
Bankia ha ganado 575 millones de euros entre enero y septiembre, el 22,6% menos, tras obtener un menor resultado por la venta de las carteras de renta fija y realizar mayores provisiones por la reducción de sus activos dudosos.
En un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Bankia ha indicado que, pese a la caída del beneficio neto, el resultado del negocio puramente bancario ha alcanzado 946 millones, el 0,7% más, tras la "positiva" evolución de la actividad comercial y al impacto positivo de la contención de costes.
Asimismo, al cierre de septiembre, la ratio de capital de máxima calidad teniendo en cuenta los futuros requerimientos, lo que se conoce como CET1 fully loaded, ha alcanzado el 13%, según Bankia, que ha destacado que el exceso de capital generado desde principios de 2018 asciende a 1.280 millones.
Estos 1.280 millones suponen el 51,2% de su objetivo de alcanzar 2.500 millones de capital en 2020 y distribuirlos entre los accionistas.
El consejero delegado de Bankia, José Sevilla, ha insistido este lunes en que la entidad no cobrará a los clientes particulares por los depósitos y ha estimado que el sector financiero en su conjunto tampoco lo hará.
"Nosotros estamos siguiendo la política de cobrar a las personas jurídicas, empresas multinacionales o de servicios financieros, y ahora hemos seguido con las empresas en sentido amplio, pero nuestra intención no es repercutir los tipos de interés negativos a los particulares", ha añadido Sevilla.
Y "lo razonable" es que el resto de competidores tampoco lo haga, ha añadido Sevilla durante la rueda de prensa de presentación de resultados trimestrales.
Justamente, el pasado viernes, el consejero del Banco Sabadell, Jaime Guardiola, advirtió de que "puede ser hasta cierto punto inevitable" que la banca, ante los tipos de interés negativos, acabe cobrando a los clientes por los depósitos, aunque en el caso de los minoristas, dependerá de la competencia del sector.
Preguntado por este asunto, Sevilla ha argumentado que tras la decisión adoptada el pasado septiembre por el Banco Central Europeo (BCE) de bajar 10 puntos básicos, al -0,50 %, las tasas de interés que aplica a los depósitos bancarios, es difícil que este hecho se vuelva a repetir, por lo que finalmente, no se acabará trasladando a los particulares.







