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El test de los sindicatos

[Img #12547]Este sábado, si pasas por la Gran Vía, que es como el manifestódromo oficial de Murcia, que lo mismo te encuentras el Bando de la Huerta, Moros y Cristianos, los coloraos, el orgullo gay o los funcionarios encabronados, te vuelves a encontrar a los alegres y combativos integrantes de UGT, CCOO y STERM, vuelta la burra al trigo con sus acciones contra la recortada Ley de Medidas Extraordinarias, de recorte de sus privilegios, gabelas y demás regalías.

    A ver cuántos van, que lo malo que tiene dilatar el programa de actos y festejos en el tiempo es que te vas dejando gente en los bares de Santa Isabel, en las terracicas de Santa Catalina y la plaza de Las Flores.

    Mal momento para demostraciones estentóreas, convocatorias altisonantes y brindis al sol, que en menos de dos semanas tienen que verse las caras en las urnas para que los 30.000 empleados públicos, entre funcionarios y sanitarios, que en la Comunidad Autónoma son, elijan a sus representantes sindicales en juntas de personal y en el comité de empresa.

    A nadie se le escapa que, como está pasando ya en muchos comités de empresa, esta convocatoria va a suponer un revelador test para unas formaciones que han transmitido, a sus propios votantes y a la ciudadanía en general, antes su particular interés en mantener prerrogativas y momios, que en asumir su responsabilidad ante una realidad de necesidad acuciante; y hacerlo, además, desde esa situación de ventaja que favorece a quien no tiene el riesgo que quedarse en paro, como cinco millones de sus paisanos.

    Una postura que, junto a su tibieza en la huelga general de septiembre ante la política del gobierno socialista ya ha supuesto a CCOO y UGT una bonita bofetada en las elecciones celebradas el pasado día 10 en la Administración General del estado. A falta de celebrarse las elecciones en algunas provincias y en la Agencia Tributaria, USO y CSIF daban un buen baño a los del pasteleo con el Gobierno, con datos tan ilustrativos como que en Andalucía, ambas formaciones obtenían más del doble de representantes que UGT y CCOO.

    Como decía el sabio, se puede engañar a algunos mucho tiempo, a muchos poco tiempo; pero no engañar a todos siempre. Y los sindicatos son de los que más credibilidad e imagen están perdiendo en esta crisis.

Post Scriptum: Me invita vía Facebook Juan Pedro Sánchez, que es hombre bullidor, activo y apasionado (si no apareces en su colección de fotos, no eres nadie en Murcia), y últimamente muy deslumbrado por Begoña García Retegui -errare humanum est- , al sarao ése del Pacto por la Transparencia y el Buen Gobierno en la Región de Murcia, que sería gran cosa si no naciera tan viciado de defecto. Como que sus mismos promotores no hayan movilizado cosa parecida en Andalucía -ERE’s- y Castilla-La Mancha -Bono, como el aloe vera, tiene más propiedades cuanto más se investiga-, por ejemplo (¿no es de Almería Fernando Jiménez?). Como que trate, según sus palabras, de devolver la decencia a la política de la Región de Murcia, lo que presupone un juicio y una sentencia que no sabemos quién ni por qué pronuncia. Bueno, sí, ese Patricio Hernández, de la cosa Foro Ciudadano, que pasó del cargo en el PSOE al cargo en IU, y de ahí al fácil, cómodo, placentero y afable funcionariado. Supongo que le encantará que su iniciativa sea bien recogida en esos medios que él afirma que están “entregados a amplificar y jalear los “eventos”, sumándose al discurso provinciano y tontorrón que repite una y otra vez que lo que ocurre es “lo más grande”, “único en el mundo”’. Pues eso, que no he ido…

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