Hace unos meses, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) revelaba un dato realmente escalofriante. De todas las familias españolas, tres de cada cuatro no son capaces de llegar a fin de mes sin problemas. Las dificultades para tener un puesto de trabajo estable, los salarios bajos, el incremento de los precios de alquiler y otras muchas variables hacen que en muchos hogares llegar a quitar una hoja del calendario se convierta en toda una odisea.
El estudio revela otros datos que también son preocupantes, como que el 9% de las familias del país vive en una situación de pobreza o en riesgo de caer en ella. La economía, a pesar de que la crisis amainara tras la debacle de los años 2007-2008, sigue sin haber llegado a unos niveles que garanticen el bienestar en la inmensa mayoría de hogares. Y es precisamente en estos en los que la aparición de gastos imprevistos se convierte en todo un problema.
Una avería del vehículo, una factura que llega con un precio más alto de lo esperado... Hay muchos motivos, y además realmente cotidianos, que pueden propiciar la necesidad de hacer un gasto extra que haga que todas las cuentas del mes se tambaleen hasta derrumbarse. Motivos que, además, suelen hacer que en muchas ocasiones se mire al ámbito online y a los créditos por internet como el buen camino a seguir, sobre todo por los créditos rápidos.
¿Lo es realmente? La situación es demasiado compleja como para dar una respuesta rotunda, pero aquí vamos a detenernos a analizar el panorama para ver si realmente los préstamos rápidos online son una buena solución para este tipo de situaciones.
Lo bueno y lo malo de los créditos rápidos online
Hay varios aspectos que refuerzan el lado más positivo de los créditos rápidos por internet. Para empezar, la disponibilidad inmediata y la enorme cantidad de compañías que los ofrecen. Si echamos un vistazo, por ejemeplo, a la lista de prestamos online en el acto que aparece en el comparador de Finbino, podemos ver que no faltan las opciones para todos los consumidores.
Las financieras se han esforzado considerablemente en los últimos años para conseguir acercarse a más personas y hogares, ofreciendo unas soluciones digitales que se pueden solicitar con una comodidad bastante notable. Para pedir estos créditos, solo necesitas coger tu teléfono o tu PC, entrar en la web de la financiera, indicar el importe, el plazo, rellenar unos pocos de datos y ya lo tienes. Recibes una respuesta en segundos y el dinero en horas.
No hacen falta papeleos ni largas esperas, y ese es el principal motivo por el que se suele recurrir a ellos. Ofrecen unas facilidades que antes eran prácticamente inimaginables. No obstante, también suelen estar acompañados de unos requisitos y condiciones que, tras ser analizados, pueden plantear unas complicaciones bastante importantes.
Lo malo de los préstamos rápidos por internet
Salvo que se encuentre una promoción puntual, si volvemos a ojear comparadores, como en el caso de Finbino, vemos que la mayoría de los préstamos urgentes suelen tener unos intereses realmente altos. Hablamos de un extra a pagar que supone desde el 20 hasta casi el 30% del importe solicitado. Así, si una persona pide un crédito rápido de 500 euros, por ejemplo, finalmente tendrá que pagar, al menos, 650 euros en total.
Este sobrecoste puede complicar bastante la situación económica, sobre todo para una familia que ya de por sí suele tener complicaciones para llegar a fin de mes en casa. A esto, además, hay que sumar que los plazos suelen estar demasiado acotados y que muchos de los créditos rápidos online que hay no suelen tener más de 30 días para devolver el importe solicitado. Afortunadamente, aquellos con intereses altos sí dan bastante más margen para poder afrontar el gasto total.
Hay ocasiones en las que las financieras ofrecen cantidades de hasta 5.000 euros a pagar en un máximo de 3 años y con intereses del 0%. Eso hace que su fórmula se constituya como algo ideal para poder tener cierto margen de maniobra cuando llegue un gasto importante. No obstante, es sumamente aconsejable echar un vistazo a todas las condiciones y requisitos que ponga la compañía sobre la mesa para así evitar sorpresas desagradables.
En base a todo esto, la mejor conclusión a la hora de afrontar gastos inesperados es que es conveniente pasar antes por un pequeño proceso de comparación y búsqueda para ver cuáles son las financieras que ofrecen las soluciones que realmente pueden ser de utilidad. De esta forma, se evitan inconvenientes y se toma la decisión más acertada.
Es absolutamente necesario valorar cada pequeño detalle del préstamo, pero, sobre todo, hay que poner especial énfasis en los intereses, los plazos y los importes máximos. De lo contrario, acabará siendo peor el remedio que la enfermedad.



