
La histórica empresa Agrícola Aguileña, ha entrado finalmente en concurso de acreedores tras no poder remontar la delicada situación económica por la que atravesaba y los impagos. El pasado mes de noviembre, Agrasa comunicó a sus más de 400 trabajadores el despido colectivo de toda la platilla la cual mantuvo una huelga indefinida durante semanas en las inmediaciones de las instalaciones agrícolas por la demora en los pagos y ante la delicada situación de esta sociedad agrícola.
Agrasa ha sido liquidada por pérdidas que se acercan a los 15 millones de euros y ha dejado en la calle a la totalidad de su plantilla, 481 trabajadores, en su mayor parte mujeres y algunas con más de 30 años de vinculación a la firma. Ágricola Aguileña cerró el ejercicio 2018 con una facturación de 23,1 millones de euros y unas pérdidas de 2,2 millones, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil.
Esta empresa se fundó en 1977 a lo que siguió en 1982 la sociedad agrícola, comenzando dos años más tarde la distribución de sus tomates por toda Europa, cultivo al que incorporó en 1986 la lechuga, inaugurando en 1988 instalaciones de manipulado. Sería en 1994 cuando se constituyó la Organización de Productores de Frutas y Hortalizas (OPFH) y en 1999 se construyó un embalse de 1 hectómetro cúbico, instalando placas fotovoltáicas en 2008.
Sus instalaciones ocupan 42.000 metros cuadradados y cuenta además con 34.000 metros de semilleros propios, 12.000 metros cuadrados de almacén y 7.500 metros cúbicos de cámaras frigoríficas. Agrícola Aguileña contaba además con el sistema de Vacuum Cooling, de emfriado rápido al vacío.



