
Javier Fernández, propietario de la tienda de ropa masculina "Hughon" en la calle Jabonerías de Murcia, reconoce que este lunes no ha podido abrir porque si lo hiciera los clientes que entraran tenían que hacerlo con cita previa y en el negocio del textil no se funciona de esa manera, por lo que ha pensado que lo mejor será esperar al día 11 de mayo para hacerlo.
Mientras tanto trabaja en la limpieza del local, el acondicionamiento, en sacar la ropa de la temporada y mañana instalar una máquina de ozono que ha adquirido por unos trescientos euros para desinfectar cuando la gente se pruebe ropa dentro del probador y asimismo en toda la tienda, ya que cubre entre los 80 y cien metros cuadrados transformando el oxígeno en ozono.
El día 11 abrirá porque, según dijo, ya no será necesaria la cita previa y entonces ya podrá atender a todos los clientes, pero de los dos probadores solamente podrá tener uno abierto por la medida de distancias entre probadores. Al haberse suspendido bodas y comuniones, la situación que se espera es inesperada, ya que tales celebraciones suponían un importante ingreso en las compras que se hacían en esta tienda de ropa masculina.
"No hay nada con certeza", lamentó en relación a las normas estipuladas en la desescalada, pero la distancia física entre clientes de 1,5 metros es lo que está claro que se llevará a cabo en el interior de la tienda, así como el uso de guantes para tocar la ropa y de mascarillas entre todas las personas que estén en el interior, así como gel hidroalcoholico por si fuera necesario. Se habla de unos armarios desinfectantes para la ropa, pero cuestan tres mil euros y además tienen muy poca capacidad, advirtió, y confió en que pronto vuelva la normalidad también a este tipo de negocios
Miguel López, dueño de la ferretría "Murciana" de la calle Correos de Murcia ha abierto este lunes su negocio pero dejando la persiana medio bajada por seguridad para evitar contagios entre los clientes, ya que ve "todo muy precipitado" para abrir del todo todavía. "Prefiero hacerlo así y la gente además está muy cómoda" siendo atendida a través de la reja, a lo que se suma que la atención tendría que ser por cita previa "y ésto no es una peluquería, sería un follón una ferretería con cita previa ya que aquí viene constantemente gente", añadió.
Señaló que mientras en Italia consideraron las ferreterías como un establecimiento esencial, aquí no ha sido así a pesar de que en las casas en dos meses se han roto cosas en las viviendas que no han podido arreglarse. Citó el caso de unos ancianos del barrio a los que se les rompió la cocina vitrocerámica y no han podido cocinar, o de su propia hija que llamó al seguro Caser por un problema en el baño y le dijeron que no podían ir a su casa por lo que continúa sin haber podido solucionarlo, o una señora con dos hijos que tenía el grifo roto y "ni fontanero ni grifo". A su juicio, debió de tener en cuenta antes que la gente necesita bombillas, se rompen cisternas, se necesitan grifos o cientos de cosas del hogar que se rompen.
Confesó que él no ha presentado un ERTE por sus dos empleados porque prefirió aguantar por ellos, e indicó que tendrán que llevar mascarillas y guantes cuando abran el próximo lunes, ya sin cita previa, una alfombra con desinfectante en la puerta para las personas que entren y gel hidroalcoholico. El máximo de personas que podrán estar en el local será 3 porque tendrán que estar a dos metros de distancia uno de otro. "El ánimo no nos lo puede quitar nadie", concluyó







