Transformación sostenible para salvar Murcia
Los problemas medioambientales de la Región de Murcia han puesto el foco en el modelo productivo. La evidencia de que debe de haber una transformación se ha acentuado con la desoxigenación del Mar Menor.
Invertir en energía solar surge como la alternativa que puede llevar a mejoras en la productividad reduciendo el impacto ambiental de la actividad económica murciana. La celebración de la COP25 y un Green New Deal de la Unión Europea pueden propiciar que 2020 sea el momento de impulsar la transición ecológica en la Región. Sería una manera de adelantarse a futuras maniobras políticas para cumplir los objetivos de reducción de emisiones marcados en el Acuerdo de París, cómo puede ser una subida de los precios del mercado de emisión de CO2, y a un aumento de la demanda de electricidad.
Mejoras productivas
Murcia, con 300 días de sol al año, se erige como una de las zonas del mundo más adecuadas para la producción de energía solar. Además, el mercado español de energía solar es diez veces más pequeño que el de países como Alemania y Reino Unido. Cada instalación de Murcia produciría más que su homóloga en el resto de España o Europa, por lo que los productores locales serían capaces de diferenciarse en términos de productividad. En otras palabras, la Region ofrece las condiciones necesarias para convertirse en la huerta solar de Europa en un mercado con un crecimiento asegurado.
¿Qué conllevaría esto?
La Región de Murcia se encuentra a la cola en cuanto a productividad por trabajador junto con Extremadura y Canarias, según el INE. Realizar una transformación a uno de los sectores con más productividad por ocupado supondría un aumento del empleo cualificado. Actualmente, muchos titulados de la Universidad Politécnica de Cartagena y de la Universidad de Murcia podrían satisfacer esta demanda de nuevos trabajadores de manera local.
Las consecuencias también se verían en la tipología del producto exportado: la electricidad. Existe una relación entre la complejidad de los productos y el desarrollo económico de una zona. Por lo tanto, dejar de lado la especialización en productos poco complejos como son los productos de agricultura puede llevar al sistema productivo a adquirir nuevas competencias relacionadas con la industria y la tecnología. Si bien la electricidad no es un producto muy complejo, la transición ecológica a un modelo de cultivo de energía solar conllevaría un desarrollo tecnológico importante que podría propiciar el desarrollo de otros sectores.
Por otro lado, si Murcia contase con una capacidad energética que permitiera exportar energía renovable, las redes de negocio formadas con otras comunidades e incluso otros países de la Unión Europea podrían propiciar una mejora de la imagen de Murcia como una comunidad verde. Las empresas podrían aprovechar la imagen moderna y sostenible de la electricidad murciana para adaptar su modelo de negocio y diferenciar sus productos, adaptándolos al nuevo paradigma socioeconómico sostenible. Algo análogo podría ocurrir con la sociedad en general, que podrían autoabastecer sus hogares con instalaciones fotovoltaicas y tener en cuenta la sostenibilidad en sus hábitos de consumo (utilizar transporte público, realizar un mayor número de desplazamientos en bicicleta, adquirir coches eléctricos, etc.). Una comunidad autónoma modernizada y puntera en un sector tan relevante para el futuro sería un objetivo económico estratégico donde invertir.
¿Y la agricultura?
Todo esto puede ocurrir sin renunciar a la agricultura. La Región de Murcia es culturalmente conocida por sus cultivos y por la calidad de su producción. La agricultura se enfrenta a problemas, principalmente el estrés hídrico de la Región, pero aquellos productos en los que se tengan ventajas competitivas claras podrían seguir siendo producidos. Sin embargo, el sector se ve abocado a una transformación debido a los cambios en la demanda, en la competitividad internacional y, sobre todo, en las mejoras tecnológicas. El surgimiento del AgriTech y los nuevos modelos de producción -como la agricultura vertical- supondrán un importante estímulo que los productores murcianos deberán anticipar para evitar quedarse atrás.
Será importante que la transformación del modelo productivo de la Región se realice con rapidez para estar preparados para la transición ecológica. Un trasvase de la inversión y del empleo de la agricultura a la producción de energía renovable puede tener un impacto social positivo y causar efectos secundarios positivos en otros sectores.






















