Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión |
Lunes, 04 de Junio de 2012

La primera semana toma la peor de las derivas posibles

Si en nuestro anterior comentario señalábamos que íbamos a vivir cuatro semanas cruciales, hay que decir que la primera de esas cuatro semanas ha tomado la peor de las derivas posibles. En la zona euro de nuevo vemos a unos líderes incapaces de tomar decisiones, y reacios a todo lo que suponga dar un paso al frente en la unión política, fiscal y bancaria de la zona. En EEUU el informe de empleo de mayo, con una cifra de creación de puestos de trabajo inferior a la mitad de la esperada, indica que la economía norteamericana sigue y seguirá débil. En los emergentes, hemos visto como Brasil se ha estancado en el primer trimestre creciendo un raquítico 0,2% y como el crecimiento de India del primer trimestre ha sido el menor de la última década, registrando un 5,3% de subida del PIB, por debajo de las expectativas y en niveles del 2003.

Sin duda la crisis del euro empieza a afectar a Asia y a los emergentes. Los PMI chinos aunque se mantienen por encima de los 50 puntos, indicando expansión de la actividad, van a la baja. Numerosas salidas a Bolsa se posponen en los hasta ahora dinámicos mercados emergentes, afectadas también por el fiasco que ha supuesto el IPO de Facebook.

En medio de esta sensación tan negativa, ha habido algunas buenas noticias en la semana. Una es el resultado del referéndum irlandés sobre el pacto fiscal de la zona euro, con un 60% de votos favorables. Otra es la caída del precio del petróleo, con el Brent ya por debajo de los 100 dólares y el West Texas por debajo de los 85 dólares. La tercera buena noticia es que el euro pareció haber encontrado el viernes pasado cierto "suelo", al menos transitorio, en el nivel 1,24 dólares euro, lo cual indicaría una mayor estabilidad de los mercados.

Pero el ambiente es extremadamente pesimista y la pregunta es si nos encaminamos hacia otro verano tormentoso como el del 2011. Detrás de esa pregunta está el temor a una gran desaceleración global del crecimiento (global slowdown).

La gran diferencia de este año 2012 con el pasado año es que las Bolsas ya han recortado mucho. Recordemos por ejemplo que el Ibex 35 el año pasado por estas fechas, y también en julio, antes de la gran caída de agosto, estaba por encima de los 10.000 puntos. Asimismo cuando empezó el desplome de agosto el Dax estaba por encima de los 7.000 puntos y el Eurostoxx 50 estaba en 2.750 puntos. Es decir, el Ibex está un 40% por debajo de los niveles previos a la crisis del verano pasado, el Eurostoxx un 25% y el Dax un 16%. Lo que significa que esos índices ya han descontado en gran medida un escenario negativo que antes del pasado verano no habían descontado.

No es así en las Bolsas americanas, ya que el S&P está ahora algo por debajo de los 1.300 puntos y antes de agosto estaba algo por encima de 1.300 puntos, luego no ha descontado aún un escenario negativo extremo.

La conclusión sería que en el Eurostoxx y el Ibex, e incluso, aunque en menor medida, en el Dax, solo un escenario de derribo y auténtico caos llevaría a caídas adicionales tan intensas como las del verano pasado. Ese escenario de derribo es claramente evitable y esperemos que sea evitado.

Si miramos a los bonos, nos encontramos asimismo con una situación que parece descontar, en los tipos de interés actuales, una fuerte deflación global. En agosto de 2011 hubo mucho ruido cuando los tipos de interés del Tbond y del bund bajaron del 2%. Se dijo que desde 1950 el bono del Tesoro americano a diez años no había caído al 1,9%. Pues bien, la semana pasada hemos visto los tipos de interés de los bonos americanos (Tbond) e ingleses a diez años al 1,45%, y los del bund alemán al 1,13%. Los bonos daneses a diez años han caído ya por debajo del 1%, como los japoneses.

Si no fuese por el factor "refugio" y por el factor "especulación" la lectura normal de esos tipos de interés sería que descuentan una gran depresión de la economía global. La realidad, sin embargo, es que hay un componente de "refugio" ya que quienes compran bonos de los Tesoros alemán, inglés o americano buscan, en un mundo lleno de incertidumbres, la protección de saber (o creer) que siempre se va a pagar el principal. Hay también un componente de especulación en el bund. Se toman posiciones no por su rendimiento, sino esperando una fuerte revalorización del futuro marco alemán tras la hipotética ruptura del euro, lo cual está llevando a una gran concentración de posiciones especulativas, tal vez una de las mayores posiciones especulativas que hemos visto en los mercados en los últimos años. Hay ya muchos síntomas de "burbuja" en estos bonos y algún día la burbuja estallará.

