca a los productores europeos en clara desventaja.
Los partidos ecologistas con representación en el Parlamento Europeo ya han advertido que el acuerdo implica un elevado riesgo de deforestación de los bosques tropicales brasileños, ya amenazados. Ante esto, Bruselas se comprometió a implementar el Acuerdo Climático de París y cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible.
Con otro punto de vista, se sitúan otros siete países de la UE, entre los que se incluyen España y Portugal, socios europeos tradicionales de América Latina, así como Alemania y Países Bajos, los principales impulsores del libre comercio en el continente.
Estos países firmaron una carta al Sr. Juncker en la que manifestaban que "La Unión Europea no puede darse el lujo de ceder ante argumentos populistas y proteccionistas”.
Para Brasil y Argentina, el acuerdo muestra que las administraciones de Bolsonaro y Macri están listas para trabajar hacia un objetivo común, calmando las preocupaciones que surgieron durante las elecciones presidenciales de Brasil el año pasado cuando el asesor económico de Bolsonaro, Paulo Guedes, ahora Ministro de Economía, expresó su indiferencia hacia el Mercosur.
El acuerdo con la UE ofrece una gran oprtunidad para Brasil, una potencia agrícola. Los países del Mercosur exportarían 99,000 toneladas de carne de ternera al año a una tasa arancelaria del 7,5%, en comparación con los aranceles del 40% al 65% impuestos a la mayoría de las importaciones al bloque. En un intento por apaciguar la demanda del Mercosur de una cuota de carne de ternera más favorable, la UE también acordó importar hasta 180,000 toneladas de carne de ave y azúcar libres de impuestos.
Actualmente, la UE y el Mercosur ya comercializan casi 90 mil millones de euros anuales, lo que convierte a Europa en el segundo socio comercial más importante del bloque sudamericano, solo por detrás de China. Los productos de alimentación y el ganado representan el 34% de las exportaciones del Mercosur a la UE, y las materias primas el 29%.
Por otro lado, las exportaciones europeas al bloque sudamericano están dominadas por maquinaria y equipos de transporte, con un 42%, seguido por los productos químicos con un 26%.
Según el nuevo acuerdo, el Mercosur elimina el 35% de arancel en los automóviles fabricados en la UE, el 27% en vinos y el 14% en productos farmacéuticos. Las empresas de la UE también podrían competir por licitaciones de contratación pública.
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