
En estos días he estado hablando con Pedro Hernández, Presidente de la Unión Murciana de Hospitales y
Clínicas (UMHC), para que nos contase como está afectando esta situación de crisis sanitaria por la COVID-19 al sector de la Sanidad Privada, que no nos equivoquemos, forma parte de la Sanidad del País, trabajando mano a mano con la pública.
En este contexto os explico que la Unión Murciana de Hospitales y Clínicas, es una asociación sin ánimo de lucro que nació para coordinar las actividades de la sanidad privada en Murcia, mejorar sus servicios y modernizar y potenciar el sector sanitario privado en la Comunidad. Actualmente es la entidad representante del sector empresarial sanitario en Murcia y referente de este sector en la CROEM.
La asociación engloba a los hospitales privados y concertados de la comunidad, así como a las clínicas y centros asistenciales sin hospitalización más importantes de esta Región. En total son 16 hospitales y aproximadamente 100 centros sin hospitalización.
Estos centros se dedican al diagnóstico y tratamiento de pacientes tanto procedentes del Servicio Murciano de Salud como a pacientes procedentes de las mutualidades de funcionarios, mutuas laborales, mutuas de accidentes de tráfico y asegurados de las principales compañías de salud que operan en España.
Además de prestar asistencia sanitaria, estos centros colaboran en la mejora de la salud de la ciudadanía estableciendo programas de prevención, promoción y divulgación de hábitos saludables en colaboración con ayuntamientos, Consejería de Salud y otras entidades.
Evidentemente en este nuestro sector, la crisis del COVID -19 nos toca de lleno y es ahí donde quiero entrar sin mas dilación. Es importante que se conozca como la parte privada de la sanidad está respondiendo y cómo le afecta en este momento.
Pedro, ¿Cómo ves la situación en la que nos encontramos ya más de un mes?, a todos los niveles, sanitario, económico y social. La situación actual, causada por la pandemia de COVID-19, es muy compleja y nos está llevando a una profunda crisis sanitaria aunque también social y económica. Esta crisis va a hacer que retrocedamos económicamente a niveles insospechados y a que nuestra relación interpersonal cambie al menos durante un tiempo importante. Desde el punto de vista sanitario esta crisis está haciendo que parezca que solamente tenemos una enfermedad en la actualidad, la ocasionada por este coronavirus que afecta muy especialmente a personas de edad avanzada y a personas con determinadas patologías crónicas, pero no debemos olvidar que convive con el resto de problemas de salud de la población a los que hay que seguir atendiendo.
¿Cómo ha afectado la crisis del COVID-19 a la sanidad privada? ¿Qué servicios se han visto afectados, disminuidos o incrementados? A nuestro sector, considerado esencial por estar conformado por centros sanitarios, nos ha afectado totalmente. Hemos tenido que reorganizar todos los circuitos para atender con mayor seguridad a los pacientes y trabajadores evitando la propagación del contagio del virus. Al tener que aplicar la iniciativa de la Consejería de Salud y el Ministerio de Sanidad de suspender toda actividad programada y programable, solo podemos atender pacientes en situación urgente y hospitalización de pacientes con patología médica, por tanto nos hemos quedado sin un 80% de la actividad que antes facturábamos, por lo que a nivel de ventas, salvo que en nuestra comunidad resuelvan como en Cataluña, la situación es muy complicada.
Aún así, nos sentimos orgullosos del trabajo que estamos haciendo tanto en el tratamiento de pacientes con COVID-19, donde hemos estamos atendiendo a más del 40% de los casos ingresados en la Región, en la mayoría de casos derivados de la Consejería de Salud con la cual tenemos una comunicación directa estando siempre a sus disposición , como del trabajo de prevención para la propagación del virus, no realizando la actividad habitual de consultas, radiología, exploraciones clínicas , análisis, cirugías y fisioterapia, y ayudando así al confinamiento de la población.
¿Qué medidas han tomado los centros de la UMHC ante esta situación? Económicas, de turnos, teletrabajo, etc. Entre las medidas económicas que se han tomado en algunos centros del sector, una ha sido la de solicitar ERTES para aquellas áreas y servicios de los centros que se han quedado sin actividad al dedicarse a realizar actividad programada y no urgente como los servicios de fisioterapia o las consultas de especialidades. Se han realizado diferentes turnos de trabajo, y seguido siempre las indicaciones de seguridad que desde los organismos oficiales nos han trasladado, distancias de seguridad en salas, etc.