La eventual ruptura de la burbuja del bund está muy asociada a lo que pase en la zona euro, que hoy por hoy sigue siendo el epicentro de las turbulencias. Si hay un atisbo de salida, aunque la salida lleve tiempo, el bund bajará de forma notable. Si sigue la inquietud sobre el futuro del euro, el bund seguirá atrayendo dinero. El bund se ha convertido así en el indicador más fiable de las expectativas de solución para los problemas del euro.

Como en ocasiones anteriores, la cumbre europea de finales de junio genera esperanzas. Pero, lamentablemente, es difícil pensar que los políticos europeos, divididos y sin un plan común, vayan a cambiar su modelo "turbio" de posponer los problemas y dejarlos pudrirse para luego adoptar medidas al borde del abismo. Lo más que podemos esperar son ayudas monetarias "in extremis" y avances en el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Esto será muy bueno a corto plazo, y las Bolsas seguramente lo recibirán bien. Pero no evitará nuevos deterioros bruscos en el valor de los activos y nuevas turbulencias en el medio plazo, hasta que el euro no quede definitivamente blindado a través de la unión política y fiscal.

Soñar ahora con un paso hacia al unión política y fiscal es totalmente ilusorio y solo cabría esperar algún avance hacia la unión bancaria, más fácil que las otras dos y cuya necesidad es imperiosa para España, tras la situación creada por la intervención de Bankia. Los mercados recibirían muy bien cualquier indicación de una futura unión bancaria, como se puso de manifiesto el pasado miércoles 30, cuando, tras el anuncio de que la Comisión Europea estaba estudiando la unión bancaria en la zona, con supervisión y mecanismos conjuntos de garantía de depósitos y de intervención en entidades con problemas, las Bolsas se dispararon al alza para desinflarse luego tras el rechazo alemán de la propuesta.

España está pasando su particular vía crucis, y es una economía demasiado importante como para entrar en un modelo de rescate al uso, por lo que se deberían activar medidas de apoyo en el muy corto plazo. Pero en la errática y desunida Europa cualquier disparate es posible, aunque luego cueste más el arreglo.

En términos de Bolsa esto significa que puede quedar todavía una última fase de turbulencias pero que no deben estar lejos las soluciones de emergencia. Esta semana hay reuniones entre Barroso y Merkel en las que se supone se hablará de la unión bancaria en la euro zona, y hay también reunión, el miércoles, del BCE. El jueves habla Bernanke ante el Congreso americano, tras publicarse el miércoles el Beige Book sobre el estado de la economía norteamericana, y puede avanzar algo sobre nuevos programas monetarios.

De nuevo los Bancos Centrales van a ser decisivos en el corto plazo, les guste o no. Hay que estar muy atentos a una posible ruptura a la baja del nivel de los 6.000 puntos en el Dax y del nivel de los 1.270 puntos en el S&P. Las ya mencionadas comparecencias de Draghi y Bernanke así como los datos económicos (ISM y PMI) que van a ir apareciendo, y el resultado de la subasta de bonos española del jueves, van a ser claves para que se produzca o no esa ruptura bajista, que sería enormemente negativa para la confianza de los agentes económicos.

De nuestras propuestas de la pasada semana, dos de ellas (vender S&P y vender euro) funcionaron bien, pero la toma de posiciones en el Eurostoxx que proponíamos, bien es verdad que con la sugerencia de tomar coberturas comprando opciones put, ha funcionado mal.

Las Bolsas europeas están enormemente sobrevendidas, y por eso, a pesar de las dudas y sabiendo que corremos nuevamente el riesgo de equivocarnos, nuestra idea es seguir apostando por el Eurostoxx, pero con coberturas para el caso de que haya una ruptura bajista si el escenario sigue yendo hacia la peor deriva. En cuanto al euro/dólar y al S&P, dado el estado de sobreventa al que aludíamos, saldríamos ya de las posiciones bajistas tras los recortes de la pasada semana.

Otros artículos de Juan Carlos Ureta
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.