Aquellos bares y lugares
Bueno, aquí seguimos una semana más “confitados”, y digo lo anterior porque en mi familia la cocina es el espacio más cotizado de la casa. Es el lugar de encuentro familiar. Tenemos un doble desafío, no contagiarse con el temido coronavirus y no engordar con esta nueva vida sedentaria.
Tarea casi imposible, porque ya he realizado toda clase de panes y pastelería casera. Puedo decir que ya he amortizado con creces la famosa Thermomix, que espero no me abandone durante esta cuarentena, que sabemos cuándo empezó pero no cuando llegará a término….. que terminará, porque estamos en un túnel no en un pozo y de los túneles se sale.
Y pensar que ya estamos en Primavera, tan luminosa y alegre en Murcia, con los almendros en flor y ese olor a azahar que invita a salir y deambular por la calle, sentados en cualquier terraza, tomando una tapa, cerveza, vino o lo que sea, con gente alrededor, cosa que en este momento diviso como extraordinaria
Es lo que también hace esta situación, que veamos lo ordinario extraordinario.
Bueno, después de todo esto seamos realistas. España entera está de luto, la pandemia sigue su camino y nosotros haciendo lo que tenemos que hacer, en casa, (#QuedateEnCasa), reflexionando, leyendo, cocinando,escribiendo,ordenando,whatsapeando, relacionándonos digitalmente, teletrabajando y mil cosas más.
Este confinamiento ha constatado las múltiples habilidades del ser humano, sobretodo agudiza el ingenio y eso lo demuestran las increíbles cosas que podemos ver en televisión y por vía digital, pero también agudiza la melancolía, ayer me vinieron muchos recuerdos de aquellos bares y lugares que frecuentaba o frecuenté en algún momento de mi vida, me viene a la mente en este instante la canción de Gabinete Caligari: “Los bares, que lugares tan gratos para conversar. No hay como el calor del amor en un bar….”
Y dicho lo anterior, me he propuesto, ya que no podemos visitarlos, recordar con vosotros alguno de ellos.
En primer lugar, por lejanía en el tiempo, no puedo olvidar la famosa zona de las tascas: El Candil, La Taberna de Tony y El Patio, donde la plancha era y es, la especialidad de estos tres lugares; los jalufos, el montadito de lomo ,el queso a la plancha... Los dos últimos son sitios que sigo visitando. Han evolucionado con distintas especialidades gourmet, tablas de pates y quesos exquisitos, donde se pueden encontrar y paladear excelentes vinos. Otro sitio de esa zona, que no puedo omitir, es la taberna Las Jarras, mítico por sus reclutas, aquellos panecillos con magra fritos y bañados en salsa picante, creo que sigue abierto, pero hace más de 20 años que no piso el lugar, y mira tú que la melancolía me pide que sea uno de los sitios a los que acuda cuando pueda salir de este encierro.
Los Zagales, otro referente de Murcia, con la típica gastronomía murciana. La Bodega Pepico del Tío Ginés, con sus embutidos caseros y esa variedad de pulguitas. El Parlamento Andaluz, este clásico donde puedes tomar sus famosos parlamentarios( bocadillo de jamón, tocino de jabugo y chorizo picante) o tránsfuga (bocadillo de caballa, queso fresco y pimiento) acompañados, probablemente, de los quintos más fríos de Murcia.
Recuerdo ahora, subiendo el nivel, el antiguo Restaurante Hispano, situado en el viejo local frente al Parlamento-Bar, restaurante que han renovado la tercera generación, los hermanos Rocío, Saqui, Nacho y Balta, con gran acierto y que sigue siendo un referente gastronómico en Murcia. Pero no puedo olvidar el local primitivo, con sus cuadros de afamados pintores en sus paredes y donde se cocinaban las mejores “manitas de cerdo” o los “calamares de la bahía” que siempre te ofrecía el simpático Jesús, hoy jubilado.
También recuerdo con añoranza, el antiguo Rincón de Pepe, un buque insignia de la cocina murciana, con esa gran barra de madera repleta de lebrillos (recipiente de barro) con sus tapas de lo más apetecibles, aquellos “nidos de ternera” (patatas paja con ternera en salsa) y las deliciosas “berenjenas a la crema”, ¡¡espectaculares !!, propias del gran maestro y chef, Raimundo González.
Y, como no mencionar, a mi amigo, Miguel, del Restaurante La Pequeña, con esa especial dedicación a las verduras y hortalizas de la huerta, donde no te puedes marchar sin probar las famosas “alcachofas de la abuela” y las verduras a la parrilla. Bueno, un pequeño recorrido nostálgico de algunos locales murcianos de restauración, coincidiré con alguno de vosotros, pero cada cual conserva en su memoria experiencias particulares que en estos momentos recordará con la esperanza y anhelo de volver en un tiempo no muy lejano. ¡Casi se me olvida comentaros lo que llevo más de dos décadas recreando en mi paladar, las famosas Tortas de Chicharrones de la Panadería Guillen en la Trapería….!, y quién no las recuerde, o es muy joven o no es de Murcia….!!.
En fin “A buen hambre, no hay pan duro”, ya volverán las oscuras golondrinas….o lo que es lo mismo, ya volveremos a la maravillosa cotidianidad de antes.
Queridos lectores de MurciaEconomía, cuidaros mucho.




