Otra medida que se ha tomado, ha sido la de que aquellas personas trabajadoras no asistenciales que podían hacer su trabajo en casa, se les ha habilitado el equipamiento necesario para realizarlo, me refiero a puestos administrativos fundamentalmente o de gestión que no necesariamente tengan que estar todo el tiempo en el hospital. Las empresas sanitarias, estamos preparadas para proteger los datos de salud que manejamos en nuestros centros sanitarios. Los profesionales informáticos que forman parte de nuestros departamentos de sistemas toman todas las medidas necesarias para cumplir la ley de protección de datos y dotar a los sistemas de barreras que impidan que los ciberdelincuentes tengan éxito en sus actuaciones, por eso hemos podido realizar esta parte de trabajo desde los domicilios sin problema.
¿Cuál ha sido la reacción de las plantillas en los centros de la asociación? Las plantillas de nuestros centros han reaccionado muy bien, somos sanitarios y nos hemos volcado en la labor asistencial primando sobre otras actuaciones. En todos los centros, nuestros profesionales, han entendido perfectamente la situación crítica y han colaborado a adaptarse a los puestos donde se les necesitaba más, atendiendo llamadas de pacientes para ponerlos en contactos con sus especialistas y poder así consultar dudas sobre otras temáticas e incluso a adaptarse a la situación de ERTE planteada en algunos de nuestros centros.
Aunque es complicado aventurar escenarios, ya que cambian muy rápidamente ¿Cuál cree que podría ser? Creo que en un futuro inmediato, comenzaremos a retomar la actividad programada que quedó atrasada, volveremos a realizar más cirugía para sacar adelante listas de espera quirúrgica y de exploraciones diagnósticas y tendremos que seguir implementando medidas para evitar los contagios frente al COVID-19. Las dotaciones presupuestarias a nivel público van a tener un impacto negativo que creo podrán compensarse con la colaboración público-privada; en esto las empresas de nuestro sector somos bastante expertas y podremos ayudar a colaborar con el Servicio Murciano de Salud para dar una asistencia sanitaria de calidad a un coste adecuado mejorando la eficiencia.
El sector sanidad es muy variado, engloba desde grandes hospitales hasta pequeñas consultas que no tienen actividad alguna ¿Qué medidas de actuación por parte de los gobiernos reivindicaría para ayudar al mantenimiento de estas empresas? Para las empresas de nuestro sector, en las que hay muchos centros sanitarios sin hospitalización pequeños como por ejemplo clínicas dentales o de fisioterapia, creo que hay que aplicar medidas para que no tengan que pagar determinados impuestos ya que muchas de ellas han perdido el 100% de su actividad y considero que tanto las aseguradoras de salud como la consejería deberían consolidar al sector aportando líquidez en estos meses en los que apenas hay actividad.
¿Ante una situación de crisis surgen siempre oportunidades? ¿Qué opina Pedro de esto? Creo que esta crisis es una oportunidad para darnos cuenta de la fragilidad de nuestro sistema. Es una oportunidad para que nuestro sector por ejemplo, arbitre circuitos asistenciales y procesos más seguros. Es muy importante, para evitar carencias de determinado material que está escaso en estos momentos, como equipos de protección o respiradores, que nos demos cuenta que hay que incentivar y conseguir una industria relacionada con el entorno sanitario más local y nacional que ante una situación crítica como esta pueda responder in situ al incremento de la demanda que puede ocasionarse en una alarma sanitaria de estas características.
Pedro Hernández es médico de profesión y gerente del Hospital de Molina, además de miembro de la Comisión Ejecutiva de CROEM y miembro del Patronato de la Fundación de Estudios Médicos (FEM), fundación adscrita a la Universidad de Murcia. Pero es sobre todo una persona sensible con la que es un placer mantener una conversación. Así que no puedo más que darle las gracias por darnos una visión tan clara del sector privado sanitario de la Región de Murcia.



