La gota fría, amenaza de la naturaleza; otro orden de pensamiento
Normalmente escribo sobre herramientas de gestión para emprendedores y empresas. Pero esta semana es obligatorio escribir sobre la gota fría y el impacto negativo e incalculable que ha tenido.
Hay factores externos que no pueden controlarse en su origen, como los naturales; cuando la naturaleza dispone hacer algo, sólo Dios sabe la magnitud de lo que provocará.
Sin embargo, cuando los fenómenos son anualmente recurrentes y de paso esperados, aunque no podemos medir el daño real, sí que podemos prever algunos acontecimientos, o por lo menos minimizarlos.
Esto me recuerda al análisis PESTEL, una herramienta que permite valorar factores externos para intentar disminuir el impacto y tener la capacidad de adoptar estrategias a través de nuestras fortalezas, debilidades y poder, mediante una planificación, afrontar de la mejor manera los avatares de estos.
Lo traigo a colación porque cuando se trata de fenómenos naturales recurrentes, la experiencia de lidiar con ellos debe llevar a un aprendizaje y organización que disminuyan las consecuencias.
Hemos visto como la gota fría ha hecho estragos, y debemos recordar que el Riesgo es igual a la Amenaza por Vulnerabilidad; es decir, las amenazas no se pueden evitar, por tanto, es imprescindible avocar los esfuerzos tareas y acciones a disminuir la vulnerabilidad de los poblados sobre todos los rurales y así intentar disminuir el riesgo.
Propuestas globales para sensibilizar
A lo largo del calendario anual existen diversos recordatorios de Organizaciones mundiales relacionados con la naturaleza y su conservación; día mundial del agua, del medio ambiente, de los océanos, e inclusive un día internacional para la reducción de los desastres; todos ellos nos hacen ver lo pequeños que somos como seres humanos antes la magnificencia de nuestro mundo.
También los ODS en diversos apartados traen a colación la importancia de nuestro comportamiento ante la naturaleza, la sostenibilidad y la interacción con ella y la vida propia que posee.
No intento ir más allá de unas ideas reflexivas, que involucran, no solo a nosotros como habitantes de un territorio y la responsabilidad de cuidarlo, mantenerlo y saber congeniar con él, también involucran a las autoridades, que al fin al cabo son los que manejan las políticas públicas, los presupuestos y establecen las normas y los mecanismos para que se cumplan.
Aspectos para considerar que pudieran minimizar el impacto
• Planificación: Analizar causas, escala de destrucción, pérdida de vidas humanas y las variables económicas que se afectan, son acciones post evento que deberían utilizarse para apalancar el concepto de planificación y prevención.
• Conciencia inmobiliaria: El sector de la construcción juega un papel fundamental y la tendencia es que los riesgos sean relativizados por estas inversiones; es imperativo la incorporación de la conciencia urbanística en el tema, pensar menos en el lucro y más en la sociedad.
• Protección rural: el campo y sus pobladores normalmente son los más afectados; es necesario protegerlos y entender que prevenir es rentable, ya que, entre otras cosas, aumenta la resiliencia en la relación con el ambiente y promueve la sostenibilidad.
• Cumplimiento de normas y sanciones: cumplir y hacer cumplir es fundamental para el buen funcionamiento de cualquier sociedad, y no menos importante para lograr la convivencia con la naturaleza y las cosas maravillosas que nos regala.
Frases como, conservemos el ambiente, o hagamos del mundo un lugar mejor, no pueden quedarse en eso, frases, deben ser parte de nuestro día a día y de la educación ciudadana en la cual todos deberíamos participar.
Experiencia, Aprendizaje y Conciencia… tres elementos para un armónico equilibrio.
Linkedin: Milagros Ruiz Barroeta





















