Un año de la crisis del E. Coli: una crisis injustificada
Se ha cumplido un año de la terrible crisis del E. Coli en Alemania, que de forma terrible e injustificada, afectó a los intereses hortofrutícolas de España, y generó una crisis gravísima que sumió al sector durante dos semanas en una paralización de la actividad exportadora que generó unas multimillonarias pérdidas económicas. Lamentablemente, se responsabilizó al sector hortofrutícola español de ser el ‘culpable’ de este virus que causó víctimas mortales en el país germano, cuando nuestro país no tenía ningún tipo de responsabilidad en esta bacteria.
Desgraciadamente, las autoridades alemanes nunca pidieron perdón al sector de frutas y hortalizas españolas y, evidentemente, las pérdidas acumuladas no se han subsanado, ya que las ayudas otorgadas por la Unión Europea han sido totalmente insuficientes. Aunque esta crisis nunca debió producirse, lamentablemente las consecuencias fatídicas hicieron que empresas y agricultores tuvieran pérdidas cuantiosas, de las que no se han recuperado en muchos casos.
Dentro del mismo contexto, sería interesante que la Unión Europea –que en estos momentos nos exige tantos sacrificios económicos– nos debiera haber apoyado con mayor fuerza cuando no había ninguna prueba consistente que demostrará que teníamos relación alguna con el E. Coli. Hay que tener presente, que el sector hortofrutícola español es líder en CALIDAD y SEGURIDAD ALIMENTARIA, así como tiene unos controles de calidad muy exhaustivos y exigentes que no tiene ningún otro país ni de la Unión Europea ni del resto del mundo.
Es obvio que nunca sabremos quiénes fueron los verdaderos responsables de esta crisis, pero lo que sí es cierto es que el daño que se causó a España fue irreparable, y por eso situaciones de este tipo no pueden volver a producirse. Fueron muchos los cultivos que recibieron el castigo de esta crisis, pero tanto cítricos como hortalizas y algunas frutas, cargaron con la crisis del E. Coli, detectada en pepinos, y muchos países bloquearon la entrada de productos hortofrutícolas españoles produciéndose una verdadera hecatombe comercial.
Lo verdaderamente cierto es que una vez más España fue cabeza de turco sin tener ninguna responsabilidad, y sí hemos aprendido una lección muy importante: “No se puede acusar sin ninguna prueba y España es un país que está a la vanguardia en calidad y certificación agronómica, y por eso, es imposible que se nos acuse cuando tenemos un nivel de seguridad alimentaria altísimo, y esto es nuestra mejor carta de presentación en los mercados internacionales”.
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Desgraciadamente, las autoridades alemanes nunca pidieron perdón al sector de frutas y hortalizas españolas y, evidentemente, las pérdidas acumuladas no se han subsanado, ya que las ayudas otorgadas por la Unión Europea han sido totalmente insuficientes. Aunque esta crisis nunca debió producirse, lamentablemente las consecuencias fatídicas hicieron que empresas y agricultores tuvieran pérdidas cuantiosas, de las que no se han recuperado en muchos casos.
Dentro del mismo contexto, sería interesante que la Unión Europea –que en estos momentos nos exige tantos sacrificios económicos– nos debiera haber apoyado con mayor fuerza cuando no había ninguna prueba consistente que demostrará que teníamos relación alguna con el E. Coli. Hay que tener presente, que el sector hortofrutícola español es líder en CALIDAD y SEGURIDAD ALIMENTARIA, así como tiene unos controles de calidad muy exhaustivos y exigentes que no tiene ningún otro país ni de la Unión Europea ni del resto del mundo.
Es obvio que nunca sabremos quiénes fueron los verdaderos responsables de esta crisis, pero lo que sí es cierto es que el daño que se causó a España fue irreparable, y por eso situaciones de este tipo no pueden volver a producirse. Fueron muchos los cultivos que recibieron el castigo de esta crisis, pero tanto cítricos como hortalizas y algunas frutas, cargaron con la crisis del E. Coli, detectada en pepinos, y muchos países bloquearon la entrada de productos hortofrutícolas españoles produciéndose una verdadera hecatombe comercial.
Lo verdaderamente cierto es que una vez más España fue cabeza de turco sin tener ninguna responsabilidad, y sí hemos aprendido una lección muy importante: “No se puede acusar sin ninguna prueba y España es un país que está a la vanguardia en calidad y certificación agronómica, y por eso, es imposible que se nos acuse cuando tenemos un nivel de seguridad alimentaria altísimo, y esto es nuestra mejor carta de presentación en los mercados internacionales”.
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