Día del Libro en época de confinamiento
Los españoles recordarán el Día del Libro de este año confinados en casa y cuando uno de los entretenimientos principales de este periodo es la lectura.
El 23 de abril es sin duda la fecha más emblemática de nuestra cultura, un día de homenaje al libro y que conmemora el fallecimiento de dos grandes de la literatura: Cervantes y Shakespeare. Precisamente dos escritores que vivieron periodos de confinamiento: Shakespeare, durante la cuarentena por la peste escribió dos de sus obras más reconocidas: El rey Lear y MacBeth. Por su parte Cervantes comenzó a escribir la obra cumbre del castellano, El Quijote, durante su estancia en una cárcel de Sevilla.
La tradición manda que este día tan destacado en el calendario, festividad de San Jordi, se regalen libros y rosas. Aunque es jornada laboral las calles siempre han estado llenas de ciudadanos, que disfrutan de esta costumbre, y que este año no se va a ver.
Es tradición que, coincidiendo con el Día del Libro, se publican y anuncian cientos de libros que nos ponen en el dilema de decidir.
Mi tendencia anual es conocer el primer libro de un escritor murciano. Este año mi opción, muy acertada, ha sido la primera obra de Ana Gil Quiles “Toca mi ventana”. En este libro dos adolescentes, Emma y Carlota, amigas de toda la vida, estudian primero de bachillerato. Carlota es hija única, huérfana de padre y con una madre totalmente volcada en el trabajo, encuentra en Emma a la hermana que jamás tuvo. Esta, a su vez, convive con dos bebés gemelos, que ocupan el escaso tiempo libro de sus padres, siempre preocupados por sus obligaciones laborales.
El día a día de estas amigas se ve alterado por la llegada al instituto de dos compañeros: Cristian y Roque. Así, lo que comienza como una historia de amor adolescente, continúa por un camino plagado de peligros, engaños y violencia. Vida y muerte se dan cita en esta novela apasionante, que atrapa al lector y muestra que, en ocasiones, nada es lo que parece.
Además, de la actualidad temática de la novela y su ameno discurrir literario, me ha llamado la atención que el prólogo lo hayan escritos tres jóvenes de 16 años, alumnas de primero de bachiller: Lola Cerón, Ana Serrano y Mari Luz Soler. Las tres dan un mensaje acertado “ayudar a los que nos rodean”.
Si en cada libro que abrimos esperamos encontrar una respuesta, una nueva pregunta, un mundo, un camino que nos lleve más allá. La lectura de “Toca mi ventana” no deja indiferente porque es una forma de pensar este mundo, y de hacerlo más habitable.
Cada obra literaria instruye, plantea dudas, hace recapacitar, permite comparar, mejora el léxico, ayuda a razonar, acostumbra a argumentar, emociona y fomenta la imaginación y la creatividad. Por estas razones y muchas más, una de las imágenes más impresionantes de la Humanidad es la de una persona que inclina humildemente su cabeza ante un libro para aprender algo de lo escrito y de quien lo ha escrito. Por eso se asegura que para conocer bien a una persona, hay que ver su biblioteca, y en la mía figura en un lugar destacado el primero de Ana Gil Quiles: autora murciana con futuro literario, a la que espero seguir leyendo acompañada de Lola, Ana y Mari Luz.





















